La contundente represión llevada a cabo por la policía de la Ciudad de Buenos Aires ha resultado en el asesinato del periodista Facundo Molares, quien se encontraba participando en una manifestación pacífica frente al icónico Obelisco, junto a miembros de las organizaciones sociales «Votamos Luchar» y «Rebelión Popular».
La táctica policial de inmovilizar a una persona mediante la utilización de tres o más agentes, quienes fuerzan al individuo a permanecer boca abajo en el suelo mientras ejercen presión con sus piernas en su espalda, torso e incluso cabeza, es un ejemplo evidente del uso excesivo de la fuerza. Estas prácticas no solo privan de movilidad, sino que también obstaculizan la circulación normal del aire, lo cual puede ser letal, ya que se trata de técnicas asfixiantes.
Facundo, se convierte en una víctima más de este tipo de inmovilización violenta, la misma que condujo al asesinato de George Floyd por parte de la policía estadounidense. Estas acciones han generado una amplia condena internacional, aunque parecen no preocupar demasiado a la autoridad local, Horacio Rodríguez Larreta. Su publicación en Twitter, en la que respalda enfáticamente el accionar de la Policía de la Ciudad, revela su percepción de los manifestantes como delincuentes. En sus propias palabras: «Quiero destacar y respaldar completamente el accionar de la Policía de la Ciudad que actuó con profesionalismo conteniendo los hechos de violencia. En la Ciudad, la violencia es el límite». Además, su postura parece limitar la libertad de expresión y política al afirmar: «Especulaciones políticas como las que estamos viendo son inaceptables. Como vengo sosteniendo hace tiempo, tenemos que dejar atrás la violencia, las agresiones y la confrontación».
Facundo Molares, un apasionado reportero, se encontraba en Bolivia debido a su espíritu periodístico y su militancia. Cubría el golpe de Estado ejecutado por sectores de derecha contra el presidente Evo Morales, que finalmente llevó al poder de forma ilegítima a Jeanine Áñez en 2019. Mientras estaba en la ciudad de Santa Cruz, epicentro de la violencia contra el gobierno, resultó gravemente herido por tres disparos. Fue trasladado de urgencia al Hospital Japonés, donde su vida fue salvada tras ser inducido al coma.
A pesar de superar el estado crítico y sobrellevar secuelas de los impactos de bala, Facundo fue detenido por el gobierno de Áñez. Con el cambio de gobierno en Argentina, se iniciaron negociaciones para su retorno al país, considerando que otro periodista argentino, Sebastián Moro, había sido asesinado mientras cumplía con su labor informativa bajo este régimen impuesto.
_________________________
Correo del Alba








