A pocos días de las presidenciales en Chile: ahora el descontento es de derecha

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El descontento es de derecha, así lo indican todas las encuestas del país. Alrededor del 60% de la población optaría por algún candidato de derecha o extrema derecha. Por otro lado, el 30%, mismo porcentaje que ha mantenido su aprobación al Gobierno de Boric, apoyaría a la candidata de izquierda Jeannette Jara.

El escenario es inusual en la tradición política chilena, que históricamente se ha caracterizado por equilibrios o, a lo más, por los llamados tres tercios: izquierda, centro y derecha. Nunca la derecha, y sobre todo la extrema derecha, había tenido tal nivel de aprobación y tantas posibilidades de triunfar con cifras tan favorables.

No solo se prevé una victoria presidencial, sino también legislativa. Según un estudio de la empresa Unholster, la derecha podría obtener cerca de 85 a 88 escaños de 155 en la Cámara de Diputados y 26 de los 50 senadores. En caso de que el próximo gobierno fuese de Jara, la complejidad para gobernar y generar acuerdos sería alta, mientras que si gana Kast podría hacerlo sin requerir la aprobación de gran parte de la izquierda. Aunque tampoco lo tendría fácil con los sectores más liberales de la derecha tradicional.

¿Cómo se llegó a esta situación? No existe un único factor, las variables son muchas. Un descontento generalizado con las instituciones y la política, sobre todo luego de un Gobierno que prometió transformar las viejas prácticas que marcaron a anteriores administraciones, pero que se vio involucrado en hechos de corrupción y nepotismo (como se le dice en Chile a la acción de favorecer con cargos políticos o laborales a gente cercana) han generado un deterioro en su imagen. A esto se suma los casos que la Contraloría ha comenzado a investigar sobre mala gestión de recursos públicos.

También influye el alto costo de la vida que, aunque responde a la dinámica económica global por la severa dependencia de Chile al mercado internacional, ha creado una sensación de inseguridad e incertidumbre en las familias.

Si bien son temas relevantes, ninguno ha adquirido tanta importancia como la seguridad. La delincuencia, el crimen organizado y la migración vinculada a estos se han tomado la agenda pública. Chile sigue siendo el país más seguro de América Latina, pero ostenta el título del país con la sensación de inseguridad más alta del mundo, y esto no es una exageración, así lo indican diversos estudios[1].

Obviamente hay muchas variables más que explican este avance conservador. Pero si tomamos estas y hacemos un análisis con lo que ocurre alrededor del mundo, encontramos coincidencias notorias.

La extrema derecha ha comenzado a resurgir con fuerza en varios países bajo los mismos temas ya mencionados. No es casual que figuras como Trump, Bukele, Orbán, Meloni, Milei o la AfD en Alemania, entre varios otros, adquieran relevancia por temas similares. Aunque en general en dichos países se ven agrupados en un mismo frente, en Chile se manifiesta una diferencia significativa y a la vez peligrosa.

De los ocho candidatos, cuatro son de derecha o extrema derecha, destacando José Antonio Kast, favorito en las encuestas con entre un 23% y un 32%, y Johannes Kaiser, candidato nacional-libertario y acérrimo defensor de la dictadura, que ocupa un cuarto lugar con 10%, pero acercándose al tercero. Por otro lado, encontramos a la militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido surgido durante la dictadura, Evelyn Matthei, como parte de la derecha tradicional, marcando un 11%, y a Franco Parisi, que representa a una derecha tecnocrática y que proyecta una imagen de “apolítico”, con un 10%.

Cada uno de estos candidatos presenta apoyos electorales por separados y que, a esta altura de la carrera presidencial, ya se posicionan como base electoral.

Por la centroizquierda e izquierda hallamos a Jeannette Jara, candidata del oficialismo con una coalición amplia que incluye desde la Democracia Cristiana (DC) hasta el Partido Comunista (PC), del cual es militante activa. Sigue Marco Enríquez-Ominami como independiente y postulando por quinta vez a la presidencial. Luego, por la extrema izquierda, Eduardo Artés, fundador y militante del Partido Comunista (Acción Proletaria) (PC-AP), el cual no está inscrito formalmente. Como una suerte de centro y difícil de clasificar está Harold Mayne-Nicholls, independiente y que propone un programa cercano a la izquierda, pero con matices.

De estos últimos, Jara marca entre el 28% y el 34% de las preferencias, mientras que el resto oscila entre el 6% y el 1%. La izquierda alcanzó un techo tras el estallido social y no ha logrado expandirse más allá. El descontento ciudadano no ha podido conectarse con la visión ni las propuestas que este sector plantea, lo cual se ha visto afectado por estos cuatro años de gobierno frenteamplista.

Si bien Jara lidera en primera vuelta, el panorama es más difícil en segunda. En todas las proyecciones, y contra cualquier otro candidato, Jara pierde ampliamente. Solo con Kaiser logra tener un porcentaje más o menos parejo, pero igualmente perdiendo ante el libertario.

¿Son ese 60%, o más, quienes votarán por un candidato de derecha? Claramente no, pero el descontento empuja a la gente a buscar respuestas y soluciones. Luego de años de trabajo cultural que pasó inadvertido o fue objeto de burlas por parte de la izquierda más elitista (la misma que calificaba a Milei de “loco” y “ridículo”), la derecha comienza a recoger apoyos considerables. No es que el 60% de los chilenos sean de derecha, sino que gran parte siente un descontento enorme, pero ese descontento si no se trabaja activamente desde el primer día del próximo gobierno (que seguramente será de derecha) puede convertirse en adhesión.

Al final, el mayor legado que deja el Gobierno de Gabriel Boric es haber allanado el camino para esa misma extrema derecha contra la que antes todos nos unimos para contener.

Antes la izquierda era la posición política del desencanto, de la rabia contra el sistema y de las ansias de transformarlo todo; ahora representa el orden establecido. Por su parte, la derecha se viste de rebeldía y se posiciona como la portavoz del descontento.

_________________________

Rudy Alí López Chileno, politólogo y Master en Gestión y Políticas Públicas


[1] Ver: https://www.ipsos.com/es-cl/chile-es-el-pais-mas-preocupado-del-mundo-por-el-crimen-la-violencia-y-el-control-de-la-inmigracion

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