EXCLUSIVO │ Lorgio Vaca el muralista que revolucionó las paredes bolivianas

-

spot_img

La genialidad del pintor, ceramista y muralista ha trascendido las barreras del tiempo y las fronteras de su natal Bolivia. Con más de sesenta años de vida artística, su obra pictórica es contentiva de una gran carga simbólica, espiritual, emotiva e histórica, política y social que lo ubica como uno de los grandes de América Latina y el Caribe, sobre todo en la técnica de muralismo con relieve cerámico.

El maestro decidió dentro del arte volver a sus raíces, para mostrar esa parte de la historia que los “poderosos” no pueden arrancar, la que revive la América india, morena, forjada a sangre y fuego.

Formó una familia con mucha vena artística junto a su compañera Ada Sotomayor de Vaca, tuvieron una hija, Malena, y dos hijos, Claudio y Piraí. Lorgio además creó el Centro de Investigaciones Cerámicas en Santa Cruz.

Como un homenaje a su obra y trayectoria tuvimos el inmenso placer de entrevistarle para este número 100 de la edición boliviana de Correo del Alba, es un orgullo poder mostrar en estas líneas un poco de la vida de este artista que, con creatividad, constancia y dedicación se ha ganado un sitial de honor como uno de los cultores más importantes de los últimos tiempos, una leyenda viva, uno de los hombres nuevos, Lorgio Vaca. 

¿Cómo y cuándo incursionó en la plástica?

La vida me impulsó a ser un autodidacta. Cuando yo tenía dos años, mi padre tuvo que partir para la Guerra del Chaco, entre nuestro país y Paraguay. Regresó casi tres o cuatro años más tarde, la guerra había destruido muchas vidas y también matrimonios –como el de mis padres–, después de una discusión él arregló su maleta para irse de la casa, guardaba su hermosa caja de acuarelas que yo había envidiado –él era un buen pintor aficionado– su mirada se cruzó con la mía y los pintarrajeos que yo había hecho en el piso y las paredes de la casa,  entonces sonrió con ternura y al entregarme los colores me dijo: “tomá, esto se queda para vos, para que sigás pintando”. 

Me entregué secreta y asiduamente a la pintura, guardaba mis garabatos y mis pinturas sin mostrarlas a nadie.  Yo era hijo único, así pasaron los años y cuando ya me tocaba salir Bachiller, el profesor de Dibujo me encuentra y me dice: “Mirá vaquita, tus profesores me han pasado tus notas y me dicen: ‘este tiene buenas notas en todo, pero falta su nota de dibujo para que podamos autorizarlo a dar los exámenes finales’. Y vos, me dice, no has venido nunca a mi clase de Dibujo, ni en este, ni en los años anteriores… Pero para no perjudicar tu bachillerato te voy a dar una chance… hacemé un buen dibujo y me lo traés el lunes y yo te voy a poner la nota mínima para que no te aplacés”.

Y el lunes yo estaba corriendo hacia el colegio, cuando ¡ay, olvidé hacer mi dibujo! Me volví a casa y del montón de pinturas secretas escogí dos acuarelitas al azar, se las entregué al profe antes de entrar a clases y me hice humo de miedo, pero no faltó un cura que me sacó del baño: “¡Vaya a su clase!”. Y cuando yo entraba de puntillas al aula escuché al profesor, que había puesto mis dos acuarelas en el pizarrón y decía a los alumnos: “¡Miren, así se pinta! Vean cómo este ha puesto los colores sin miedo y cómo maneja…”. Y yo, acurrucadito en mi asiento, no lo podía creer.

Después del colegio había que ingresar a la Universidad, no había otro camino entonces; en la Universidad, estudiaba Derecho. Pero ni las primeras inquietudes sociales, políticas y literarias habían logrado quitarme la obsesión por aquella caja de acuarelas recibida cuando niño. Así que un día tomé la decisión vital: debo volver a la pintura, de manera total. Avisé la renuncia a los estudios y al trabajo.

No todos entendieron y mucho menos, aceptaron esa decisión. ¡Cómo tirar por la borda un promisorio futuro que lo espera en algún encumbrado bufete de abogados! ¡Y por la pintura, nada menos…! Pero, para que no quedaran dudas, quemé las naves y puse a la venta, a precio de gallina muerta, los numerosos tomos de Derecho que había ido adquiriendo con paciencia desde el inicio de mis estudios universitarios. Verdadero festín para los demás.

Sin nada entre manos, tomé los útiles de pintura y me fui al campo, en busca de los achachilas, allá, a orillas del Lago Sagrado. Es el verdadero principio…

Después de vagar por el Altiplano y los valles circundantes y pintar las montañas y la vida de mis hermanos indios, hice mi primera exposición en La Paz, que tuvo bastante éxito. Uno de los entusiastas espectadores me dijo: “Tienes que ir a la bienal de Brasil, allí vas a ver arte y cultura de todo el mundo”. Después de unos meses de pintar y recorrer los alrededores de mi natal Santa Cruz, como pude me fui al Brasil, aquello fue un baño espiritual.

No se trató sólo de exposiciones pictóricas, que abundaban. También había cine, escultura, teatro. Me llené los ojos y el alma con un festival de Charles Chaplin, cuyas películas lo enternecen y le recuerdan compromisos filiales con la humanidad. Nada que ver con sus asombrosas idas cuando niño al biógrafo –así se llamaba entonces a aquellas presentaciones de un cine elemental en los salones de la confitería París, en la Plaza Murillo de La Paz– donde yo no podía aguantar la eterna golpiza que le propinaba el Gordo al amable Flaco y menos la que se daban entre sí los Tres Chiflados, sacando carcajadas de los asistentes. Este cine extrae con ternura la dura vida cotidiana. Pero, además, me di el lujo de admirar decenas de cuadros de Pablo Picasso, que poblaban una de las muchísimas salas donde se exhibían obras de arte. Allí estaban todas las escuelas novedosas de Europa, los impresionistas, los cubistas y los surrealistas que no sólo pintaban cuadros, sino que renovaban las ideas. Estaba la crítica especializada, los expertos, y también los rebeldes… fue un baño de descubrimientos que hace desaparecer toda penuria pasada”.

Volví una y otra vez por las salas de los pintores impresionistas franceses, de los futuristas italianos, los abstractos holandeses, pero he sido sacudido por la potencia de los muralistas y los grabadores mejicanos y el cine soviético de la naciente revolución.

Me sorprendió la vigencia del grabado brasileño, tanto en madera, como en metal. No he dejado de impresionarme por la hondura y dramatismo de los grandes cuadros de Portinari, que me hicieron sentir la angustia del campesino “retirante” obligado a abandonar sus tierras.

Tuve la oportunidad de conversar con Cándido Portinari y confesarle mis ambiciones muralísticas, a lo que él respondió: “Si quieres pintar murales el mejor sitio para hacerlo es tu propio país”. Esa respuesta se me quedó grabada, mi relación con los grabadores brasileños fue tan fructífera que cada uno de ellos me obsequió una copia de su trabajo, llegué a reunir más de 70 trabajos de importantes grabadores brasileños, y con ellas me decidí volver a mi país, para mostrarlas en cada una de las ciudades comenzando por Santa Cruz, todavía pequeño poblado que no pasaba de los 60 mil habitantes, y terminando en La Paz.

Cuéntenos de su paso por Venezuela y el rol importante en las artes de ese país.

Para responder a esta pregunta, debo antes decir cómo se formó este grupo de jóvenes artistas que estuvimos viajando y llegamos a Venezuela.  Para eso voy a recurrir a un párrafo de un libro biográfico, que estamos escribiendo a dos voces junto con mi amigo el periodista y escritor Fernando Valdivia Antisoilis, y que aún está inédito: “En Sucre, se ha encontrado y unido en amistad con un grupo de artistas que se han definido como muralistas y están dando los primeros pasos firmes en busca de una identidad colectiva y personal. Inmediatamente, me uní a ese Grupo que había invocado el nombre de Anteo, el mitológico hijo de Gea, y me trasladé a Sucre para trabajar junto a ellos. Conversando con los hermanos Gil y Jorge Imaná, con Wálter Solón Romero, del Grupo Anteo, trabajando intensamente fuera de los horarios convencionales. Anteo era el rival de Hércules que resultaba invencible, pues cada vez que era arrojado al piso, su madre la Tierra le devolvía al ruedo con más fuerza. Así nos sentíamos, identificados con la tierra que los vio nacer, con la Pachamama, que es sinónimo de vida. Que es compartir, desde la inquietud por el mural, hasta las inclinaciones filosófico-políticas…”.

 “Dentro del Grupo Anteo sienten, además, el llamado del continente. Así, deciden organizar una gira por el Abya Yala, el continente mágico que nos cobija. Walter Solón ha obtenido una beca que lo traslada a China e India. No todos pueden partir al unísono, así que la organizan con una avanzada. Participan de ella, inicialmente Lorgio y Gil Imaná, que salen llevando consigo una muestra colectiva, en la que todos están representados. Perú es el primer destino. Cusco –la ciudad de ingreso, centro de intelectuales y bohemios inquietos por la suerte del país y del continente– congrega una respetable cantidad de adeptos que les da una bienvenida fraternal. La ciudad, antigua capital del Imperio Inca y hoy por hoy considerada la capital histórica de Perú, se apresta a la celebración de Semana Santa. Luego de visitar y exponer sus obras en Lima, continúan hacia el norte, visitando Ecuador y Colombia. Pintando siempre y exponiendo, financian su accionar con la venta de sus obras, acordada previamente, procurando una cuidadosa distribución de los ingresos. Cada ciudad es un nuevo descubrimiento y una nueva identificación con un pueblo hermano. En todo el recorrido, encuentran un continente en ebullición. Son las vísperas del triunfo de la Revolución cubana que, de las manos de Fidel y del Che, inauguraría una nueva era en la historia continental. Reflejo de inquietudes, allá donde llegan se encuentran e intercambian experiencias e ideas con núcleos de intelectuales progresistas.”

“Caracas, la cuna del Libertador, les abre sus brazos generosa. En Venezuela ha caído la dictadura de Pérez Jiménez. También la palabra Revolución está a flor de piel. Se habla de Bolivia. Son invitados a visitar Mérida, ciudad cordillerana tan similar a otras del continente. Allí está la antigua Universidad de los Andes. Impresionadas por la fuerza pictórica de Lorgio y la solvencia artística de Gil, personalidades como el poeta Aquiles Nazoa (Premio Nacional de Periodismo en la especialidad de escritores humorísticos y costumbristas en 1948); el pintor y dramaturgo César Rengifo –a la sazón Director de Extensión Cultural– y el ceramista Marco Antonio Dorta, promueven junto a un  grupo de entusiastas catedráticos se invité de la hermana República de Bolivia a participar en la creación y fundación de la Escuela de Bellas Artes de esa casa de estudios superiores. La idea es bien acogida por estos; ofrece posibilidades grandes de canalizar toda esa fuerza creativa que tiene Anteo; así que, también en forma colectiva, asumen el reto y se instalan en aquel balcón andino. (…) así que, también en forma colectiva, asumen el reto (…) Gil es profesor de Dibujo y Lorgio es, además de profesor de Pintura, encargado de escenografía del elenco teatral estable que tiene la Universidad.”

Intentamos poner en práctica viejos sueños, amasados en interminables diálogos. Tratamos de promover el aprendizaje y la producción de obras artísticas en función de las necesidades de la comunidad local y del nuevo país que anhelaban los venezolanos. En el milenio siguiente, ya con el Proceso de Cambio en Bolivia, retomé esta iniciativa para ponerla en práctica en la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz.

Por lo pronto, la idea se plasmó en torno a un proyecto previamente concertado con los alumnos, orientado a cumplir un papel en la sociedad. Para el caso, el objetivo encontrado fue el famoso carnaval de Mérida, para el que organizan diversas actividades. El entusiasmo fue desbordante y las condiciones demasiado favorables. La Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Los Andes con su actividad pictórica, cerámica y teatral, comienza a tener un lugar preponderante en la vida cultural de Mérida y de Venezuela. “Pero tener todo asegurado, es una forma indeseable de trabajo para estos quijotes; algo que definen como contra natura.” Así que, pasado el año de trabajo, colectivamente, decidimos renunciar, consecuentes con aquello de que los caminos allanados y pavimentados son los que apoltronan al ser humano, inhibiéndole sus capacidades creativas y de adaptación. Aunque, posteriormente, varios se quedaron a hacer carrera, los demás volvimos a montar sobre Rocinante, en búsqueda de nuevos horizontes.

La vida política…

“Formando parte del Grupo Anteo, Lorgio tiene los primeros acercamientos serios a la política militante. Se identifica prontamente con el Partido Comunista (PC), fundado hace poco. Corría el 1956; cuatro años habían transcurrido desde la insurrección de abril y la aplicación de las medidas revolucionarias que cambiarían radicalmente a Bolivia. Ese año, por ejemplo, se llevarían a cabo las primeras elecciones con la participación de toda la ciudadanía; atrás quedaba la democracia selectiva que exigía desde rentas mínimas hasta requisitos que, en la práctica, dejaban al indio fuera del universo electoral…”

Por su parte, el Partido Comunista de Bolivia (PCB) ingresa a la justa electoral en condiciones precarias, pero con fervor militante.

Allí estaba, junto con el Grupo Anteo cerrando filas, aportando con creatividad, hicimos una serie de afiches reproducidos en serigrafía y dando grandes muestras de entrega junto a notables camaradas. Los resultados hablan de posibilidades; el Partido logra elegir a algunos parlamentarios, pero la previsible contundencia del MNR mediatiza el esfuerzo.

“Si bien el Partido podía fortalecer en sus artistas su conciencia política en la sociedad y ampliar sus horizontes en la lucha por sus ideales, además de rodearlos de afecto y apoyo, carecía por entonces de un concepto apropiado de la disciplina partidaria que ocasionaba ambientes enrarecidos para el libre y productivo intercambio de las ideas, la creatividad y la iniciativa. Una férrea disciplina, explicable por las duras condiciones políticas, puede convertirse en una camisa de fuerza que inhibe la creatividad y el libre fluir de las ideas, del pensamiento, de las iniciativas, de la vida misma, que son las aguas en las que el artista abreva.”

“La comunicación pública ha sido la ruta que ha señalado a los seres humanos su marcha por la vida y por la historia”

¿Cuántas obras ha creado hasta ahora?

Me preguntas ¿cuántos murales he hecho? y yo te contesto, con toda sinceridad, que nunca los he contado. Estoy como haciendo un solo mural a través de toda mi vida y en diferentes formas y es verdad que no lo podría cuantificar.

Aquí, en Santa Cruz, instituciones culturales como la Manzana 1 y el Centro Cultural Plurinacional, han hecho retrospectivas de la Obra, en ellas se puede apreciar cuan imbricadas están las obras con los lugares, la gente y los sucesos de la vida y la historia popular, lo que podría contribuir a un diálogo rico y permanente de los viandantes de toda edad y condición. Tal vez eso podría ayudar a la reflexión y conciencia de la pertenencia que une a la obra con los espectadores.

Se han expuesto fotografías de la mayor parte de los murales que he hecho, aprovechando las bondades de la cerámica policromada y vidriada, que muestran sus cualidades de permanencia y lozanía cromática, expuestas al aire libre.

“Una comisión del ministerio de culturas que entre 2015 y 2016 hizo un relevamiento de los murales públicos que había en el municipio cruceño registro que de las 31 obras 29 correspondían a Lorgio Vaca. Esos datos sirvieron para que el 21 de noviembre de 2017 el Consejo Municipal aprobara la ley número 686 que declara “Patrimonio cultural, artístico, social e histórico a murales contemporáneos del siglo XX, del municipio cruceño”. Parte de un artículo periodístico publicado en El Deber 4 de julio 2021, Santa Cruz – Bolivia.

Influencia y acercamiento con algunos pintores y muralistas reconocidos…

El brasileño Cándido Portinari, los mexicanos David Siqueiros, José Clemente Orozco y Diego Rivera. Pintores como Vincent van Gogh y Paul Gauguin.

Mi inquietud por viajar por dentro y por fuera del país, de reconocer paso a paso las cosas que me interesan y descubrir al mismo tiempo la pequeñez y la grandiosidad. Hace algunos años Adita y Yo concebimos el plan de visitar los grandes museos de Europa y de los Estados Unidos y esa fue una experiencia tremendamente importante para mí, porque tuve oportunidad de ver y comparar. Por ejemplo, el museo británico, el museo del Louvre y tantos otros museos que se pueden visitar con las modernas facilidades turísticas

Fue una experiencia enormemente importante para mí y para Adita, conocer tantas maravillas y curiosidades de diferentes culturas del mundo, también porque nos mostró la riqueza del patrimonio cultural de diferentes épocas y culturas de la humanidad. Uno de los museos que más me impresionó estaba entonces en el en la parte oriental de Berlín, hay un museo fantástico que se llama el Museo de Pérgamo donde los alemanes se han traído la plaza entera de la ciudad de Pérgamo (siglo III) con las esculturas de toda la plaza y todo el perímetro del altar. Creo que debe ser una media hectárea y está instalado en una gran sala en Berlín, también se han traído e instalado en este museo la plaza del mercado del pueblo griego de Mesina, es un museo de arquitecturas. Hay, por ejemplo, toda una fortaleza musulmana entera de piedra. Entre otras cosas, está la avenida del trono de Nabucodonosor segundo (600 a.c.) flanqueada de relieves cerámicos esmaltados con figuras de arqueros y leones que conducen hacia el trono del Rey.

Esa es una vasta muestra extraordinaria de relieves cerámicos, que no se ha vuelto a repetir en la historia. Y, así, cosas realmente extraordinarias en ese y en la mayoría de los museos que nos muestran, por una parte, la grandiosidad y riqueza de las producciones espirituales y simbólicas humanas, y la rapacidad de los países colonialistas que robaron todos estos tesoros de la humanidad y se los llevaron a sus museos europeos. En cierto modo, hay que decirlo, en estos museos se ha conservado lo que la lucha imperialista en sus lugares de orígenes terminó por destruir casi por completo. Así que podemos ver y apreciar estas dos fases antagónicas de la humanidad.

¿Cómo interpreta su obra pictórica?

Tampoco he tenido tiempo para hacer una interpretación del conjunto de mi obra que es, precisamente, lo que estoy intentando en este libro que acabamos de terminar entre Fernando y yo, que pretende algo así como una interpretación de mi obra, que desde luego está estrechamente ligada a mi suerte como ser humano en esta sociedad que me ha tocado vivir.

Sin embargo, creo que es muy importante poder tomarse un tiempo para hacer esta reflexión y yo agradezco a que mi vida se ha prolongado más de lo que yo esperaba para poder intentar un balance en este sentido. Mi primera constatación es que la historia, como el curso de la vida misma, es cómo se dice aleatoria, es decir, es imposible o muy difícil de predecir diría yo imposible de percibir en su totalidad. Sin embargo, todas las cosas en la naturaleza tienen sus ciclos, tienen sus compases, tienen sus repeticiones aparentes, podríamos decir: tienen sus mareas o rimas, como se conoce en la poesía. Tienen sus figuraciones que parecieran repetirse, pero con diferentes resultados, como en la copla popular y con diferente riqueza.

Vale decir que, desde este punto de vista, el mirar hacia atrás y el conocer y apreciar la realidad desde un punto de vista más amplio, como el que pone la historia, da la capacidad de descubrir estas rimas, estas conformaciones que se ordenan en ritmos y diferencias constantes, que pueden darnos atisbos del futuro o de una realidad trascendente.

Creo que la acción futura solo puede concretarse en la medida en que los esfuerzos humanos se multiplican y se aúnan, como sucede en las grandes sociedades que los hombres crean. Por eso, es que parece ser cierta la frase de Maturana en que expresa que la democracia es una obra de arte, es decir un perfeccionamiento equitativo y constante de las relaciones entre los humanos.

¿Cuáles considera han sido sus aportes al arte latinoamericano?

Para los humanos el arte es nuestra más elaborada forma de comunicación, desde las pinturas rupestres hasta nuestros días, el ser humano se ha comunicado a través de los murales. Primero en las cuevas después en el frontis de sus edificios y construcciones o en sus señales, en los caminos; en fin, la comunicación pública ha sido la ruta que ha señalado a los seres humanos su marcha por la vida y por la historia. Es muy claro y por eso yo creo que en nuestra América debemos volcar nuestros ojos hacia el arte popular, hacia el arte indígena, hacia el arte de las diferentes culturas que han convivido en esta tierra que normalmente ha sido tierra de paz, sobre todo en ésta, que es una época de crisis mundial en la que todo el mundo reconoce que nuestra civilización terráquea se está precipitando al suicidio.

Afortunadamente ésta es, también, una época en que la tecnología nos permite la universalización del conocimiento de una manera nunca antes vista. Esto nos permite tener una visión del pasado y del presente con una perspectiva global que nos aclara también el futuro. Estamos al borde de una catástrofe y todos estamos en peligro. Nuestra única solución, nuestro único camino es volver a nuestras raíces, preguntarnos quiénes somos por qué y para qué hemos llegado hasta aquí y nuestro deber, hoy como siempre, será continuar el sueño de nuestros antepasados porque al fin y al cabo nosotros no somos sino una brizna de polvo en el vendaval de la vida de los pueblos, de las naciones y de la humanidad entera, de nuestra madre tierra y del universo. Somos pequeñas briznas que, sin embargo, según nos han enseñado nuestros antepasados y según hemos podido comprobar, cada uno de nosotros vale, cada uno de nosotros es útil, cada uno de nosotros es una pieza indispensable en este inmenso sistema universal. De modo que una vez más, nuestra madre y nuestra Escuela está en la naturaleza y, como bien decía bien Leonardo (Da Vinci), la naturaleza es la madre de las todas las Ciencias.

Mi aporte a Latinoamérica ha sido simplemente recordar todas estas cosas, no solamente en mis palabras y en mis escritos, sino sobre todo en los muros públicos. Por eso he tomado la posta que señalaron los muralistas de las cavernas, los mesopotámicos, los renacentistas (Luca della Robbia) y los mexicanos y otros pueblos latinoamericanos para referirse a lo suyo y comunicarse entre sí a través de las artes.

Entonces todo está en nosotros. El primer deber de cada uno es conocernos a nosotros mismos. Conocer nuestra propia integridad, ese es el mejor camino para conocer nuestra sociedad y para hacer que nuestra sociedad sea cada vez más un reflejo de los creadores que contribuyen a esta gran obra de arte de los pueblos que es la Democracia, como decía Humberto Maturana, biólogo fallecido hace pocos días. Entonces, todo mi trabajo ha estado inspirado por esta pasión: decir las cosas al aire libre para comunicarnos con nuestro pasado, para unir a nuestros congéneres, a todos nuestros patriotas del Abya Yala, para unir a cada asociación, grupo o empresa que se proponga estos mismos ideales. Para eso es que estamos en este mundo los pintores, los músicos, los bailarines, los literatos, los soñadores, los poetas, los titiriteros, los cineastas, los contadores de cuentos son los grandes constructores y creadores del mundo que vivimos. Entonces, mucho ojo con esto, no olvidemos que lo que tenemos que decir, nos tiene que salir de adentro porque, aunque somos briznas, somos piezas indispensables en esta construcción mundial que es la Democracia, a la que todos aspiramos.

Cada uno de nosotros debe ser capaz de aportar con el crecimiento y el desarrollo de sus más grandes y profundas capacidades de transformación. Porque toda obra de arte es transformación, como lo es en la naturaleza. No tenemos ni una sola regla fija. Nada es permanente, todo está en movimiento y ese movimiento es la música de la vida, la música sideral. El ritmo es el movimiento del tiempo que nunca se detiene. Entonces, tenemos que actuar con esta conciencia, con la conciencia del devenir, con la conciencia de que, si bien todo cambia, todos somos los eternos constructores de este mundo que es de todos y para todos.

Bueno, todas estas son palabras con las que trato de describir lo que intento hacer, creo que naturalmente va a ser mucho más comunicativo mostrarles los murales, lo que he hecho a través de mi vida.

¿Cuál consideras es su mayor legado?

Mi mayor legado, sería la inquietud que quiero promover en las almas de todos los que ven mi obra y que adivinan lo que trato de describir.

Clarea un nuevo día en que las imágenes conquistan su fuerza primitiva y las palabras recobran su antiguo significados, otra vez las paredes públicas proclaman la aventura popular, y, otra vez el hombre de la calle contempla, se conmueve y se pregunta, se organiza y despliega batallas, muchos se sacrifican, pero el pueblo vence y vence batallas unánimes, que se esparcen como el fuego por todos los rincones del país, eso es lo que está pasando en estos días. No sabemos cuánto tiempo cantaremos esta victoria, pero las artistas, los artistas la escribiremos en el aire y  la arcilla, la dibujaremos en la piedra y en los muros, forjaremos a fuego el duro metal para memoria colectiva, para que sirva de fragua en los próximos incendios que iluminarán el camino humano en busca de la justicia y el amor.

¿Hay una escuela Lorgio Vaca?

¿Hay una escuela Lorgio Vaca? no lo sé francamente, lo único que sé es que hay una buena cantidad de jóvenes artistas talentosos, mucho más numerosos de lo que pueda imaginarse, solamente tenemos que darles la oportunidad, porque es un poco complicado en nuestra forma de enseñar, nuestras instituciones, casi todas estrictamente académicas, en el sentido de que son poseedoras de la verdad y la enseñanza es siempre vertical.

En un país subyugado, en un mundo como el nuestro que está sometido a tradicionales fuerzas imperialistas, lo más difícil de todo es liberar nuestras mentes. Pero no hay nada más efectivo para liberar nuestras mentes que la fiesta, esto que nuestro pueblo practica con tanto ahínco, con tanto placer, con tanto sacrificio, incluso la fiesta es la escuela de la solidaridad, es la escuela del trabajo conjunto, es la escuela de dar sin esperar recompensa, la recompensa está en eso, en dar.

Cuando cumplimos nuestra misión eso es lo importante, eso nos enseña, eso se recuerda, todo lo que tenemos que hacer es recordar, ir hacia nuestro pasado, recordar las acciones de nuestros padres, madres, de nuestros abuelos y abuelas, en eso está nuestra fuerza, somos partícipes de esa fuerza, el futuro nos pertenece cómo les perteneció a ellos, como que son el presente que estamos viviendo y el futuro nos pertenecerá a nosotros también, en el sentido de que nuestros descendientes son nuestro producto, son nuestra todo,  lo que nosotros hagamos serán nuestros descendientes, en cierto modo somos inmortales, porque la muerte es la manera universal con que construimos futuro, así que con ese criterio es que tenemos que trabajar, con esa esperanza es que tenemos que enfrentar el futuro .

¿Algún proyecto futuro?

Un mural de Vallegrande. La última obra mural que tenemos en proyecto, pero estamos buscando la financiación, es el mensaje que nos da el Che Guevara: “Por la unidad de los pueblos del mundo”. Es un homenaje a Ernesto Che Guevara y sus compañeros, asesinados en la mitad de un grito que aún se escucha.

________________________________________________________

Nahir González Correo del Alba

spot_img
spot_img

Bicentenario

Voces en Lucha

Últimas noticias

Invasión y Constitución

Traidores, agentes de potencias foráneas y sicarios con equipos informáticos superiores y armas sofisticadas interfieren las comunicaciones, asesinan decenas...

El Mercosur a la medida de la Unión Europea

Latinoamérica es la gran perdedora del desorden mundial actual, de la desagregación del orden liberal internacional basado en reglas,...

La herida

El escorbuto es la enfermedad de los que esperan.Los marinos la conocían bien: semanas en alta mar sin frutas...

A confesión de parte, relevo de prueba

Cuando el primer ministro de Canadá reconoce, casi con tono técnico y algo de pudor académico, que el derecho...
- Publicidad -spot_imgspot_img

La soberanía informativa: última trinchera frente a la guerra híbrida del siglo XXI

En el siglo XXI las fronteras ya no se defienden solo con ejércitos en territorios físicos, sino con ideas...

La multipolaridad: ¿nuevo orden mundial?

La multipolaridad ya no constituye una mera hipótesis académica; se ha convertido en una dinámica real que reconfigura alianzas,...

Recomendados

La multipolaridad: ¿nuevo orden mundial?

La multipolaridad ya no constituye una mera hipótesis académica;...

A confesión de parte, relevo de prueba

Cuando el primer ministro de Canadá reconoce, casi con...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí