Entré casualmente al preestreno de la película en el auditorio de Comunicación Social de la Universidad Complutense, en Madrid, porque pensaba que era para una obra de Alex de la Iglesia, y mi grata sorpresa fue encontrarme con Utama. Tampoco sabía que luego de terminar la proyección tendríamos una charla con el director y guionista, Alejandro Loayza Grisi.
El film me trasladó al Altiplánico de Uyuni, a ese paisaje árido y frío que conocí perfectamente en mis 11 años viviendo como una boliviana más. No pude evitar que las lágrimas rodaran entre la emoción y la tristeza. Aproveché para pedirle a Alejandro que me respondiera unas cuantas preguntas para Correo del Alba, y él, amable, sin divismos, con esa sencillez de las grandes personalidades de su país, accedió. Acá transcribo sus palabras, contando cómo nació Utama –“nuestro hogar” en quechua– y el cómo nos invita a reflexionar sobre el retorno a la vida sencilla, para que nuestro paso por la Tierra sea amigable con la naturaleza.
¿Cuál es la idea inicial que te llevó a escribir Utama?
El origen de Utama estuvo en la inspiración de contar una historia de amor en un lugar alejado de Bolivia; una historia entre dos personas que solo se necesitan la una a la otra –esa es su mayor riqueza–, que tengan que prepararse para una despedida.
Surgió después de una serie de viajes que hicimos para el documental Planeta Bolivia, con el que pudimos conocer un poco más de nuestro territorio, sus problemáticas sociales y ambientales.
¿Cómo fue el rodaje?
Fue una tarea larga, con unas 69 escenas. Escribí el guión sin haber tenido formación en ello y tampoco mayor experiencia, aunque creo que la raíz de la fotografía me ayudó mucho, o sea, tener ese background de ser fotógrafo, de entender la imagen y dónde poner la cámara.
Filmamos en 2019 en un lugar muy lejos de La Paz, a 12 o 13 horas en auto, donde la ciudad más cercana es Uyuni, conocida por el Salar, que es un lugar muy especial.
En mi primer tiempo como director de fotografía pasé muchos años viajando por Bolivia, filmando documentales ambientales, fue cuando conocí variados paisajes y personas, y uno fue justamente el de Utama, donde más que el paisaje me atrajo la forma de ver la vida y de ser, la tranquilidad que tienen sus habitantes. Creo que ahí nació mi idea.
La gestación es una coproducción con Uruguay y Francia. Toda la postproducción la hice en la pandemia, tuvimos suerte porque filmamos antes de eso y para la postproducción me fui a Uruguay, lugar donde estuvimos ahí varados ocho meses pero en que pudimos trabajar la obra.
Utama estaba pensada para filmarse en un espacio próximo a La Paz, en lengua aymara, sin embargo, luego de unos viajes y de entender la problemática ambiental en el suroeste del país, en Potosí, escogimos Colchaca, que es un lugar que las y los bolivianos deberían visitar.
Es una película con poco diálogo, cuando la estaba escribiendo me pasó algo que todo escritor desea y es que los personajes se apropien de la historia y comiencen a tomar decisiones por sí mismos, me fue fácil ser fiel a los personajes, el cómo son y cómo piensan; creo que están bien construidos porque tuve esa facilidad. Los silencios es algo natural del Altiplano, las gentes que lo habitamos somos introvertidos, ahí reina el silencio, hay paz, el aire es distinto por la altura, el sonido viaja también de manera diferente por esa razón, no hay nada que interfiera. De alguna manera siento que en el Altiplano la gente cuida más las palabras, hablan cuando es preciso y sobre todo cuando son adultos mayores.
“Algo que quería conseguir con Utama es que se comience a debatir acerca de nuestra propia responsabilidad con el cambio climático”
En Utama percibo un poco la influencia del maestro Jorge Sanjinés, ¿empleaste actores profesionales?
Son personas de la comunidad, era su primera experiencia con el cine. El único actor profesional era el muchacho que hizo Santos Choque (“Clever”, el nieto). Los protagonistas, Luisa Quispe (“Sisa”) y José Calcina (“Virginio”), son pareja en la vida real e hicieron unos talleres básicos de actuación para la obra, talleres de improvisación, entonación, lenguaje corporal; en las tardes revisábamos el guión escena por escena y en orden cronológico, y no importaba si era una escena en la que solo tenían que caminar, pues la ensayamos para que internalizaran el sentimiento de cada escena y para ubicarse en el momento del guión, porque se filmaba en desorden, así que hacíamos un repaso incluso antes de grabar. Ellos ensayaban juntos las escenas, se aprendían las líneas y eso facilitó el proceso; ya había una compenetración porque ambos se conocían perfectamente.
Obviamente Luisa y José tienen una relación muy distinta con el cine, ella la primera vez que vio una película y entró a una sala de cine fue en el Festival de Guadalajara en México, hasta donde viajaron con nosotros, y fue para ver su propia película. No le dan la importancia que se le da en las ciudades al cine, y eso está perfecto.
VIDEO │ «Utama», trailer oficial
Respecto a Jorge Sanjinés, ha hecho películas muy importantes y cuando uno retrata los mismos lugares es inevitable que existan similitudes. Pienso que el cine es una herramienta de reflexión, además de serlo para muchas otras cosas, y en mí sirvió para pensar sobre el país –el mismo cine como lenguaje–, la sociedad y la cultura. Me interesaba explorar justamente el éxodo que hay desde hace tiempo del campo a la ciudad y la relación con la ciudad; las ciudades cada vez son más parecidas, vamos hacia una globalización a pasos muy rápidos, la revolución digital tiene 30 años, la industrial apenas 260, y creo que a veces avanzamos más aceleradamente que la evolución misma. Entonces era un poco lo que quería explorar con Utama. Cuando uno hace una reflexión sobre tu cultura y tu país vas a encontrar similitudes con gente que hace reflexiones similares.
¿Qué significa para ti observar esa migración del campo a la ciudad por problemáticas de cambio climático?
Bolivia tiene climas muy extremos y es lógico que esos lugares sean los primeros que vayan a sufrir con el cambio climático. Este lugar en el Altiplano es uno de ellos, pero en el país tenemos varios lugares con otros problemas ambientales. Por ejemplo, hay harta agua, gran parte del río Amazonas y afluente del de la Plata, lo que pasa es que no se la gestiona bien y no nos damos cuenta que es algo que se va a acabar, dependemos demasiado de nuestro glaciares, hasta cuando se terminen de derretir. La zona donde rodamos Utama está en un lugar desértico y hay que tener proyectos muy grandes y millonarios para poder dirigir el agua hasta allá, además de cuidar el impacto de desde donde se desvíe.
“El cine es esencialmente colectivo y creo que los premios mencionados son el reconocimiento a un equipo que dio lo mejor de sí para hacer Utama”
De todos modos, en Bolivia hay otros temas ambientales que me preocupan más. Todo el mundo sabe de la selva amazónica en Brasil, que Jair Bolsonaro la está destruyendo y quemando, pero nadie habla de que acá estamos haciendo exactamente lo mismo y tenemos un enorme territorio que estamos deforestando, acción que trae consecuencias en los glaciares ya que las cenizas viajan con el viento, se depositan en ellos, y al ser negras atraen el calor del Sol y derriten más rápido. Además tenemos menos árboles y cada vez llueve menos.
Algo que quería conseguir con Utama es que se comience a debatir acerca de nuestra propia responsabilidad con el cambio climático y sobre el manejo ambiental que debemos tener como país, porque tendemos a echar la culpa a los países desarrollados, aun cuando en esta zona hay leyes y proyectos por hacer. Igual debemos prepararnos para ver cómo vamos a recibir a las víctimas de ese cambio climático.
¿Quiénes han sido tus referentes en el cine?
Es muy difícil mencionarlos. Me gustan muchas películas, más que directores, pero, para responderte, podría mencionar a Krzysztof Kieślowski, Aki Kaurismäki, Francis Ford Coppola, los hermanos Ethan y Joen Coen, Win Wenders, Billy Wilder.
¿Cuántos premios ha ganado Utama?
Utama ha ganado hasta el día de hoy 32 premios.
¿Qué sientes como cineasta al saber que tu opera prima es la película más premiada de la historia del cine boliviano?
La verdad, el sentimiento de recibir los premios es gratificante, un incentivo para seguir trabajando, y es también un reconocimiento a la labor en equipo, a todo lo que se ha logrado. El cine es esencialmente colectivo y creo que los premios mencionados son el reconocimiento a un equipo que dio lo mejor de sí para hacer Utama.
¿Cuál fue tu primer sentimiento al ver terminada Utama?
Terminar una película es motivo para celebrar, especialmente con lo difícil que es hacer cine en Bolivia y obviamente tras tantos años de trabajo. Es una satisfacción muy grande, sientes que la tarea se ha hecho y bien, que se puede festejar, entregar al público y olvidarse de ella.
¿Cómo fue el proceso de selección para los Oscar y qué pasará si conquistan este galardón?
Para los Oscar vamos en representación de Bolivia, aunque ahora comienza una verdadera competencia, dificilísima, porque son más de 90 países que envían sus películas; después quedará una lista corta de 15 obras, entre las cuales, finamente, salen las cinca nominadas oficiales.
Por cierto, nunca Bolivia ha tenido una nominación a los Oscar, es una competencia difícil, y, bueno, si se llega a ganar sería un motivo gigantesco de orgullo.
¿Cuál consideras que es el mayor desafío que enfrenta el cine boliviano?
El mayor desafío que enfrenta el cine boliviano es, sin lugar a dudas, la falta de apoyo estatal. Todas las artes al rededor del mundo lo necesitan, incluso en economías grandes, como la francesa o la alemana, el Estado apoya al arte, esto porque entienden el valor que tiene para la sociedad, para la cultura, para el bienestar social, así como su incidencia en lo económico. En Bolivia eso todavía no se ha entendido, pero en el resto del continente sí; fíjate que los países que nos rodean tienen fondos de fomento, mientras que para nosotros hacer cine sin ese apoyo se vuelve un mayor desafío ya que talento, profesionales y ganas hay, pero lo que hace falta son políticas estatales.
Finalmente, ¿cuáles son tus nuevos proyectos?
Estamos trabajando en nuevos proyectos en la productora. Si todo marcha bien vamos a filmar el próximo año una película de mi padre, Marcos Loayza, llamada Los Abrazos.
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Nahir González Correo del Alba








