El líder ultraderechista, llegó en visita oficial a Israel este 6 de febrero para estrechar lazos con su homólogo Benjamín Netanyahu, a quien ha apoyado desde que decidiera lanzar abiertamente la guerra en contra del pueblo palestino, uno de sus primeros anuncios a su arribo fue que trasladará la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén.
Mientras el presidente de la Argentina, Javier Milei, realizaba su show frente al muro de los lamentos, con llanto y gestos exagerados a los que ha acostumbrado a la prensa desde que inició su carrera hacia la Casa Rosada, el Congreso de Diputados le propinaba una de las primeras derrotas como mandatario y a su partido La Libertad Avanza (LLA) con su proyecto bandera, la Ley Ómnibus a la que le bajaron varios artículos durante la discusión y terminó por no ser aprobada.
La reacción del Presidente la posteó en la red social X (antes Twitter) “LA CASTA CONTRA EL PUEBLO. La casta se puso en contra del cambio que los argentinos votamos en las urnas. Sabemos que no va a ser fácil cambiar un sistema donde los políticos se hicieron ricos a costa de los argentinos que se levantan todos los días a trabajar. Nuestro programa de gobierno fue votado por el 56% de los argentinos y no estamos dispuestos a negociarlo con quienes destruyeron el país. Hay sectores de la política que se resisten a hacer los cambios que el país necesita. Van a tener que explicarle a la sociedad por qué. Vamos a continuar con nuestro programa con o sin el apoyo de la dirigencia política que destruyó nuestro país. ¡¡¡VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!” (sic).
Esto significa que la Ley tendrá que iniciar desde cero, con el riesgo de no terminar en buenos términos por la falta de argumentos sólidos que justifiquen cada artículo. Un golpe certero que dio la oposición al poner el énfasis en la privatización de empresas nacionales y lo de otorgar facultades por urgencias a Milei. Su partido, LLA, que gozaba de confianza por haber ganado las elecciones, dio un golpe en la mesa y no dio su brazo a torcer para negociar y eso le valió la caída de la Ley, le ganó la soberbia a la ultra que apoyaba este proyecto que le costaría muchas lágrimas y desazón al país, el pueblo de inmediato se volcó a la calle para celebrar que no se aprobó la Ómnibus, se ganó tiempo y se ganó la esperanza de que los representantes de la oposición pusieran un poco la espalda para ejercer los derechos representativos por los que fueron elegidos.
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Correo del Alba