Libia: gana terreno el Ejército Nacional Libio (ENL)

-

spot_img

Por Yoselina Guevara López

Gran parte del mundo está flexibilizando lentamente la cuarentena por la pandemia mundial causada por el Covid-19. En Libia, por el contrario, pareciera no existir tal propagación del virus y continúa el endurecimiento de los enfrentamientos que se llevan a cabo desde hace seis años, entre las dos facciones dominantes en la lucha por el poder en el territorio. Por un lado, el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) con sede en Trípoli y dirigido por Fayez Al- Sarraj, y por el otro, el Ejército Nacional Libio (ENL), dirigido por el general Khalifa Haftar, con base en Bengasi, en la región oriental del país. Si bien el primero es reconocido oficialmente por la Naciones Unidas y apoyado por el gobierno de Erdogan, Turquía el segundo, bajo el mando de Haftar, recibe el apoyo de potencias relevantes en la escena internacional, como Rusia y los Emiratos Árabes Unidos.

Durante el último año, el Ejército Nacional Libio (ENL) ha asaltado Trípoli, ciudad determinante para hacerse con el control del país; y esto cada vez estaría más cerca de lograrse, según nos informan Gamal Khamis, Coordinador del Movimiento Popular Nacional Nacional Partidarios del líder mártir Muamar Gadafi, así como el vocero para América Latina y el Caribe de dicho movimiento, Yosman Colina, en Venezuela. Las incursiones del ENL son más organizadas y constantes, con objetivos precisos, y ya no pueden ser consideradas simples escaramuzas.

Pero además de estos enfrentamientos armados, la pandemia sigue latente en un país cuya infraestructura sanitaria ha sido devastada por el conflicto bélico y cuyo sistema de salud es totalmente precario después de ser uno de los mejores del mundo, durante el gobierno de Gadafi. Asimismo, las medidas de prevención y seguridad frente al virus que han tomado los países occidentales, como la cuarentena y el distanciamiento social, no pueden ser aplicados en ciudades donde la población se ve obligada a recurrir a la desesperada opción de agruparse ante los inminentes bombardeos. A esto se suma el horror que se vive en los centros de detención libios, cada vez más saturados, donde el coronavirus puede encontrar un caldo de cultivo propicio para su propagación.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha solicitado el cese al fuego, pero esto no ha sido tomado en cuenta; los Estados Unidos, Turquía y sus aliados libios, están más preocupados por el despliegue de aviones de guerra rusos que determinarían la expansión del rango de acción de Moscú en el Mediterráneo, el mare nostrum que la Casa Blanca considera norteamericano, más allá de sus confines. Por ello, para la administración Trump es clave evitar a toda costa que los rusos amplíen su presencia en Libia como lo hicieron en Siria, con el envío de las temidas armas antiaéreas con las cuales el Kremlin consolidaría definitivamente el control del territorio en alianza con el Ejercito de Haftar.

Con la situación interna que viven los Estados Unidos, con manifestaciones y protestas multitudinarias donde los ciudadanos piden justicia por el asesinato de George Floyd, es posible que la centralidad estratégica de Washington en el Norte del África pase a un segundo plano.

__________________________________________________________________

Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia

spot_img
spot_img

Bicentenario

Voces en Lucha

Últimas noticias

Producir no es ganar: el excedente que Bolivia genera y no retiene

Vender más, tener menosBolivia vive en 2026 una paradoja. En el primer semestre, las exportaciones de minerales sumaron cuatro...

Vadik Barrón: «Tragaluz» (parte ocho)

Vadik había venido a Bolivia de vacaciones, después de dos años en Alemania, sin fecha de retorno. En ese...

Litio: el mundo nos necesita atentos

Según la U.S. Geological Survey (2026), Argentina dispone alrededor de 4,4 millones de toneladas de reservas y cerca de...

Vadik Barrón: «El arte de la fuga» (parte siete)

Vadik se ha convertido en un gran compositor, en un gran músico a escala nacional, en un songwriter, pero...
- Publicidad -spot_imgspot_img

América en peligro, otra vez

IPresentaciónUn año antes de su muerte Simón Bolívar escribió una carta al encargado de Negocios de Gran Bretaña, coronel...

Enrique Maza Carvajal, 53 después

Enrique Antonio Maza Carvajal tenía 23 años cuando lo asesinaron, el 12 de septiembre de 1973, a la salida...

Recomendados

Producir no es ganar: el excedente que Bolivia genera y no retiene

Vender más, tener menosBolivia vive en 2026 una paradoja....

Litio: el mundo nos necesita atentos

Según la U.S. Geological Survey (2026), Argentina dispone alrededor...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí