Colombia, la que despierta y la que no duerme

-

spot_img

Por María Fernanda Barreto

Las ciudades colombianas despiertan y rugen sus calles como no lo hacían desde hace más de cuarenta años, a pesar de que en las zonas rurales del país la lucha no se ha detenido. Prueba de ello es que con el argumento de “quitar el agua al pez”, fue ahí donde se ejecutaron la mayoría de las masacres y violaciones masivas de los DD.HH. en las últimas décadas y son hoy el principal escenario del genocidio de líderes y lideresas sociales.

Colombia es un país gobernado por mafias que han penetrado el aparato del Estado; el uribismo, que llegó al poder en el año 2002, es la máxima expresión de ello y hoy ha logrado colmar la paciencia incluso de quienes hasta el año 2018 lo votaron.

Las razones del estallido social en Colombia son varias y van desde un nuevo paquetazo neoliberal, un presidente absolutamente impopular, un etnocidio que se ha agudizado, una educación desfinanciada y cada vez menos accesible, acuerdos de paz incumplidos, desempleo en aumento, entre otros. Pero las causas que sostienen la protesta son más profundas.

El modelo de militarización y paramilitarización del país puesto al servicio de los intereses de los grandes capitales trasnacionales que ejecutan el despojo y sostienen una de las economías más inequitativas de América Latina, según el propio Banco Mundial, la corrupción imperante, la parcialidad de la justicia, son algunas de las causas por las que, finalmente, las ciudades se han levantado.

El espejismo de una supuesta paz sin justicia ni diálogo, comienza a desvanecerse. La guerra que nunca se detuvo y vuelve a hacerse evidente. La represión continúa, siendo la respuesta más contundente a la protesta social.

El diálogo convocado por Iván Duque no satisface a la población, porque el Estado colombiano continúa al servicio de los poderes fácticos y no ceja en su empeño de «pacificar», es decir, rendir al pueblo colombiano. No está dispuesto a ceder un solo privilegio y no presta oídos a ningún reclamo que impida el despojo de los recursos nacionales.

«El uribismo está entrampado: su impopularidad alcanza niveles impensados, el conflicto social se profundiza y su política exterior naufraga»

Nuevamente la mejor salida que encuentra el presidente uribista es no gobernar. Responde con represión desmesurada, busca a quién culpar a diestra, pero sobre todo a siniestra, y se dedica a convocar a otros países para activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) contra Venezuela.

Después de las tan ofensivas palabras de Pacho Santos sobre Donald Trump y el departamento de Estado –que muy probablemente estos mismos filtraron–, todo movimiento aparentemente innecesario puede darse como una acción desesperada. El uribismo está entrampado: su impopularidad alcanza niveles impensados, el conflicto social se profundiza y su política exterior naufraga. Con un Trump ofendido y enredado en conflictos políticos internos, y un Sebastián Piñera a punto de que la propia derecha chilena le pida la renuncia, el continente se les tambalea. El Gobierno colombiano está acorralado y de una bestia acorralada se puede esperar cualquier cosa, especialmente reacciones poco inteligentes, como agudizar el conflicto interno o atacar a Venezuela.

Se reparten las tareas. La ministra del Interior, Nancy Gutiérrez, se mofa de la protesta popular e incita a la violencia lanzando la frase “#NoPudieron”. La nueva ministra de relaciones exteriores, Claudia Blum, preside una reunión de los países del TIAR en Bogotá, cuyo tema central es la Revolución bolivariana.

Ninguna señal de voluntad de paz sale de la Casa de Nariño, ni para con su  pueblo, ni para con los países vecinos. Una nueva jornada de Paro Nacional y movilizaciones se espera para mañana. Si las jornadas de protesta siguen, se visibilizará aún más la cruda realidad del país y tal vez se logre avanzar, hasta llevar al Gobierno a un diálogo real. Si por el contrario, las calles se silencian, volverán quienes resisten a sus territorios a continuar su heroica pero casi invisible lucha, mientras el Estado seguirá imponiendo su agenda de guerra al país y la región.

__________________________________________________________________

María Fernanda Barreto Editora

spot_img
spot_img

Bicentenario

Voces en Lucha

Últimas noticias

Vadik Barrón: cultivándose

En nuestra primera parte Vadik Barrón nos dio un panorama de su niñez, sobre todo el de la literatura...

Gloria al bravo pueblo

El 24 de junio la tierra tembló, pero también despertó algo que jamás debería dormirse,  ¡nuestra humanidad! Entendimos que...

Vadik Barrón: el origen

A Vadik Barrón Rollano lo conocí en un evento cultural que organizaba hace muchos años; mi amiga Paola Bolívar...

Entrevista al escritor Alejo Brignole. «El demonio del mediodía» y «Madame Bovary»: dos novelas, una mirada

Tomo asiento frente a mi computador y tengo a mi lado una vieja y gastada edición de Madame Bovary...
- Publicidad -spot_imgspot_img

Venezuela: manipular la tragedia humana

Siempre hay palabras para expresar el dolor. También para denunciar la falta de escrúpulos de quienes buscan aprovecharse de...

Editorial de despedida. El final de un ciclo

En junio de 2010 apareció el primer número de Correo del Alba en una América Latina que abría un...

Recomendados

Gloria al bravo pueblo

El 24 de junio la tierra tembló, pero también...

Vadik Barrón: cultivándose

En nuestra primera parte Vadik Barrón nos dio un...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí