Vadik Barron obtuvo una mención de honor en el Premio Yolanda Bedregal con su libro de poemas Rocanrol y canciones del futuro.
La temática del libro tiene que ver con el imaginario del rock, “la actitud despojada y coloquial de los textos intenta acercarse a fenómenos como el rockstar, la soledad y el futuro como una construcción abstracta”.
En lo musical vimos conceptualmente una trilogía iniciada en 2007 con el álbum Astronauta, continuada posteriormente con Minimalia en 2008 y Los Diarios en 2009, colección de canciones de corte íntimo, en su mayoría en formato acústico.
«Rocanrol y canciones del futuro«
El libro obtuvo una mención de honor en el Premio Yolanda Bedregal de 2008 y reúne más de 30 poemas. El trabajo fue realizado entre los años 2006 y 2007, fue presentado en el concurso Yolanda Bedregal 2008 y se publicó en 2011 por Editorial Plural.
La presentación se realizó en el Ministerio de Culturas, con la participación del escritor y editor Willy Camacho y el compositor y escritor Óscar García.
Esta obra reúne dos pasiones: la música y la poesía. “Son dos actividades creativas, o que intento es juntar ambos universos con todo el imaginario del rock y con imágenes e ideas desde la poesía. A estas alturas, las disciplinas o artes no están separadas e interactúan constantemente. La música se va nutriendo de la literatura, de las artes plásticas, del cine o de la fotografía, y todas dialogan”, señala el autor.
La temática del libro tiene que ver con el imaginario del rock: “la actitud despojada y coloquial de los textos intenta acercarse a fenómenos como el rockstar, la soledad y el futuro como una construcción abstracta”, nos dice.
El proceso de escribir poesía es como un ejercicio creativo, una forma distinta de expresión, que tiene que ver con sus lecturas y la música que escucha: “creo que es interesante que los referentes de este libro son más musicales que literarios, aunque también está la antipoesía de Nicanor Parra, los concretistas brasileños, el coloquialismo y mucha de la verborrea de Bob Dylan y Lou Reed”. Son referentes más que influencias.
El libro también tiene una intención lúdica, en el sentido de no apelar al lirismo o simbolismo en la poesía, sino que se trata de poemas más directos, más “rockeros”, si se quiere. “Las expresiones artísticas no son más cerradas, sino que interactúan y se referencian”, afirma.
Willy Camacho, literato y periodista, comenta: “los poemas reflejan una identidad urbana. Este tipo de poesía crea imágenes a partir de la vida de los changos, del rocanrol y de la música en general. Todos estos elementos te dan una imagen de una obra que refleja lo urbano”[1].
El músico Óscar García explica que “en toda la obra el lector podrá encontrar a muchos personajes que Barrón ha escuchado, como Bob Marley o Jimmy Hendrix. Lo interesante de esta nueva obra, y lo que combina muy bien Vadik Barrón, es el texto de una canción y el de la poesía. El autor juega mucho con la metáfora y con el lenguaje que transita entre el rock y la poesía”[2].
Ovni
Pro Audio SRL se había trasladado a una casa más pequeña cerca de la Plaza Abaroa, donde empezó a grabar. Ovni es su cuarto disco, salió el año 2011, tiene 13 canciones y 48 minutos de duración; fue distribuido por el sello independiente Parque Astral, hay temas como “Alien”, “Ringtone”, “Buenas noticias”, “Pijama”, “Radio (Pachamama Blues)”, entre otros.
Dentro de este disco se utiliza la metáfora del ovni (objeto volador no identificado) para evocar un lugar desde donde se ve con extrañeza al mundo e incluso a nosotros mismos. El álbum abarca distintos estilos musicales dentro de la música popular, dando un giro hacia un rock-pop más directo, sostenido por la consolidación de la banda que lo acompañó esos años en vivo.
Fue una producción más ambiciosa y compleja, que cuenta con la participación de 22 músicos invitados de lujo, entre ellos Rodrigo Grillo Villegas, Sergio Medina (Camaleón, Reverso), Freddy Mendizábal, Electroshock, Arpad Debreczeni (Quimbando) y Alex Zapata, Diego Ballón, Gabo Guzmán, Benjamín Chambi y Julio Jaime.
Este ensamble consigue un sonido fresco, que admite influencias universales sin perder la identidad temática y sonora de los ritmos bolivianos. Un importante plus del álbum es el trabajo en el arte del disco que fue realizado por el ilustrador y artista gráfico Marco Tóxico[3].
Alemania
Fue una suerte de despedida, ya que poco después partiría para Alemania. Desde 2009 convivía con una brasilera con la que se casó en 2010. Estuvo viajando a Brasil desde 2009 hasta el 2012 (la música brasileña es muy importante para Vadik), y ese año se fue: su esposa había conseguido una maestría en Berlín. En Alemania tuvo que buscarse la vida, no tenía una visa de trabajo. Pero aquello marcó una pauta de oficio. Hasta entonces siempre había tocado solamente sus canciones, pero allá era difícil trabajar, entonces comenzó a tocar covers, sobre todo de música latinoamericana en bares, restaurantes, y poco a poco se fue abriendo espacio.
“Era tocar para gente que va a comer al restaurante. Es un oficio, yo ya no esperaba el aplauso, el show, la previa o el after”, cuenta. Le pagaban y se iba a su casa, la economía de migrante no le permitía tomar un taxi: “hay que tomar el metro, el bus, el tren, es otra realidad, cualquier extranjero está en otra posición”.
Nos comenta: «Berlín es la capital de la cultura, de la música clásica, de la música electrónica, de muchas tocadas, lo hípster en ese tiempo estaba en su auge , llegaban un montón de gente. Muchas veces era frustrante no poder ir a todos los conciertos que había, en una misma noche tocaban Madonna, Pharrell Williams, Björk, Chick Corea, Radiohead, la Filarmónica, entre otros».
Pero a Berlín también llegaba gente de Latinoamérica, y Vadik los iba a ver gratis a la Casa de las Culturas del Mundo, vio a Julieta Venegas, Claudia Gómez, Ed Motta, Lenine, Gilberto Gil, entre otros. “Una época linda y de mucho aprendizaje”, recuerda. Se encontraba en otra posición, nadie lo conocía, se hablaba un idioma que no era el suyo, entonces hacía más esfuerzos; pero gracias a la visa europea pudo moverse por bastantes países, fue a Suecia, Suiza, Dinamarca, Francia, España.
A España fue cuatro veces, por la comodidad del idioma, donde pudo tocar en “Libertad 8″[4], un lugar emblemático de la trova, donde empezaron Jorge Drexler y Pedro Guerra.
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Sergio Salazar Boliviano, escritor
[1] https://conciertosenbolivia.blogspot.com/2011/09/vadik-barron-conjuga-el-rock-y-la.html
[2] Ídem.
[3] Marco Antonio Rolando Guzmán Rocabado, conocido como Marco Tóxico, es un artista gráfico boliviano. Fue parte de una ola de popularidad de la historieta y cómic en Bolivia a inicios de los años 2000, junto a otros artistas del rubro. Es un referente de la ilustración boliviana.
[4] El Café Libertad 8 es un local situado en la calle Libertad del barrio de Chueca, en Madrid. Abierto como café en 1975, desde entonces ha servido de escenario para artistas y cantautores.








