Danza de millones inventados

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Por Luis Barril

No sabemos qué dirán los libros en unos años más respecto a la carrera del arquero Kepa Arrizabalaga. Quizás esté en las páginas doradas, quizás no. Chelsea, equipo de un barrio acomodado de Londres, pagó el año pasado la friolera de 80 millones de euros por su pase, una cifra estratosférica que hace que el inigualable Lev Yashin o el gran Gordon Banks no puedan descansar en paz. A nivel sudamericano, seguramente el increíble Hugo Orlando Gatti o el descomunal Ubaldo Matildo Fillol se miren extrañados. Pero la sorpresa es cada vez menor, porque empezando la década actual todos los precios que se pagan por los jugadores se dispararon.

Fue el propio Cristiano Ronaldo, que en 2009 batió el récord de fichaje más caro hasta esa fecha al pasar del Manchester United al Real Madrid por 94.5 millones de euros, quien levantó la voz hace un par de días para cuestionar que ahora cualquier jugador valga más de 100 millones de la unificada divisa europea. 222 millones de euros pagó el Paris Saint Germain al Barcelona por el brasileño Neymar en 2017 y la presencia del sudamericano no se ha visto reflejada en títulos de importancia. A su vez, el cuadro catalán gastó toda esa ridícula suma en dos jugadores: Ousmane Dembelé, quien al parecer tiene la cabeza puesta en cualquier cosa, menos en su profesión; y en Philippe Coutinho, el que tuvo un par de años para el olvido y acaba de ser vendido al Bayern Munich con la siguiente finalidad: que el Barcelona tenga dinero en caja para que se haga realidad la vuelta de… sí, adivinó: Neymar.

Todo esto es un ejercicio grotesco, más si se considera que Diego Armando Maradona, el mejor jugador de la historia del deporte rey, le costó al Barcelona apenas tres millones de libras esterlinas en 1982, lo que en la actualidad corresponde a poco más de 12 millones de dólares. Hábleme todo lo que quiera de marketing, de ventas de camisetas, de lo que estime conveniente; pero no me diga que Neymar vale más de 20 veces lo que costó Diego. Los 114.580 espectadores que el 22 de junio de 1986 lo vieron en el Estadio Azteca versus Inglaterra se reirán de usted.

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Luis Barril Periodista deportivo

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