Continuamos con la historia de Vadik Barrón, que se encontraba en la ciudad de Berlín, Alemania, que le había permitido ir a otros países europeos. En España pudo tocar en Libertad 8, un lugar emblemático de la trova donde empezaron Jorge Drexler y Pedro Guerra.
Minoría absoluta
Después de dos años sin venir a Bolivia en 2014 llegó de vacaciones y terminó quedándose cuatro meses, pero en ese ínterin publicó dos libros y grabó dos discos. Allí empezó su relación con la Editorial 3600. Publicó Minoría absoluta, un libro de prosa breve, y el poemario Los Espejos sonoros. Ya era amigo de Willy Camacho y después conoció a Marcel Ramírez, una persona clave y sustancial para la literatura boliviana, y publicó sus libros con ellos.
La primera presentación la hizo en Caza Duende, en la calle Belisario Salinas de la zona de Sopocachi de La Paz. Aunque lee mucha narrativa y prosa, siempre le costó encontrarles la vuelta a sus propios escritos. En el caso de Minoría absoluta Vadik no busca consensos, es un ejercicio lúdico y humorístico que atesora. La tapa es una nueva colaboración de Marco Tóxico.
“Minoría Absoluta está integrado por prosas, en general breves y heterogéneas, que tienen como punto de partida la escritura espontánea y lúdica, los textos para ser cantados tienen otra ascendencia, se ajustan a una melodía, a una métrica, a un acento, a una estructura musical, a un sonido. Pero a veces la sonoridad de las palabras también sugiere música, independientemente de su función o significado y ese es un recurso es lo que te permite crear canciones”, comenta al respecto.
Tiene una debilidad por el microcuento, la patafísica[1], el divertimento, autores tipo André Gidé, Henri Michaux, Eliseo Diego, Cortázar, que ofrecían pequeñas perlas de imaginación e inteligencia. Muchas de esas lecturas se las debe a la colección de El Cuento, Revista de imaginación, que editaban Juan Rulfo y Edmundo Valadés en México, heredada de su abuelo.
Los textos los comenzó a escribir en Berlín en 2012, se trata de escritos que van de la prosa poética al divertimento, hay ficciones breves y algunos redondamente son el tipo de texto liviano y jodedor de post de Facebook. Pero ahí está el libro, como testimonio de una búsqueda.
El periódico cochabambino Opinión elogió de la mejor manera el libro Minoría absoluta, dice: “primer libro de prosa de Vadik Barrón, en el que la cantidad de palabras tiene relación inversamente proporcional con la cantidad de guiños (poéticos, musicales, humorísticos, políticos, etc.) que nos hace cada texto. Es que Vadik, como buen músico, conoce y valora la importancia del silencio, eso que no se escucha, pero está presente y es vital para configurar sonido y sentido. Y como buen poeta, que también lo es, tiene la sensibilidad suficiente para hallar la relevancia de asuntos comunes a todos, pero que, bajo otras perspectivas y circunstancias, destinaríamos al olvido o la charla trivial. Definitivamente, en esta colección de textos se cumple a cabalidad la máxima que dice ‘menos es más’, y eso ya es mucho decir”[2].
«Los espejos sonoros«
Vadik, como una confesión y también como una indagación, decía “estoy buscando el equivalente sonoro de un espejo…” continuaba: “un sonido choca contra una pared y rebota con el mismo ángulo de partida. El sonido entonces es devuelto en dirección contraria, como un espejo. Este es el fenómeno sonoro de la reflexión”.
El mismo periódico cochabambino Opinión[3] también elogió el poemario: “Los espejos sonoros de Vadik pasean entre la figura visual y el roce aural sin ningún otro sistema que la fluidez amable y el ácido encuentro con sus demonios y sus tufos, que son como los elfos[4], pero de Oruro. Y con afanes del lenguaje pone, cómo no, a la canción de cómplice y de puente para devolver, de nuevo en un acto reflexivo, al lector a los sitios cotidianos y a sus aparatos. A los de escuchar y a los de callar”.
«Efectos personales»
Es el quinto disco como solista. Fue grabado, mezclado y masterizado en Taki Estudios y en Elektra Estudios de la ciudad de La Paz por Mauricio Moya y Andrés Martínez en abril de 2014. Lo grabó con una joven banda integrada por Tincho Castillo en guitarra, Heber Peredo en piano y teclados, Noel Copa en batería y percusión y Raúl Flores y Poche Ponce en bajo. A ellos se sumaron los invitados especiales Gabo Guzmán y Sergio Medina en guitarras, la cantante franco-americana Christine Wornom en voces, Gustavo Orihuela en violín, Marcelo Murillo en percusión, Víctor Aliaga en saxofón, Luis Miguel Clavijo en trombón y Omar Gutiérrez en trompeta.
El álbum tiene 12 canciones, entre ellas “Berlín”, “San Luis”, “Hotel Pacheco”, “Yungas”, “Brillo-contraste”, “Esta vez y “Changos”.
Es un disco que propone una canción de autor ecléctica e intimista, que toma e integra elementos del pop, del rock y del folklore boliviano y latinoamericano, con el porte del sonido jazz y moderno del ensamble que lo acompaña.
La portada del disco, el arte y diseño gráfico del disco fueron realizados, una vez más, por el artista Marco Tóxico.
Las canciones fueron escritas en Berlín, en Madrid, en Porto Seguro, Río de Janeiro, y otras en La Paz, en El Alto y en Sucre. Evocan lugares, hablan de sus viajes, del paso del tiempo, del equipaje: “de lo que llevas contigo adonde vayas, no solo los objetos, sino la experiencia, los afectos, la música, las postales, las propias ciudades comprimidas dentro de una maleta”.
Vadik explica que después de sus viajes y giras de aquellos años, su estadía en Europa, saltar a otros países vecinos, se dio cuenta de que, al final del día, lo único que realmente es de él y que lleva consigo siempre son sus canciones, ellas son sus efectos personales.
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Sergio Salazar Boliviano, escritor
[1] Patafísica es la “ciencia de las soluciones imaginarias» y de las leyes que regulan las excepciones. Inventada a finales del siglo XIX por el escritor francés Alfred Jarry, esta parodia filosófica celebra el absurdo y la paradoja, estudiando universos donde la regla es la anormalidad.
[2] Periódico Opinión, «Minoría absoluta, de Vadik Barrón», 18 de octubre de 2015.
[3] Periódico Opinión, 25 de octubre de 2015.
[4] Los elfos son criaturas fantásticas originarias de la mitología nórdica y germánica. Históricamente, se los concebía como semidioses asociados a la naturaleza y la fertilidad. Hoy en día, son figuras centrales en la literatura fantástica, la cultura navideña y los juegos de rol, destacando por su longevidad, belleza y magia.








