De los encantos de la ciudad de La Paz, Rayuela Café Arte, bello espacio cultural, en la Av. Ormachea 5604, esquina Calle 10, Obrajes.
Pasé un cumpleaños ahí, de Javier Larraín Parada, historiador, escritor, musicólogo, cinéfilo y coleccionista de vinilos, entre otras cosas; además de ser un buen amigo, guitarreamos, sino me equivoco con Vicente Feliú hijo, también estaban los mellizos Gonzales.
En el espacio se encuentra la foto de Amaru Villanueva, un principito, el muñeco del Che y Charly García, un letrero de 500 años de resistencia, cuadros de Adelante Zamudio, la pañoleta morada que simboliza la lucha feminista por la igualdad y contra la violencia de género, un afiche del Festi Blues, algunos libros de Claudia Peña Claros, y música hermosa, entre Nirvana, Pink Floyd, etcétera.
La casa
«Yo me llamo Verónica Mendizábal, vengo de Cochabamba, he llegado hace más de trece años, he venido detrás de mi familia, se vinieron todos, abrí el Café Rayuela y es un lugar donde quedarse, porque al final mi familia se volvió, pero yo me quedé.
Para animarme a poner el café no pensé en nada, siempre me guío por la insensatez, tener un café es un sueño de niña, de changuitos, uno piensa ‘yo voy a tener un café para que vengan mis amigos’. Xuando llegué a la cuidad de La Paz mi padre vivía en la Calle 8 de la zona de Obrajes, entonces pasaba por la Calle 10 de la Av. H. Ormachea y me enamoré de la casa que estaba ahí, es una casa patrimonial, una casa antigua, construidas en los siglos XIX y XX con piedra, adobe, madera y hierro forjado, fueron declaradas Patrimonio Arquitectónico.
Yo sé que esas cosas tienen un límite, uno tiene que esperar nomás, yo esperé unos cinco años. En ese tiempo pasan cosas, con la persona que fue mi pareje once años, teníamos la plata, así que se dio para montar el café, lo pusimos juntas; el único requisito que yo tenía era que fuera en la zona de Obrajes, porque estaba enamorada de esa casa.
Fuimos a verla y justo estaba en alquiler, fue el momento exacto. Hablamos con la dueña y se dio todo, yo nunca pensé si me iba ir bien o mal, si esa calle era de paso o difícil de llegar, mi sueño no tenía nada que ver con eso, sino con que quería el café en esa casa.»

El nombre
«Al principio se llamaba El Zócalo, ese nombre lo tenía en mi cabeza durante muchos años. Se llamaba así porque en ese tiempo yo andaba pensando mucho en Frida Kahlo[1], El Zócalo de la Ciudad de México ha recibido diversos homenajes a Frida Kahlo, destacando una puesta en escena musical reciente y la famosa exposición floral ‘Los Colores de Frida’, a 112 años de su nacimiento y 65 de su muerte. Se trata de una escultura gigante y un jardín de flores alrededor de una cama gigante. Trabajaron en este maravilloso tributo artistas de 23 países.
Comenzamos a hacer los trámites con Claudia, fuimos a los lugares correspondientes, para la inscripción del nombre, lastimosamente nos dijeron que ya estaba tomado en un bar en Oruro. Teníamos que pensar en algo más, entonces salí de la oficina y le dije a Claudia que ya estaba tomado el nombre, teníamos que elegir un nombre ese rato, en ese entonces estábamos comprando algunas cosas de ‘La vinchuca cinéfila’[2] y entre ellas había algo de Rayuela. Me dijo que teníamos tres opciones: 1. Rayuela; 2. La Maga; 3. De Algo más. En en ese momento entré a la oficina y, sin pensarlo dos veces, dije Rayuela del escritor Julio Cortázar[3]. Para nuestra felicidad estaba disponible, nos quedamos así.»
El cambio
«En la casa que habíamos alquilado estábamos en el local del medio, que era el que estaba disponible ese momento, ahora está la Librería La Audacia[4] de Wara Godoy. Ese local tenía dos pisos, en realidad es un piso extra que le pusieron, tenía unas graditas de madera, entraban seis mesas, era hermoso hasta el Covid; después se hizo un problema, porque no tenía ventanas, no había la respiración suficiente, como era más pequeño, además no le entraba luz, era un problema para nosotras.
Después de eso llegó Typica[5], un gran café, como ya tenía competencia me dediqué a pintarlo, a ponerle flores, a embellecerlo, arreglarlo un poco más. Hasta que un día vino Favio, que es el dueño de Typica, que es mi gran amigo además, y me llevó a conocerlo, el rato que lo vi me dije que por qué tenía miedo, que yo podía crecer, que eran dos conceptos diferentes.
La anécdota interesante está que al volver a Rayuela vi que el local de al lado lo habían vaciado, desalojado, e inmediatamente hablé con la dueña y me traslade ahí. Hice todo ese proceso en un mes, eso implicaba pintar paredes, decorar, etcétera. Trabajamos con Claudia e inauguramos en febrero de este año.»

Lo político
«Claudia Peña es de izquierda, yo siempre me he sentido de ese lado también. Rayuela es un lugar que se viste solo, yo no sé cómo explicar esto, pero llegan las personas con regalos, los artistas, los afiches, porque varios posters son de nuestros amigos; al principio las paredes eran gigantescas y vacías, los afiches es lo que le dio personalidad, nosotras estábamos de acuerdo con eso e hicimos un café muy político, muy claro con nuestra posición política.
Las cosas se fueron dando, hace tres años un amigo mío, Raúl Soruco Palestino falleció, y la mamá en un acto de mucho amor me regaló la bandera de Palestina que estaba encima de su cajón. Para mí fue sumamente significativo, ahí la tengo todavía, a veces la tengo bien a la vista otras veces menos, porque las cosas han cambiado y tengo que resguardad que a Rayuela le vaya bien.
Pero en realidad no existe un lugar en Rayuela que mires y no tenga algo político. Para mí por lo menos los niños son la prioridad, yo sé que, en muchos lugares, no admiten niños, o son molestos o gritan, sin embargo, acá voy a resguardar a los niños le guste a quien le guste, y le moleste a quien le moleste, por ese lado soy muy proPalestina, mi alma no puede tolerar tanto asesinato masivo a niños con tanto silencio.»
El refugio
«A veces se entran palomitas, hay un perrito callejero que siempre nos acompaña y se hecha en el suelo. Rayuela es un lugar amable, se ha transformado en refugio, hubo mucho movimiento para los artistas en el tiempo del Covid, lo que nos ha llevado a una entrevista internacional que se han traducido al alemán, francés, inglés, con un título que fue muy importante para mí: ‘Rayuela la trinchera solidaria de Obrajes’[6]. Eso somos, acá no entra una persona que quiera comer y se vaya sin comer, si tiene un peso, si tiene tres realmente no es importante para nosotros, sabemos que unos equilibran a los otros, hemos hecho un trabajo grande en ese sentido, la gente entra sin miedo, entran niños con cinco pesos a comprar chocolate y nos preguntan: ‘¿cuánto cuesta?’. Y les decimos: ‘lo que tengas’.
Eso me encanta de Rayuela, eso lo convierte en algo muchísimo más grande que un café, es como un concepto, es una decisión, en once años tenemos vida propia, es la casa de todos los que quieran estar.»
Los artistas
«Desde el principio hicimos un espacio cultural, musical, empezamos con exposiciones de fotografía… Orlando Alandia[7] expuso también. Cuando inauguramos el otro espacio, que tenía paredes gigantescas, pusimos luces indirectas para hacer una galería, para ofrecer un espacio a los artistas, porque es difícil.
El primero en exponer fue Orlando Alandia con una obra hermosa, gigante. Después de eso no lograba conseguir artistas, entonces empecé a comprar obras de artistas, tengo una colección privada de Mariana Riveros, obras que me regalan, siempre hay espacio para todos.»

Músicos
«Dentro de la música estuvo AS7RO en un formato acústico: guitarra y teclados, interpretando sus canciones en una versión cercana y esencial. Además llegó con una artista invitada de lujo: Nia Cole. También tocaron el dúo Erlans Ramos B. y Alex Vega M. haciendo un recorrido por la obra de Silvio Rodríguez, Alejandro Filio, Fernando Delgadillo, Pablo Milanés, Pastoral y Frank Delgado.
No podía faltar los cantautores paceños Christian Benítez y Gabriela Solís, que realizaron un hermoso concierto con canciones de Matilde Casazola y Silvio Rodríguez.
Oseba Gotzon, cantautor y escultor vasco. Entre otros músicos estuvieron los mellizos Gonzales con su nuevo disco, Al Peji, Zelma Vargas, con el alma encendida y Ariana Tavera.
Yo doy espacio a todos y muchas veces no sabía qué tan gigantescos eran, eso me gusta. Cuando abrí el café me quedé con algo importante, todos somos iguales ante la ley, y a veces el no saber el recorrido de los artistas me ha permitido tratarlos por igual, algunos que tocaron por primera vez.»
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Sergio Salazar Boliviano, escritor
[1] Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón, conocida como Frida Kahlo, fue una pintora mexicana. Su obra gira temáticamente en torno a las vivencias de su vida personal. Realizó un total de 150 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir.
[2] La vinchuca cinéfila es una marca cuya línea de ropa y accesorios tiene diseños de temáticas de Cine.
[3] Julio Cortázar fue un célebre escritor, profesor y traductor argentino, considerado uno de los autores más innovadores y revolucionarios del siglo XX y una figura fundamental del «boom» latinoamericano.
[4] Una librería atípica, es una plataforma cultural autogestionada e independiente que busca circular libros audaces dentro y fuera de Bolivia.
[5] Typica Café Tostaduría es una de las cadenas de café de especialidad más prestigiosas de Bolivia, reconocida internacionalmente entre las mejores cafeterías de Latinoamérica.
[6] https://www.ramonacultural.com/contenido-r/rayuela-un-cafe-que-es-trinchera-solidaria-contra-la-covid-en-bolivia/
[7] De profesión arquitecto, hizo un postgrado en diseño urbano en la Universidad ‘Degli Studi’ de Roma, Italia. Complementó su formación con pintura y grabado en los Estados Unidos e Italia.








