El año 2016 Vadik presentó su disco “Agua”, producido porÁlvaro Montenegro. En 2017 presentó dos poemarios, “Matrioshka” y “Tren a la isla”, con buena respuesta del público y la crítica.
Vadik nos dice: “Bolivia es un país con muy buena poesía, donde, sin embargo, se lee poco. A diferencia de otros países de la región, con una tradición poética importante, la figura del poeta tampoco llegó a arraigarse en lo popular y aún hay que trabajar para que la población tenga experiencias artísticas más amplias, ya que éstas aún apelan a un grupo cerrado de personas”.
Maniquí
Este poemario lo trabajó bastantes años, la primera pincelada la dio el 2012 y siguió hasta el 2015, pero el libro salió recién el año 2018. Vadik, en ese sentido, es muy ordenado, todos sus poemas los va agrupando en archivos y carpetas en la computadora. “Es como una bolsa grande donde voy echando todo lo que tenga que ver con el criterio que haya elegido; a veces es un parámetro cronológico, otras, temático, lo que va guiando distintas cosas, mi trabajo”.
“Maniquí” es casi un diario personal que escribió en su estadía en Alemania, donde trata de transmitir la experiencia de la dislocación, estar fuera del país y hablar otro idioma. Es una poesía más urbana, directa y coloquial. El libro aborda temas como la migración, el cuerpo, la identidad y la alienación de la vida actual. El poemario fue publicado por su casa editorial, 3600.
Espasmo
El 2018 ganó el Premio Municipal de Poesía Franz Tamayo con su libro “Espasmo”, una obra que califica de reflexiva y de exploración interior y del mundo a través del lenguaje. Fue una grata sorpresa conocer los resultados del certamen convocado por el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, a través de la Secretaría Municipal de Culturas.
Vadik afirma que “es significativo que hayan retomado la categoría Poesía en este premio que, tradicionalmente, al menos desde mi generación, solo era conocido por la categoría Cuento. Creo que es necesario reconocer el trabajo en poesía que se viene haciendo en el país los últimos años y La Paz, como ciudad, precisaba este espacio de reconocimiento y proyección”.
Suite Bee
El jueves 8 de marzo del 2018 lanzó su octavo disco y aprovechó de festejar 23 años como autor de canciones en el Teatro Municipal Alberto Saavedra de La Paz, donde tocó por primera vez.
El disco se grabó en los estudios Submarine, con el ingeniero Martino Alvéstegui, y participan el baterista Benjamin Chambi (quien tocó en Quirquiña, Llegas, Kalamarka, Go-go Blues, entre otras bandas, y actualmente en Kuntur), el bajista Leo Miranda (quien tocó con Santa Mandinga, Suyana, Marcos Tabera, entre otros) y los invitados Chelo Arias (ex Quimbando), Vero Pérez, en voces; Freddy Mendizábal y Diego Ballón en teclados, además de los saxofones de Álvaro Montenegro y los instrumentos hindúes que aportó Martín Saravia.
En el concierto de presentación lo acompañaron Benjo Chambi en la batería, Leo Miranda en el bajo, Ronax Arandia en la guitarra (músico muy versátil y amigo de Vadik desde hace más de 20 años). Además, se unieron músicos invitados como Manuel Monroy Chazarreta, más conocido como El Papirri (con quien tiene una “parcería”, un tema escrito en colaboración incluido en el disco “Helado Propicio” de Monrroy); el rapero Carlos Fiengo (también destacado fotógrafo), Rodrigo “Kabra” Cabrera, de Suyana y Santa Mandinga, que aportó el toque reggae, Diego Ballón en el teclado y Vero Pérez en la voz.
Vadik es una persona demasiado culta y leída, es uno de los aspectos que más me llama la atención de él. Nos dice: “El tema del disco nace de una ficción fantástica de transfiguración. Es algo así como La Metamorfosis de Kafka solo que el protagonista no se convierte en cucaracha, sino en abeja. A partir de esa idea surgieron las canciones de un modo natural y espontáneo”.
La idea de la abeja permite explorar muchas experiencias: el vuelo, el conflicto entre humanos y naturaleza, el instinto, la contemplación, el nacimiento, la muerte, el panal como universo. Es algo así como una aventura, pero no en la forma de una narración secuencial, sino como estampas íntimas, fragmentos, fotografías. De ahí el nombre de Suite, que se refiere a los movimientos, variaciones musicales de un mismo concepto.
Diez de las doce canciones las escribió en Alemania, las tenía “bajo el colchón”, bien guardadas. El arte de tapa es de Juan Manuel Rada.
Los halagos
En la Hemeroteca del Periódico La Razón salió una nota sobre “Suite Bee”, editada por Miguel Vargas[1], en la que Manuel Monroy Chazarreta se expresa de esta manera:
“Mi amigo Vadik Barrón es un artista. Militante de los sentidos, su pluma poética genera una definición de las cosas, una multivisión arriesgada y honesta. Todo el día está pariendo versos y acordes, definiendo la vida desde sus lentecitos contemporáneos, pintando las enaguas de pop. Me gusta escucharlo, me alegran sus guitarras eléctricas, su pulsación de tierra en La Sorateña, su viaje del futuro al pasado, sus efectos personales, porque “siempre dice la verdad, aunque parece que mienta”.
Vadik le hace bien a mi ciudad, a sus calles, la actualiza, la resetea, genera un antropofagismo sano, una digestión constante de cosmos y pueblo. Cuando convoca a la muerte en sus versos nos regala vida, hace dar cuenta de que “el desierto y el mar son gemelos del mismo sol abyecto”.
Fuerza Vadik, salud y buenas antenas, ya eres uno más de la corta alineación de estéticos, tu riesgo es un milagro de cosecha y siembra hermafrodita, queda agradecer tu sensibilidad extrema, tu autismo colectivo, tu tren a la isla, tu generosa valentía: ni se te ocurra dejar el camino. Te kero ver”.
Miguel Vargas añade: “La música de Vadik Barrón combina la tradición de la música popular latinoamericana con los recursos sonoros y estéticos del rock y el pop, logrando un cancionero diverso, intimista y sin miedo a beber de múltiples influencias. El artista se ha presentado en diferentes escenarios de Bolivia, además de Brasil, Argentina, Perú, Alemania, España, Suecia, Suiza y Dinamarca”.
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Sergio Salazar Boliviano, escritor
[1] https://hemeroteca.larazon.bo/tendencias/2018/03/07/vadik-barron-el-tema-de-suite-bee-nace-de-una-ficcion-fantastica-de-transfiguracion/








