Mientras millones de italianos e italianas esperaban la celebración del Festival de la Canción Italiana San Remo 2021, este año sin público presente en el teatro y bajo estrictas normas de bioseguridad, el gobierno del primer ministro, Mario Draghi, promulgaba su primer decreto con medidas para contener la propagación del Covid-19.
La nueva normativa entrará en vigor en todo el territorio nacional, desde el 6 de marzo al 6 de abril, siendo de cumplimiento obligatorio bajo pena de multas y sanciones. Esta vez la presentación de las medidas estuvieron a cargo de la ministra de Asuntos Regionales, Mariastella Gelmini, y el ministro de Sanidad, Roberto Speranza, un detalle inédito ya que los anteriores decretos fueron leídos y explicados por el exprimer ministro Giuseppe Conte, en ese momento en funciones.
División en colores de zonas
El ministro Speranza, que ha manejado la cartera de Sanidad desde el inicio de la pandemia, señaló con respecto al nuevo decreto del Presidente del Consejo de Ministros: “El principio rector es el de la protección de la salud. Como Gobierno estamos convencidos de que es necesario ganar la batalla de la salud para la reactivación del país. Esto es especialmente cierto en este momento epidemiológico en Italia, cuando la curva da signos de aumentar y nos enfrentamos a nivel europeo y mundial a la presencia de algunas temibles variantes del virus, especialmente la inglesa, que ahora predomina en nuestro país. El decreto mantiene un sistema de conservación de las medidas esenciales en vigor, el modelo se confirma para las zonas que corresponden a los colores. Diferenciar los territorios nos permite dar las respuestas más adecuadas. También hay intervenciones dirigidas a zonas subregionales específicas, lo que va en la dirección correcta”.
La división en colores de las regiones italianas fueron puestas en práctica desde la administración Conte, las cuales varían desde medidas más restrictivas para las zonas consideradas “zona roja”, menos estrictas para las valoradas como “zona naranja” o “zona amarilla”, hasta las consideradas “zona blanca”, libres de contagio. Para designar un color el Gobierno considera una serie de datos científicos y estadísticos actualizados continuamente, manejados por el Comité Técnico Científico creado para la emergencia Covid-19; algunos de los criterios son el índice de contagio, la presencia y número de focos, la situación del número de camas en los hospitales, así como el número de pacientes en terapia intensiva.
Cierre de centros educativos
El cierre de las instituciones educativas ha causado polémica en la población italiana, ya que implica una serie de dificultades para las familias y para cerca de dos millones de estudiantes.
En Italia no toda la población estudiantil está equipada con las herramientas e instrumentos adecuados para realizar las clases vía online y, según datos del Ministerio para la Instrucción, aproximadamente 300 mil no poseen el equipamiento necesario para las clases a distancia. El ministro Speranza en este punto expresó: “La innovación más relevante de este decreto se refiere a las escuelas. La variante inglesa del virus que afecta a los más jóvenes nos llevó a determinar una opción: en las zonas rojas las escuelas de todos los niveles realizarán la didáctica a distancia. Quiero hacer un nuevo llamado a nuestros conciudadanos: necesitamos instituciones fuertes, que tomen las decisiones correctas, pero necesitamos la contribución de todos, porque una epidemia no se gana solo con un decreto, sino que necesitamos realmente la contribución de todos los ciudadanos. Las normas básicas: mascarillas, distanciamiento, lavado de manos, evitar las reuniones; son esenciales y debemos seguir considerándolas decisivas».
Italia en las manos de Draghi
El gobierno de Mario Draghi es el resultado de una hábil operación política orquestada por Matteo Renzi para sacar del poder a Giuseppe Conte, cuya administración estuvo llena de defectos, no obstante haya tenido que imprevistamente afrontar el tsunami Covid.
El gobierno Conte tenía ciertas inclinaciones hacia la centro-izquierda, con las características políticas propias de este país, pero con la debilidad del apoyo de una mayoría confusa y frágil. Draghi es un hombre de las finanzas, que habla poco, que asume las riendas de un gobierno que se ha definido “de emergencia” precisamente en nombre de la urgencia por los problemas sanitarios y ecológicos que afronta Italia. Hasta ahora su línea política en la Unión Europea (UE) prevé un presupuesto común, el desarrollo de la capacidad fiscal autónoma del país, la facultad de emitir eurobonos y de suprimir las normas más rígidas en materia de equilibrio presupuestario, poniendo así a disposición los recursos indispensables para iniciar un desarrollo sostenible, pero del cual solo en la práctica se verán sus resultados.
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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia








