Por Nahir González
El Reino Unido vetó a la empresa Huawei, excluyéndoles de la lista de empresas que prestarán el servicio de red 5G para finales de 2027. Luego del anuncio realizado por el primer ministro británico, Boris Johnson, el presidente Donald Trump acogió la decisión como un “triunfo” ya que, en los últimos meses, su administración ha iniciado una guerra contra le empresa tecnológica, por no prestarse a espionaje de usuarios y usuarias de la reconocida marca, a lo que Trump asegura es un “riesgo de seguridad”, manifestando que los países que deseen tener relaciones comerciales con los Estados Unidos deben desechar la red.
China advierte que esta decisión de veto afecta los planes para futuras inversiones de otras empresas en el país, ya que la inversión en costos tecnológicos son altas y estos factores generan inestabilidad y desconfianza en los inversores.
Mientras que Reino Unido mantiene un discurso tratando de convencer que las políticas de Trump no influyeron en la decisión contra Huawei y que la misma se basó en un estudio realizado por el “Centro Nacional de Seguridad Cibernética”, según Sky News es importante destacar que la misma se realiza en el marco de acoso, intento de bloqueo y desprestigio de los Estados Unidos a China, en una revancha por la hegemonía.
¿Cuáles son las sanciones que acompañan este veto de Huawei?
1) Retiro de equipos Huawei.
2) Eliminación de operadoras telefónicas chinas e infraestructura.
3) Eliminación de antenas y torres 5G para 2027.
La red 5G había iniciado prácticas de transmisión en enero de 2020 en Inglaterra, pero ya a fines de 2019 Washington anunciaba su campaña de hostilidad por “restricciones de seguridad” contra empresas chinas, entre las que figuraba Huawei, prohibiendo la venta de componentes tecnológicos y de software para el desarrollo de aplicaciones, por lo que la gigante tecnológica china ha emprendido una campaña de desarrollo técnico que le ha permitido mantener sus equipos en el mundo con autonomía de proveedores estadounidenses sobre los que se mantuvo la plataforma, estos cambios fueron ejecutados con una rapidez vertiginosa, por lo que echaba por tierra las sanciones.
Tensión en las relaciones
Las tensiones entre Reino Unido y China viene marcada por la reciente injerencia practicada por el gobierno británico de interferir en el conflicto chino de Hong Kong, al ofrecer derechos y rutas de inmigración, así como ciudadanía a residentes de esa ciudad, a los denominados por ellos como Británicos Nacionales de Ultramar (BNO Ley de 1985), esta petición la realizó el propio Johnson a la Cámara de los Comunes el pasado 1 de julio, bajo la oposición a la “Ley de Seguridad China”, impulsada por Beijing, como expresó The Epochtimes en su resumen del acto: “Dejamos claro que si China seguía por este camino íbamos a introducir una nueva ruta para que aquellos con estatus de Nacional Británico en territorio extranjero entren en el Reino Unido, concediéndoles un permiso limitado para permanecer con la capacidad de vivir y trabajar en el Reino Unido y después solicitar la ciudadanía”, lo que constituye una violación a las leyes del país asiático.
Por su parte, la República Popular China apeló al Derecho Internacional, mediante su representante diplomático en Londres, Liu Xiaoming, y formuló una acusación sobre la intervención en los asuntos internos de China, y una advertencia con el mismo tono con la que ha dirigido Gran Bretaña las relaciones en esta última etapa: «Queremos ser vuestro amigo, vuestro socio, pero si queréis hacer de China un país hostil, tendréis que lidiar con las consecuencias», como consignó El Mundo.
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Nahir González Analista política
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