Napoleón

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Definitivamente esta no es una película para aprender Historia. Una oleada de críticas a favor y otras tantas en contra posicionan a la más reciente obra de Ridley Scott en el centro del debate, sobre todo con el mundo de las historiadoras y los historiadores.

Una película de ficción no es un documental, eso es algo más que obvio.

No se debe pretender ir a ver una cinta de género histórico y esperar a salir con conocimientos veraces sobre la época retratada, mucho menos se puede citar un filme de época para algún trabajo de investigación histórica.

Una película de época tiene como prioridad contar un relato, dar un mensaje, una interpretación de los hechos o personajes, entretener y, quizás, por último, ser educativa.

Sí, se deben tomar con un grano de sal los hechos históricos que aparecen en las películas, aunque eso no evita que las representaciones históricas de personajes o hechos tengan un impacto en la forma en que la gente los percibe.

Por ejemplo, las películas del mítico director de cine soviético Sergei Eisenstein (1898-1948) con sus obras El Acorazado Potemkin (1925) y Octubre (1928).

En la primera, hay que decir que, en realidad, durante la revuelta en la ciudad y a pesar de la brutal represión de las fuerzas zaristas nunca ocurrió una masacre en las escalinatas de Odessa, sin embargo, hoy muchos creen que sí hubo y es imposible pensar en la rebelión de Odessa y del acorazado Potemkin sin que se le venga a uno a la mente la famosa escena de la escalinata.

O en la segunda, durante la Revolución bolchevique el asalto al Palacio de Invierno no fue tal y como lo muestra Eisenstein, con unas dimensiones épicas y heroicas del pueblo yendo a tomar dicha residencia. En verdad fue, más que nada, un grupo de militares y marineros que entraron amenazando el uso de la fuerza contra el Gobierno Provisional, cuyos miembros se encontraban dentro del recinto.
Pero estas escenas quedaron grabadas dentro del imaginario colectivo y han influido en las personas a pensar que fueron ciertas.

Pero este tampoco es el tema que nos trae hoy, incluso si es que llamase la atención hablar de cómo Ridley Scott, al enfrentarse a las críticas sobre la veracidad histórica de Napoleón, se ha limitado a decir un sinfín de: “me importa un bledo”.

Lo que ocurre con Napoleón es que ya ha sufrido el embate de duras críticas de parte de los espectadores fanáticos de la Historia, sobre todo de los estudiosos del mítico corso. Y de parte de los no tan estudiosos, también.

Y es que es una película que se siente incompleta, acelerada y con la que no se logra uno conectar con ninguno de los personajes.

Un montaje que se vuelve repetitivo en intercalar escenas de la vida privada de Napoleón, con otras de batalla.

El director, productor y guionista británico Ridley Scott nos muestra aquí una madurez fílmica. Sus planos son de una calidad pictórica asombrosa y sin perder su calidad narrativa en pos de lo estético. Su labor de dirección actoral igualmente se ve reflejado en el filme, aunque es cierto que a pesar de trabajar con grandes actores como Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby estos a veces se sienten más que nada estatuas de los personajes. Hay algo que les falta, humanidad –quizás– en su representación.

La música, hecha por Martin Phipps, ya famoso por sus trabajos en series como The Crown o Peaky Blinders, adapta la banda sonora para acomodarse a los momentos en que Napoleón se encuentra en las distintas regiones visitadas en su vida, poniendo énfasis en el aspecto cultural de cada una de ellas, haciendo más inmersiva la experiencia.

Pero en el ámbito del montaje… este es un trabajo recortado y hecho con calzador para no excederse de las tres horas en los cines.

Eso sin mencionar que se cercenaron capítulos enteros y sumamente importantes de la vida y mandato de Napoleón. La noticia es que pronto se exhibiría un corte del director para la plataforma Apple Tv+ con una duración de cuatro horas.

Los más críticos dicen que los errores de la cinta no se corrigen añadiendo una hora y media de metraje, y que se necesitaría de al menos una trilogía para poder hablar como corresponde de una figura tal como la de Napoleón Bonaparte. Otros, yo incluido, vemos con más optimismo esta decisión.

Ridley Scott ya es conocido por hacer películas que no les va bien en taquilla, pero que luego se convierten en verdaderos clásicos. Como por ejemplo Blade Runner (1982) o Cruzada (Kingdom of heaven, 2005). Con esta última, teniendo un similar destino que el de Napoleón, en la que los estudios le obligaron a hacer una versión de dos horas para el cine, la cual fue sumamente criticada, para más adelante sacar el corte del director de más de tres horas, donde se dio una mejor coherencia a las tramas abordadas, siendo muy aplaudida por muchos como una de las mejores cintas bélicas históricas.

Así que, en resumen, ver Napoleón en estos momentos queda como opción.

El cine hace que esta película sea de lo más disfrutable, convirtiéndose en una experiencia que te lleva por los distintos ambientes, regiones y situaciones vividas por el corso, en donde uno logra sentir el calor sofocante de Egipto, o la desesperación y el frío del invierno ruso… pero también hay que pronto ver su versión de cuatro horas. Esperando, por supuesto, que Ridley Scott nos vuelva a sorprender con su talento para hacer cine.

Ficha técnica

Título: Napoleón
Año: 2023
Duración: 158 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Ridley Scott
Guion: David Scarpa
Producción: Ridley Scott, Kevin J. Walsh, Mark Huffam, Joaquin Phoenix
Fotografía: Dariusz Wolski
Montaje: Claire Simpson, Sam Restivo
Vestuario: Janty Yates
Música: Martin Phipps

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Sebastián López Chileno, cineasta

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