La cocina con Leonel Fransezze

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Por Kelly Mundarain

El presentador de la Primera edición y la revista Viva la mañana de ATB, además de Director del musical de Jesucristo superstar, Broadway house, Chicago y Las criadas de Jean Genet, nos presenta su plato preferido: “Pollo a la Fransezze”.

Leo, como nos ha pedido llamarle, cocinó para nuestra sección, luego de ocho años sin entrar a la cocina. La elaboración de recetas eran más frecuentes en su soltería, porque eso le ayudaba en su rol de caballero, galante y conquistador, señala. Siendo natural de Argentina, optó por ser ciudadano boliviano ya que desde su infancia vivió en La Paz, donde cursó sus estudios escolares, instante en que quedó prendado, al punto de regresar tras concluir los estudios universitarios en Buenos Aires.

El presentador de televisión encuentra fascinación en la comida y declara su gusto por los platos bien elaborados, en los que se perciban las técnicas de cocina fusión. Afirma que más le gusta comer que cocinar: “mi papá siempre me dice que soy un sibarita, porque me encanta comer, ir a restaurantes, por ejemplo, cuando voy de vacaciones me gusta conocer nuevos sabores; cocinar no me agrada tanto, la verdad es que soy bastante flojo para cualquier tipo de quehacer.”

Reconoció haber sido monótono con la alimentación en su infancia: “cuando era niño lo único que me gustaba comer era la polenta, en Argentina se hace mucho con agua y tuco (salsa de tomate) arriba. Pero a mí me gustaba con leche –también con queso y nada más–, era feliz comiendo polenta, es bien de pueblo esto que cuento porque incluso sale a 3 pesos la bolsa”.

Al continuar con sus recuerdos expresó, con un dejo de nostalgia, que incluso “vivía en la cocina con Modesta, que trabajaba en la casa, a quien hasta ahora la considero mi hermana. Acepto que nunca colaboré con ella, y que la perjudicaba en el proceso de cocinar, la distraía todo el día, pero la recuerdo con cariño porque influyó mucho en mi niñez”.

«Me sacrificaba diariamente, sin cenar o comiendo cualquier cosa, para poder ir a un buen lugar cada siete días”.

Al momento de hablar de la sazón boliviana se explaya: “me fascina la comida nacional, en mi casa la hacemos dos o tres veces por semana, sea un picante mixto, un ají de fideo, lo que sea”.

Pero Fransezze también realiza otro tipo de confesión: “cuando volví a Buenos Aires para estudiar la Universidad, ahorraba todos los días para comer en un buen restaurante al menos una vez por semana. Me sacrificaba diariamente, sin cenar o comiendo cualquier cosa, para poder ir a un buen lugar cada siete días”.

Mientras la conversación transcurre, sorpresivamente se detiene a hacer un breve análisis sobre el componente social del arte culinario: “se puede identificar la comida con algún tipo de estrato social, por ejemplo los ricos no comen lo mismo que los pobres, y eso es obvio. La clase media en Argentina se empezó a reducir y hoy por hoy ya no es como antes, cuando esa clase media representaba la mayor cantidad de la población; actualmente no es así, y menos con Mauricio Macri».

«Pienso que hay una relación entre lo que se come y la clase social -añade-, y Bolivia en eso es muy generoso, aquí se pueden encontrar más o menos los mismos insumos en la despensa de cualquiera de la zona sur con el que vive en las laderas, o sea, en este país no se vive tanto, como en otros lugares, eso de que el rico come bien y el pobre mal”.

Al momento de emprender la elaboración de su plato, prosigue: “pienso que la actividad culinaria congrega a la familia, reúne a la abuela, la tía, la hermana y la mamá. Por eso es cardinal reservarse un día a la semana, incluso los que somos muy ocupados, para juntarse con toda la familia y compartir lo que sea, un guiso, una parrillada u otro plato”.

Pollo a la Fransezze (Para cuatro personas)

– 2 pechugas de pollo.
– ½ kilo de papas pequeñas.
– 2 cebollas cortadas en trozos grandes.
– 2 pimientos morrones cortados en trozos grandes.
– 125 grs. de mantequilla.
– Aceite.

Para la salsa blanca:
– 2 cucharadas de maicena.
– 2 tazas de leche.
– Nuez moscada.
– Pimienta.
– Mantequilla.

Preparación

  1. Colocar las papas en una bandeja y meterlas al horno.
  2. Agregarle mantequilla, los morrones y las cebollas cortadas en trozos grandes y hornear a temperatura máxima.
  3. Calentar el aceite en una sartén y dorar las pechugas enteras.
  4. En otra sartén ubicar la mantequilla hasta derretir, añadir la maicena hasta que se disuelva y salga una masa uniforme tras agregar leche, pimienta y nuez moscada.
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