El Ártico se ha consolidado como una de las regiones más estratégicas del sistema internacional contemporáneo. El deshielo acelerado por el cambio climático ha abierto nuevas rutas marítimas, como la Ruta Marítima del Norte, que reducen significativamente los tiempos de tránsito entre Asia, Europa y América[i]. Al mismo tiempo, la progresiva desaparición de las capas de hielo ha revelado recursos energéticos, minerales y pesqueros de gran valor económico.
En este contexto, Groenlandia ocupa una posición central. Su ubicación entre América del Norte y Europa, junto con su vasta zona económica exclusiva y plataforma continental, la convierten en un espacio clave para la competencia geopolítica y económica.
Uno de los episodios más mediáticos de esta disputa ocurrió en 2019, cuando el presidente Donald Trump manifestó públicamente su interés en «comprar» Groenlandia. Esta propuesta, inédita en la política exterior estadounidense, fue rechazada de manera categórica por la primera ministra danesa Mette Frederiksen, quien calificó la idea de «absurda», y por las autoridades groenlandesas, que subrayaron su autonomía política.
La tensión derivó incluso en la cancelación de una visita oficial de Trump a Copenhague[ii] [iii]. Aunque no se materializó ningún proceso de anexión, el episodio marcó un punto de inflexión en la política estadounidense hacia la isla, que se tradujo en un mayor involucramiento diplomático y económico. En 2020, Estados Unidos abrió un consulado en Nuuk y ofreció un paquete de asistencia de 12.1 millones de dólares para proyectos de desarrollo, reforzando su presencia institucional en la región[iv] [v].
Desde el punto de vista jurídico, cualquier intento de anexión de Groenlandia se enfrenta a límites claros. La Ley de Autogobierno de 2009 reconoce la autonomía interna de la isla y establece que la independencia es una decisión que corresponde exclusivamente al pueblo groenlandés[vi]. Además, el Derecho Internacional, en particular la Carta de las Naciones Unidas, protege la integridad territorial y la autodeterminación, lo que hace inviable una anexión unilateral. Incluso un hipotético «cogobierno» entre Estados Unidos y Dinamarca requeriría complejos arreglos constitucionales y un consenso político difícil de alcanzar.
La dinámica geopolítica se complejiza por la presencia de otros actores. Rusia ha reforzado su infraestructura militar y flota de rompehielos en el Ártico, consolidando la Ruta Marítima del Norte como eje de su estrategia. China, por su parte, se autodefine como «Estado cercano al Ártico» y ha mostrado interés en proyectos de infraestructura y minería en Groenlandia, aunque algunos intentos fueron bloqueados por Dinamarca, como ocurrió en 2018 con la financiación de aeropuertos estratégicos[vii]. En este escenario, Estados Unidos busca asegurar cadenas de suministro críticas, especialmente de tierras raras, y mantener su ventaja militar mediante la base de Thule/Pituffik, operativa desde el acuerdo de defensa de 1951[viii].
Los recursos de Groenlandia son otro factor de tensión. La isla posee potencial en minerales críticos como tierras raras, zinc e hierro. Sin embargo, el proyecto Kvanefjeld, que incluía uranio, fue detenido en 2021 tras la prohibición de la minería de uranio por razones ambientales y sociales[ix]. En cuanto a hidrocarburos, aunque existen reservas, las restricciones ambientales y la viabilidad económica han limitado su explotación. Las pesquerías, en cambio, constituyen un sector vital para la economía groenlandesa, con desafíos de sostenibilidad y acceso a mercados internacionales.
En su mandato actual (2025-2026), Donald Trump ha retomado con fuerza su agenda ártica, intensificando tensiones con Dinamarca y Europa. En declaraciones recientes reafirmó que el control de Groenlandia es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, incluso sugiriendo que no descarta opciones militares para asegurar influencia en la isla[x].
Cabe resaltar el intercambio de mensajes acontecido entre Donald Trump y Jonas Gahr, primer ministro de Noruega, así como las recientes publicaciones del presidente en sus cuentas en Truth Social y X demostrando una América del Norte y Groenlandia dominadas por la bandera estadounidense. Esto, acompañado de las declaraciones de varios funcionarios de su administración, se presenta como parte de la construcción de una narrativa creada para legitimar cualquier posible acción futura contra la isla ártica. Este modus operandi del actual residente de la Casa Blanca ya se ha puesto de manifiesto en ocasiones anteriores, durante las negociaciones sobre el Canal de Panamá y la intervención militar contra Venezuela que devino en el secuestro del presidente Nicolás Maduro.
Lo expuesto anteriormente ha generado alarma en Copenhague y Bruselas, donde se han desplegado mayores esfuerzos diplomáticos y militares para contener la presión estadounidense[xi]. De esta forma, gran parte del liderazgo europeo se ha cohesionado bajo la idea de defender la pertenencia de Groenlandia a Dinamarca, optando por el Foro de Davos de 2026 como el espacio idóneo para entrar en negociaciones con la contraparte estadounidense respecto al status de la isla ártica. Es así que este evento, iniciado el 20 de enero, se ha convertido tanto en el más concurrido de su historia, como el más incierto[xii].
Al mismo tiempo, Rusia y China interpretan la estrategia de Washington como un intento de monopolizar rutas y recursos estratégicos, reforzando su presencia en el Ártico como contrapeso[xiii]. En este escenario, Groenlandia se convierte en un nodo geopolítico de primer orden, donde convergen intereses de seguridad, recursos críticos y rivalidad multipolar.
En términos de escenarios futuros, lo más plausible es que Estados Unidos continúe reforzando su presencia mediante cooperación diplomática, inversión y defensa, aunque bajo la narrativa de Trump se observa un giro hacia la presión directa sobre la soberanía groenlandesa donde el uso de fuerza militar no queda descartado; menos aún tras los recientes sucesos acontecidos en Venezuela. Dinamarca y Groenlandia, por su parte, seguirán filtrando inversiones estratégicas y priorizando la sostenibilidad ambiental.
La independencia de Groenlandia podría avanzar gradualmente, pero siempre bajo un proceso negociado y de largo plazo. En definitiva, más que una anexión inmediata, lo que se observa es una intensificación de la competencia regulada en el Ártico, donde Groenlandia se convierte en un espacio clave de la rivalidad entre grandes potencias.
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Cristian Jiménez Sánchez Cubano, estudiante del Instituto Superior de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García»
[i] Ver International Maritime Organization. (2017). The Polar Code. IMO. https://www.imo.org/en/MediaCentre/HotTopics/polar/Pages/default.aspx
[ii] Ver BBC News. (2019). Greenland: Trump criticises ‘nasty’ Denmark over cancelled visit. https://www.bbc.com/news/world-us-canada-49423968
[iii] Ver The New York Times. (2019). ‘Greenland Is Not for Sale’: Trump’s Talk of a Purchase Draws Derision https://www.nytimes.com/2019/08/16/world/europe/trump-greenland.html
[iv] Ver U.S. Department of State. (2020). Statement by Secretary Pompeo on the Opening of U.S. Consulate Nuuk. https://2017-2021.state.gov/statement-by-secretary-pompeo-on-the-opening-of-u-s-consulate-nuuk/
[v] BBC News. (2020). Groenlandia: la millonaria ayuda económica de EE.UU. a la estratégica isla que algunos en Dinamarca ven como una «provocación». BBC News. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52407155
[vi] Ver Government of Denmark. (2009). Act on Greenland Self-Government. Government of Denmark. https://english.stm.dk/media/4vgewyoh/gl-selvstyrelov-uk.pdf
[vii] Ver Bennet, M. (2018). The controversy over Greenland airports shows China isn’t fully welcome in the Arctic — yet. Arctic Today. https://www.arctictoday.com/controversy-greenland-airports-shows-china-still-unwelcome-arctic/
[viii] Ver Government of Denmark & Government of the United States. (1951). Defense of Greenland Agreement. Yale Law School. https://avalon.law.yale.edu/20th_century/den001.asp
[ix] Ver Reuters. (2021). Greenland bans uranium mining, halting rare earths project. https://www.reuters.com/world/americas/greenland-bans-uranium-mining-halting-rare-earths-project-2021-11-10/
[x] Ver Dodds, K. (2025). ¿Qué quiere Trump en el Ártico? Geopolítica de las ambiciones imperiales en Groenlandia. Le Grand Continent. https://legrandcontinent.eu/es/2025/02/21/que-quiere-trump-en-el-artico-geopolitica-de-las-ambiciones-imperiales-en-groenlandia/
[xi] Ver France 24. (2026). Groenlandia en la mira de Trump: ¿por qué esta isla del Ártico es tan codiciada por EE. UU.?. France 24. https://www.france24.com/es/europa/20260106-groenlandia-en-la-mira-de-trump-por-qu%C3%A9-esta-isla-del-%C3%A1rtico-es-tan-codiciada-por-ee-uu
[xii] Ver Segovia, C. (2026). El Foro de Davos sitúa al mundo “al borde del precipicio” y llama al “diálogo” ante el peligro de la confrontación. El Mundo. https://www.elmundo.es/economia/empresas/2026/01/20/696e5169fdddff885b8b458d.html
[xiii] Ver González López, Z. (2026). ¿Por qué Estados Unidos quiere Groenlandia? La cronología del interés de Trump y el nuevo foco de tensión en el Ártico. El Imparcial. https://www.elimparcial.com/mundo/2026/01/20/por-que-estados-unidos-quiere-groenlandia-la-cronologia-del-interes-de-trump-y-el-nuevo-foco-de-tension-en-el-artico/








