«Palimpsesto»

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«Así como el chasquido imperceptible de la tierra en el Universo en constante movimiento, así como los huesos que crujen contra el pavimento; Como el temporal que zarandea al sujeto sobre los andamios como el repique disparejo del corazón después de los miedos; Como la calma después del temblor de la tierra que estremece los cuerpos; Así se siente en el inconsciente de la vida; Mece las cabezas dormidas y despiertas consigue pararse un día sobre sus extremos, luego cae vencida sobre el vendaje de las guerras; La vida es un resumen de todos los días es saber que después de cierto desconsuelo vendrá convertida en un pedacito de recuerdo, un minuto de silencio».

Con esas palabras Kris González define la vida. Palimpsesto es su último poemario, en el hay poemas rotos, otros alegres, que vienen desde lo más profundo del alma, sentimientos encontrados, dolor y nostalgia. Si tuviera que elegir alguna emoción para describirlo sería el de la nostalgia, porque actualmente se entiende como un sentimiento que está estrechamente vinculado con el tiempo.

Palimpsesto está compuesto por una temporalidad de las nostalgias. Por un lado, nos lleva a un camino hacia el pasado, hacia los recuerdos, un camino del retorno, a un viejo hogar que fue nuestro refugio en algún momento, que fue el abrazo necesitado, que fue el consejo que nos guio; por el otro, recopila un trabajo de toda su vida.

Starobinski, el historiador de la nostalgia, nos dice que en el proceso de hacer historia en algún momento de la vida uno se vincula con el pasado, no pueden estar desunidos, sino concatenados. En el libro La tinta con la melancolía el historiador menciona que Kant propone una pasión irracional, que comprende la nostalgia como una afección de la imaginación en la cual se asocian los estímulos presentes con los recuerdos.

En la introducción de Palimpsesto Nahir Martina Méndez señala que “el poemario es un testimonio de sus vivencias en la izquierda, cuando se fue a Cuba siendo una muchachita. Son una mezcla de todos los lugares donde vivió… Es lo que ha vivido desde la militancia temprana: el desamor que da la lucha y la esperanza cuando sentimos decepción por cierta gente que ha llevado las riendas de las cosas”.

Palimpsesto

Me pareció muy curiosos el título Palimpsesto, pero después entendí que son diferentes poemarios unidos; cada poema se va haciendo visible en diferido, es decir, en diferentes tiempos de acuerdo a su vivencia.

¿Cómo traducimos “Palimpsesto”?

El diccionario de la lengua nos dice que es un “manuscrito antiguo que conserva huellas de una escritura anterior borrada artificialmente”. Podríamos llamarlo pergamino o vitela, pero al final el producto de esa sobreescritura se llama Palimpsesto.

Hablar de “las últimas gaviotas”, del Altiplano y la Cordillera, para pasar por Gaza y terminar en el invierno en Isla Negra, pareciera algo disociado interpretativamente, pero en el fondo está sumamente conectado y no solo porque es parte de la propia historia personal de la autora, sino porque hay una configuración sociohistórica de los hechos.

Kris escribió poesía toda su vida, siempre tuvo pena de publicar sabiendo que había otros poetas sin publicar, pero por fin se animó y su primer poemario se llama Espigario (2020) –publicado en plena época de la pandemia–, al que le siguieron Albario (2021) y Altiplano (2022), Digo adiós a estos abismos (2024) y Las últimas gaviotas (2025).

Cuando digo que están sumamente conectados es porque es parte del desarrollo material de su vida. El año 2020, entre tanto sufrimiento por la pandemia, nace su primer poemario, donde tuvo que espigar, tomar de uno o más escritos, rebuscando acá y allá, mucho de la poesía que había hecho durante años de su vida. Anteriormente, cuando era embajadora de Venezuela en Bolivia, en el golpe de Estado de 2019 fue expulsada y declarada persona non grata por los golpistas, una persecución abierta que queda reflejada en su tercer poemario, inspirado en la ciudad de La Paz, escrito en el Aeropuerto al salir del país.

Esas experiencias de vivir en el Altiplano y al día siguiente ir a vivir a la costa no es solo un sueño, es una realidad dada, es ahí que fue a recuperar su casa que estaba llena de gaviotas. Tuvo que comenzar a sacar –una situación real– esas gaviotas migrantes que se habían posado en su casa abandonada; sacarlas fue un proceso físico, psicológico, del cual nació su penúltimo poemario.

Palimpsesto, que recoge poemas de toda su obra, se convierte en su arte personal y, como dice Nietzsche, en su sueño en vigilia, que al igual que el mito arroja nueva luz sobre el mundo. Y por virtud, el intelecto, ese maestro del fingir, se encuentra libre de su esclavitud habitual y celebra sus saturnales.

Como un Palimpsesto, estas lecturas convocan nuevas escrituras e intervenciones que hagan dialogar saberes.

El arte

El libro no solamente nos deleita con los poemas, sino que viene acompañado de reproducciones de pinturas hechas por Luis López Cereceda, de su colección «Mujeres». La portada se llama: “De tu alma el fuego”.

La ilusión de la extrapolación artística no es solo un estímulo nervioso en imágenes, sino la madre o la abuela de cualquier concepto.

Me pareció que Palimpsesto es una lectura que produce distintas sensaciones y resonancias, que nos lleva a callejones mágicos y oscuros de su vida contemplando la Humanidad y una puesta de sol.

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Sergio Salazar Boliviano, escritor

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