Hablar de Elías Jaua es hablar de una de las figuras más representativas del proceso bolivariano. Militante de larga trayectoria, exvicepresidente de la República, exministro, exdiputado y dirigente político, Jaua ha sido protagonista de algunos de los momentos más decisivos de la Revolución bolivariana desde la llegada al poder de Hugo Chávez.
Con una mirada crítica y comprometida con los principios fundacionales del chavismo, ha defendido históricamente la soberanía nacional, la democracia participativa, la justicia social y la integración latinoamericana. Sus reflexiones resultan especialmente relevantes en un momento marcado por profundas transformaciones en Venezuela, por la disputa geopolítica global y por los debates sobre el presente y el futuro del proyecto bolivariano.
En esta conversación Jaua analiza la situación política venezolana después de los sucesos del 3E, el legado de Chávez, los desafíos que enfrenta el chavismo y el papel que América Latina desempeña en un mundo atravesado por crecientes tensiones entre las grandes potencias.
Usted ha hablado de “tutelaje” y pérdida de soberanía en Venezuela a partir del 3E. ¿Cómo definiría el momento político actual del país?
Sí, reafirmo que Venezuela es un país bajo una tutela y una administración colonial, como bien lo ha expresado Marco Rubio cuando ha dicho: “básicamente nosotros estamos administrando a Venezuela”. Eso se evidencia en que los ingresos nacionales provenientes del petróleo y otros recursos reposan en una cuenta del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, en que la comercialización de nuestros productos se realiza a través de las colocaciones que hace el Gobierno de los Estados Unidos y en que buena parte de nuestra legislación está siendo reformada en función de las demandas y los intereses de las empresas estadounidenses que pretenden venir al país.
También se evidencia en el despliegue cada vez mayor de agencias de seguridad y tropas en el territorio nacional, así como en el condicionamiento de nuestra política internacional, especialmente la relativa a la solidaridad con los pueblos en lucha por su independencia.
En consecuencia, el momento político actual es uno de los más graves de nuestra historia. La República ha caído, como cayó en 1812 y como cayó en 1814. La gran tarea es recuperar la República.
¿Qué elementos del proyecto del presidente Hugo Chávez siguen vigente y cuáles atraviesan una redefinición de fondo?
Los elementos fundamentales del proyecto del comandante Chávez están en la gente, en las comunas y consejos comunales que siguen persistiendo en un proyecto de autogobierno democrático y popular. Están también en algunos proyectos campesinos y obreros que, a pesar de nadar contra la corriente, insisten en defender los principios y el programa original del proyecto del comandante Hugo Chávez. Y seguro estoy que en el alma patriótica de nuestros solados. Es decir, la independencia, la soberanía económica, la democracia participativa y protagónica, la igualdad social no solo postulada, sino practicada, la ética política, la solidaridad y la integración con otros pueblos.
La semilla sembrada por Chávez está allí y va a florecer más temprano que tarde. En el seno del pueblo profundo es donde puede encontrarse a Chávez.
Los errores de la dirección, fundamentalmente durante la última década tras la muerte del comandante Chávez, consistieron en haber desviado los principios del programa de transición al socialismo. Ese es el gran error que hizo que se perdiera la fuente de legitimidad de clase que dotaba a la Revolución de amplias mayorías populares, el acumulado de fuerzas populares que había logrado el comandante Chávez.
Frente a las presiones externas, ¿qué responsabilidades internas reconoce en el rumbo del proceso?
Los errores tienen responsables concretos y las responsabilidades deben individualizarse. Cada quien tiene que responder por sus actos: quien estuvo a cargo de una tarea, quien se corrompió o quien violó los Derechos Humanos.
Pero el chavismo, como identidad política, no puede asumir esas responsabilidades individuales de tales funcionarios en distintos niveles. El chavismo tenía un programa y el comandante Chávez intentó llevarlo adelante, y en buena medida lo logró transformando las estructuras de desigualdad en la sociedad.
“La prioridad para el chavismo debe ser hoy la recuperación de la República y la defensa de los derechos sociales, laborales y económicos de las mayorías populares”
Como decía anteriormente, los más altos grados de independencia nacional fueron alcanzados durante la Revolución bolivariana. Los mayores niveles de igualdad social que haya conocido Venezuela se lograron en la primera etapa de nuestro proceso. También existió una conducta ética en la política: hablar con la verdad al pueblo, comunicar, convocar a la interpelación, a la crítica y a la autocrítica en el período en que estuvo al frente el comandante Chávez.
De manera que la Revolución bolivariana y el chavismo, como proyecto, no cometieron errores; ejecutaron un programa que fue avalado por las grandes mayorías. Ahora bien, las responsabilidades por el incumplimiento de metas, las desviaciones de recursos o la deriva autoritaria verificada en los últimos años corresponden a personas concretas y no al chavismo como proyecto político.
Por supuesto que existen tensiones dentro del chavismo, porque la pérdida de la República y la colaboración del Gobierno con su par de los Estados Unidos generan malestar e incomprensión en importantes sectores de las bases y en personalidades e intelectuales que han sido voceros fundamentales de un movimiento cuyo principio esencial es la independencia nacional, algo que hoy no tenemos.
El deterioro de las condiciones económicas de la población ha erosionado en buena medida la base política y social del proyecto. Pero ese deterioro económico tiene dos causas fundamentales.
La primera es el bloqueo criminal al que fue sometida Venezuela prácticamente desde 2014. Aunque comenzó antes, con el gobierno del comandante Chávez, con el cierre de líneas de financiamiento externo y restricciones para el equipamiento militar. Todo ello tuvo consecuencias que se profundizaron con los acontecimientos del 3 de enero. La agresión económica impulsada por el Gobierno de los Estados Unidos y sus aliados generó un profundo desajuste en la vida económica y social de la familia venezolana.
La segunda causa es la aplicación, desde 2018 hasta hoy, de un programa de ajuste de carácter monetarista que terminó pulverizando el salario de trabajadores y trabajadoras. Mientras que la flexibilización laboral de facto que se ha producido en el país minó las bases de apoyo al Gobierno.
La prioridad para el chavismo debe ser hoy la recuperación de la República y la defensa de los derechos sociales, laborales y económicos de las mayorías populares.
¿Cuál es la situación del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores y qué posibilidades tienen de volver a retomar el poder en el país?
Más allá de lo que ha informado Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente Nicolás Maduro, no tenemos en el país mayor conocimiento sobre la situación de ellos. En todo caso, ratifico la denuncia que he sostenido desde el principio: el 3 de enero se produjo el secuestro de un jefe de Estado en funciones y de su esposa, lo cual constituye una abierta violación de cualquier norma del Derecho Internacional que pueda revisarse.
Por lo tanto, el juicio que se le sigue en los Estados Unidos debería estar viciado de nulidad, si es que existieran razones jurídicas válidas para dicho proceso.
¿Qué hacer?
Nos queda luchar y no naturalizar la ocupación y la tutela, elevar la conciencia de las consecuencias de la pérdida de la República. Unirnos por la independencia; denunciar y movilizarnos para que el ingreso nacional sea administrado por el Estado venezolano; lograr un amplio acuerdo nacional para conseguir una salida política a esta situación y la recuperación de nuestra soberanía económica y política; alertar al mundo de la creciente e ilegal presencia y operación de fuerzas armadas estadounidenses en territorio de Venezuela, en territorio sudamericano; convocar a la solidaridad internacional. Que la denuncia y movilización se concreten en acciones judiciales ante la Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En fin, un supremo esfuerzo por levantar un poderoso movimiento cívico político para la recuperación de la República. Lo vamos hacer: la Historia nos los reclama, la existencia como nación nos lo exige. Es tiempo de luchar.
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Cris González Fundadora








