Por Iván Padilla
Maruví Leonett (ML) y Javier Martintereso (JM) son codirectores de la película “Lunes o martes, nunca domingo”, recién premiada en el VIII Festival de Cine de Calzada, en Calatrava, España.
Es verdad que el domingo es un día de descanso para personas que desempeñan cotidianamente ciertas tareas. Una de ellas es la del jurado de un festival de cine para anunciar el nombre de la película ganadora en el mismo.
Por eso Maruví Leonett no se sorprendió cuando el sábado 15 de agosto de este año, se anunciara el reconocimiento como Mejor Película, a la venezolana “Lunes o martes, nunca domingo”.
Esta producción de Buena Hierba y Villa del Cine, está codirigida por Maruví y Javier, a quienes nos propusimos contactar para establecer un diálogo de preguntas y respuestas en plena cuarentena. Junto a ellos, un equipo de casi 100 personas, entre quienes están las protagonistas Moyra Ángeles (Gregoria) y Marián Valero (Lucía) , premiadas en el mismo Festival de Calatrava, como “Mejor actriz”.
El día D
¿Alguna vez pensaron ganar un premio cinematográfico en “lunes o martes”?
Sí, hasta en miércoles, en jueves o viernes, pero, sobre todo en sábado.
¿Creyeron que “nunca en domingo”? ¿Por qué?
Porque los domingos generalmente no hay actos de premiación.
¿Qué significa el sábado 15 de agosto de 2020, para los creadores, directores, Maruví y Javier?
El reconocimiento al arduo trabajo, no solo nuestro sino de un equipo multidisciplinario de gente que se sumó al proyecto.
¿Quién y por qué colocaron ese título a la película venezolana recién premiada en el VIII Festival de Cine de Calzada de Calatrava (España)? ¿Razones poéticas o comerciales y publicitarias?
(ML) Estaba escribiendo el guión y no me gustaba el título provisional que tenía, Javier hizo un juego de palabra con los días de la semana. Además mi anterior trabajo documental se llama Los lunes al mercado.
Las razones son poéticas y de sonoridad. Lucia es la mujer de los lunes y de los martes nunca de los domingos, y ella en la película lo dice. Ezequiel (Asdrúbal Meléndez) el abuelo de Gregoria, desde que desaparecieron al amor de su vida, nunca tuvo un domingo.
Hemos sospechado de una razón estética al titular como lo han hecho. ¿Nos corrigen esa apreciación?
(ML) El pasado, decía (Louis) Proust, no solo no es fugaz, es que no se mueve de sitio. Para bien o para mal el pasado siempre está de vuelta. Los días de la semana nos recuerdan el calendario, nos recuerdan al tiempo. Lunes o martes nunca domingo está hecha para no olvidar que:
“Algún día,
se desbordaran los ríos
sobre las tierras
áridas y estériles.”
Como verifica el Poema de Juan Villaquirán, mi abuelo, que se encuentra en la película.
Maruví, en su primera intervención pública, de celebración y agradecimiento, lo hace en nombre del amor y también refiere la necesidad de “mantener viva la memoria histórica, de la necesidad también de enaltecer a esa mujer venezolana aguerrida, trabajadora, que lucha y que es capaz de alcanzar lo que se propone”. ¿Es cine por amor al arte? ¿Nos explican de qué se trata?
(ML) Vivo en un país con una memoria endeble, pocos quieren recordar el pasado. Muchos habitan un país pintado y maquillado como las mises que nos representan en el exterior. Sin embargo, en ese mismo país, los muertos del pasado brotan de la tierra. De allí la necesidad de mantener viva la memoria histórica.

Mujeres
Ambas protagonistas son mujeres precisamente por el peso de la mujer venezolana en la construcción del país, también la desaparecida política es una mujer. «Lunes o martes, nunca domingo» es una travesía de descubrimiento donde el humor, la ternura y el minimalismo hacen que Lucía y Gregoria encuentren su fuerza interior y se convierten en dueñas de su propio destino. ¿Es cine por amor al arte?
(ML) Cortázar dijo alguna vez que «entre vivir y escribir nunca he encontrado ninguna diferencia”. Solo tengo que añadir que entre escribir, hacer cine y vivir nunca he encontrado ninguna diferencia. Javier Mendoza, productor y asistente de dirección de la película, y yo siempre hemos dicho: ¡Cine o muerte Filmaremos!… También: el travelling es una cuestión moral como decía Godard.
(JM) El cine es mi pasión desde que empecé a trabajar detrás de una cámara, he hecho del cine un modo de vida. La emoción de crear para la pantalla chica o grande, es como una droga que le da vida a mi cuerpo y mente. El oficio del cine es otra forma de arte y la creatividad está siempre presente en el día a día de una filmación. Para mí el cine es vital y efectivamente, puedo decir que hago cine por amor al arte.
«Lunes o martes, nunca domingo», son dos historias de amor que cruzan sus caminos, que por un lado reivindica el papel de la mujer venezolana en su lucha por la patria, que gracias a Dios sí se reconoce hoy en día, y por otro lado por esa mujer que lucha el día a día desde su rol de madre, de esposa, de mujer que sale todos los días a trabajar, de mujer que muchas veces tiene que levantar sola una familia… de mujer. ¿Qué le reivindican a Venezuela a través del cine?
Su historia, sus paisajes y su lucha.
¿Se sienten satisfechos con su trabajo y premiación?
Sí, muy contentos.
¿Qué vendrá luego?
Una nueva película.
¿Ya trabajando un nuevo proyecto?
Sí.
-¿Cuál?
Caracoles y jirafas.
-¿En qué consiste?
En una ciudad infectada por caracoles africanos. Una odontóloga que nunca ha luchado por nada intentará impedir que se lleven la pared que sostiene su vida de mentira.
¿Por qué escogieron participar en un festival donde lo más importante parecen ser los saberes, contenidos, de calle, de “Calzada”?
Es un festival de Óperas Primas y se realiza en la tierra que vio nacer a Pedro Almodóvar, que es un cineasta que admiramos.
Moyra y Marián
Gregoria y Lucía también fueron premiadas. Háblenos de las actrices que encarnan esos personajes, ¿quiénes son?
Gregoria es interpretada por Moyra Ángeles. Ella es una actriz merideña, graduada en actuación en la ULA, que ha protagonizado varios cortometrajes y obras de teatro. Desde hace unos años vive en Panamá, también es coach de actores. Es una actriz extraordinaria.
Marián Valero, es actriz, modelo, locutora de larga trayectoria en el ámbito nacional, es una ferviente protectora de los animales. Es una actriz maravillosa.

Maruví explica que “a Gregoria la vi en una foto de un cortometraje que había protagonizado junto a Juvel Vielma, quien también está en la película. Al verla vi a Gregoria, entonces la contacté, le enviamos el guión y cuando hablamos me di cuenta de inmediato que ella era Gregoria“.
Y añade que “Lucía no fue fácil de encontrar”. La razón la argumenta ella misma: “No dábamos con la actriz idónea. Confesamos que teníamos miedo del estereotipo telenovela. Un día vi la fotografía de Marian y pensé: ¡es ella!, luego resultó que Javier la conocía desde hacía mucho tiempo. Le enviamos el guión y unos días después ya teníamos a Lucía.
Ambas actrices tuvieron una compenetración y empatía con sus personajes, aunado al profesionalismo de su trabajo. Eso hace que ahora se empiece a cosechar los frutos de ese gran trabajo. ¿Alguien más del equipo debió ser reconocido y no se nombró? ¿Quién y por qué?
(JM) El equipo fue conformado por 78 personas en gran parte del rodaje, sin contar con los que estuvieron apoyándonos desde los inicios de la escritura del guión. En la preproducción también hubo mucha gente que nos dio una mano. Aún hoy en día hay gente que, desinteresadamente, nos sigue apoyando. Una película es un trabajo de equipo donde todo el mundo aporta y tuvimos la suerte de conformar un gran equipo.
¿Seguirán apostando por el cine de y desde Venezuela, o se van a poner “vitoquiaos” después de este premio?
(ML) Soy venezolana esté donde esté. Así que, el cine que yo haga siempre será venezolano. Ya he ido y he venido y volveré a ir y volveré a venir.
Ahora hay una realidad que toca al cine nacional, ya no estamos en la época de nuestro comandante Chávez, con una ley de cine recién estrenada, en donde la piñata se repartía a diestra y siniestra, ya ni siquiera podemos optar por el fondo Ibermedia, hasta que no se pague la deuda. Estamos sobreviviendo y hacer cine con celulares, como muchos pregonan, no puede ser la única opción que tengamos los realizadores venezolanos… Hay una realidad que nos sobrepasa en cuestiones de financiamiento. Pudimos hacer esta película porque teníamos el fondo del Cnac, coproducción de la Fundación Villa del Cine, más el apoyo incondicional de su presidente, Jorge Antonio Gómez. Contamos con Amazonia Film, con la Comisión Presidencial Contra el Silencio y el Olvido, que hicieron posibles alianzas con instituciones como Ipasme, el gobernador de Trujillo, Rangel Silva y el exgobernador de Mérida, Alexis Ramírez, con Movilnet, en fin una serie de alianzas con instituciones del Gobierno bolivariano que permitieron que pudiéramos filmar sin coproducción internacional, también el hecho de poder contar con un productor asociado como Carlos Marín con su productora Marín Lacruz producciones. De lo contrario esta película no existiría.
Y, finalmente, por más decoloniales que nos creamos, si no somos reconocidos por el eurocentrismo no existimos.
(JM) Claro que seguiré apostando por Venezuela, A pesar de ser un musiú… Aquí es donde me hice profesionalmente y seguiré reivindicando al cine nacional. Nací en Venezuela, de padres republicanos españoles, de hecho mi padre era de tierras manchegas, me crié en Francia con unos tíos y volví a los 20 años. No creo que me vuelva un vitoqueao.
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Iván Padilla Periodista y poeta
VIDEO «Lunes o martes, nunca domingo» Trailer.








