ENTREVISTA│Yurimia Boscan: “Es importante que las nuevas generaciones de mujeres poetas, asuman el compromiso histórico que tienen de ser fisura”

-

spot_img

Caraqueña, poeta, licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Cuenta con un postgrado en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar (USB).  Docente de larga trayectoria, correctora de prueba, guionista creativa, ensayista. Tiene una extensa hoja de vida que abarca su trabajo en diferentes instituciones públicas y privadas.

Desde el estado Miranda, conversamos con la incansable Yurimia Boscán.

¿De dónde proviene tu vena artística?

Provengo de una familia que por el lado materno, siempre ha estado vinculada al arte. La tía abuela Clemencita, era maestra de piano y su hermana Carmen Felícitas, era una famosa cantante de ópera. Dicen que fue una de las primeras venezolanas que cantó en el Teatro de La Scala, en Milán.

La hija de la tía abuela Clemencita, fue mi primera cómplice para mi universo interior. Se llamaba María Clemencia D´Crenny y aparte de ser una mujer de vanguardia, bella y culta, escribía cuentos infantiles para la revista “Páginas para imaginar” famosa en los años ‘70. Yo iba a su casa a pasar las vacaciones y ella me regalaba libros de aventuras, ahí comenzó el romance con la literatura.

¿Quiénes son tus referentes en la poesía y en el arte?

La escritura es hermana siamesa de la lectura, y a eso le sumo algunas variantes, como la personalidad, la curiosidad y otros factores como; la edad, el medio, las amistades.  A los 15 años por mi casa, donde no llegaba la señal de la TV, todos leíamos a Hesse, a Gibran, a Saint-Exupéry, a Richard Bach, a Wilde. A los 17 [años], llegó el Neruda de los 20 poemas de amor, y nos llevó al Neruda de Residencias en la Tierra, y éste a Machado, Machado a Alberti, Alberti a Cernuda, Cernuda a Lorca, Lorca a Miguel Hernández, y así… esas lecturas se aderezaban con las canciones de la Nueva Trova, que nosotros mismos tocábamos y cantábamos.

Luego descubrimos a los franceses, primero los simbolistas, luego los malditos, después los surrealistas con todo y el cine de Buñuel y Dalí o las obras de Bretón.

¿Quién es Yurimia Boscán?

Yurimia, es alguien que aprendió a desempeñar todos los roles que le endilgaron al sustantivo “mujer”.  Pessoa, decía que el poeta era un fingidor y eso es verdad. Aprendemos a diluirnos en realidades de las que muchas veces no nos sentimos parte, pero están ahí, como un camino obligatorio que no podemos evadir. Sin embargo, cuando pienso en lo que me define, que no me fue impuesto por la “norma social”, en tanto vino conmigo y se manifestó desde antes de que yo tuviera consciencia de su existencia, sé que Yurimia Boscán es poeta, sin adjetivos. La poesía para mí siempre estuvo ahí, enseñándome a confiar en mi mirada tan particular que le daba un nuevo sentido a lo invisible, a lo ordinario, a la vida. El poeta es un descifrador de laberintos, que escarba con las mismas palabras con las que (re)crea múltiples universos, no importa si tiene 6 años o cien.

¿Cómo te describirías?

En mi parte luminosa; soy amiga con letras mayúsculas, solidaria, cercana, empática, sin capacidad de envidia ni de odio. Idealista de más (creo en los sueños y en las personas, aunque me demuestren lo contrario (risas). Me gustan los cambios y siempre veo el lado medio lleno del vaso. Soy valiente ante el dolor y desde muy joven aprendí a transformarlo en letras. Soy sensible y absolutamente responsable y comprometida con todo lo que hago. Y soy un alma libre.

En mi lado sombra, soy impaciente, me enamoro del juego de la seducción más que de la persona y aunque puedo amar apasionadamente, también puedo dejar de hacerlo con una frialdad que me asusta. Mi ideal de libertad siempre es un problema, pues no soporto sentirme atada a nada, ni a las normas inflexibles, ni ser controlada, ni me gusta rendir cuentas de lo que hago o no. Me incomoda que invadan mis espacios personales y que cuestionen lo que soy, y en ese sentido, soy rebelde.

 Dejaron de ser consideradas musas y se hicieron poesía desde sus voces. ¿Cómo ves la participación de las mujeres en el mundo de la poesía en la Venezuela actual?

La literatura escrita por mujeres, tanto en narrativa como poesía, sobre todo la venezolana, es mi debilidad; tanto que se ha convertido en mi línea de investigación. Somos un país con escritoras excepcionales, en las que he encontrado infinidad de puntos que se entretejen en un gigantesco e histórico telar siempre invisibilizado.

La mujer escritora venezolana conoce la falsa moral de la sociedad; prueba de ello es el debate vida-literatura que tiene lugar la primera mitad del siglo XX, donde desde su novelística construye un canon que va desde la mujer sumisa: Magdalena Seijas, Rafaela Torrealba Álvarez, Mina Rodríguez, Ada Pérez; a las que se rebelan y claudican, pero se rebelan, como las protagonistas de Alecia Marciano, Gloria Stolk o Mireya Guevara; las que se escapan: Clara Silva, Conny Méndez. Y las que se anuncian con voz propia como, Teresa de la Parra, Lucila Palacios o María Calcaño, en poesía. Lo cierto es que los diferentes estadios de la vida de la mujer venezolana fueron representaciones silentes hasta que en la voz de los textos dejó de ser “musa” y se convirtió en la voz del sujeto, que no de la autora, cuyo alarido inconforme vino a romper lo preestablecido.

Hoy sigue abierta la discusión y aún hay mucho por debatir y conquistar, sobre todo en el ámbito literario, sobre todo con estudios serios sobre las mujeres escritoras y sus obras. 

¿Cómo sueñas que las nuevas generaciones de mujeres asuman la creación poética y qué papel jugará Yurimia Boscán en pro de ellas y de la poesía venezolana?

De hecho, las poetas jóvenes y algunas no tan jóvenes, le han dado un revolcón a la poesía y han podido entretejer fragmentados discursos de la posmodernidad con nuevos e insospechados tópicos que apuestan a otras realidades. Creo que es importante que las nuevas generaciones de mujeres poetas, asuman el compromiso histórico que tienen de ser fisura.

Ellas son, para mi generación y las anteriores, como el oro que vierten los japoneses sobre las grietas de una porcelana rota. Las fisuras, como las cicatrices, recuerdan lo que el objeto fue antes del quiebre. El quiebre no lo destruye, sino lo solidifica y lo embellece, lo revaloriza, le da otro sentido y aunque siga siendo el mismo objeto, ya no es el mismo.

No sé si Yurimia Boscán, jugará algún papel, más allá de ser parte de una generación que tuvo la oportunidad de inventariar el neón de la noche caraqueña, que se juntó con los poetas de la calle para aprender a caminarlas y, luego, visibilizó con poesía a una ama de casa.

Con el desarrollo de las redes sociales y la cantidad de personas conectadas a diario en comunicación con mensajes breves y el uso de pocas palabras. ¿Cree que es una oportunidad para la poesía para los cuentos breves tomar estos espacios?

Sí y no. Me explico: en el destello fugaz del genio, hay quienes han perfeccionado el hallazgo de aprehender lo mínimo para decir lo más. Pero vivimos en tiempos evanescentes, donde todo puede ser registrado en un segundo y borrado minutos después si la memoria del dispositivo se llena. Permanentemente, nos debatimos entre lo que hay que a borrar y lo que merece ser conservado, porque hasta “la nube” se sobrecarga de información y el espacio adicional cuesta dinero. Agrega a esto que vivimos “pegados” (por no decir presos) a los teléfonos, los cuales han devenido en computador portátil, agente bancario, correo, medio informativo, panel de juegos, revista de novedades, chismes, canal de formación, calculadora, diccionario, traductor, museos, todo esto gracias a la tecnología y las redes. Como guinda del pastel tenemos la prisa con la solemos vivir, que nos ha convertido en seres ansiosos, incapaces de tomar tiempo para hacer una cosa a la vez.

La literatura, no se ha salvado de este adictivo cóctel que mezcla evanescencia, dependencia tecnológica y prisa. Por lo que también hay quienes la suministran y/o consumen en cápsulas, muchas veces en detrimento de la misma, pues con la literatura no se da eso de que una parte contiene al todo… aunque hay quienes crean haber leído a Cortázar, Borges, a Benedetti, a García Márquez o Saint Exupéry en la voz de El Principito, solo porque leyeron unas cuantas frases en Instagram o en Facebook, que muchas veces ni siquiera son de los autores que aparecen firmando el escrito. Cuando en realidad, quien de verdad haya leído a estos autores, sabe que tales escritos son un fraude.

Ahora bien, en lo que respecta al género breve, éste existía tanto en poesía como en narrativa, ante de la llegada de nuestro ya mencionado cóctel tecnológico. Incluso, una especie de moda que parece rendirle culto al haikú, cuya brevedad lo ha convertido en el plato fuerte de la inmediatez que demandan las redes. Y con esto se abre de nuevo la polémica, pues esa misma inmediatez -no instante- termina poniendo en jaque la profundidad de la mirada que se detiene en lo pequeño y puede transformarse en versos breves.

Para muchos, hacer haikú es solo una cuestión de métrica (5-7-5), dejando por fuera su esencia de camino que hace en el instante mismo de su tránsito. Sin embargo, creo que esto de las redes no tiene vuelta atrás, así que tendremos que aprender a aprovechar sus muchas bondades, y dejar que el tiempo salve lo que deba ser salvado.

¿Cuáles son los desafíos de Yurimia Boscán en poesía?

Perfilar la cartografía de mi voz, precisarla en mi geopoética. Eso se dice fácil…

La jubilación, por lo visto, te ha abierto nuevas puertas en la vida laboral y en la creación. ¿Cómo distribuyes tu tiempo entre la creación, tus compromisos profesionales y la formación?

 Lo primero que me ocurrió cuando me jubilé en la universidad donde trabajaba, fue caer en cuenta de todas las cosas que tenía por hacer. Nada que ver con los cuentos esos del “síndrome del jubilado”. Comencé a ordenar mis textos, a bailar tango, a dar talleres de escritura creativa, y a profundizar en la poesía de los creadores altomirandinos para quienes fui abriendo archivos donde iba guardando sus trabajos. Sin embargo, acostumbrada a cumplir con la norma social, no había pasado un año cuando ya me había inscrito en un doctorado. La cosa era tan exigente que, más temprano que tarde, estaba yo de nuevo sentada frente a la computadora haciendo trabajos e informes. Por supuesto, dejé de ir al tango, dejé de cantar, dejé de ver películas y dejé de ser feliz… hasta que una profesora, de esas que abundan, llegó a la clase profiriendo una larga lista de exigencias para nosotros, los “doctorantes” a quienes “no nos iba a permitir ser mediocres” …  y ¡Oh!  ¡bendita epifanía! supe que la trampa me la había tendido mi mente racional, que no soportaba la felicidad del ocio productivo de mi ser natural… ¿Para qué quiere alguien ser doctor cuando ya está jubilado e intenta ser feliz? Finalmente, me retiré del doctorado y me dediqué a vivir desde un hacer que fuera productivo y creativo, aunque las trampas siempre rondan.

¿Crees que la poesía puede ser una herramienta de ideologías de la política?

La poesía es un arma cargada de futuro decía Gabriel Celaya, y esa frase lo dice todo. La poesía, como dije antes, es una manera de mirar. Se mira el “afuera” y esa realidad pasa por el sujeto lírico que la convierte en poesía para sobrevivir(se). El poeta, es un cronista de su tiempo.

Finalmente. Un mensaje para las y los poetas y el pueblo venezolano.

Los [las]poetas somos pasajeros y somos eternos al mismo tiempo; de allí que tengamos la tremenda responsabilidad de mirar sin trucos una existencia llena de ríos que llevan a mares diferentes al de Manrique… Vivimos el tiempo de la lluvia que se evapora y nadie sabe a dónde va; sin embargo, ojalá llueva convertida en café para cerrar por un momento los párpados del insomnio… La vida es breve, las personas mueren, el desamor transita los mismos pasos que el amor y construye lejanía y soledad. El mayor tesoro sigue siendo: los hijos, los perros, los amigos y la poesía cómplice de la lluvia, el café, la soledad y de estas largas confesiones.

_____________________________________________________

Tony González Corresponsal de Correo del Alba en Venezuela

spot_img
spot_img

Bicentenario

Voces en Lucha

Últimas noticias

El turismo receptivo en la nueva geopolítica global

En un mundo cada vez más incierto, el turismo ha dejado de ser solo una actividad económica para convertirse...

││CORREO DEL ALBA No. 148 – Abril 2026 ││ *Descarga gratuita*

││CORREO DEL ALBA No. 148 – Abril 2026 ││ *Descarga gratuita*AMÉRICA LATINA-«CUBA: La nueva Enmienda Platt o la lucha...

El impuestazo

Han pasado 23 años desde que el entonces presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni), junto a su gabinete...

Roboré

De los destinos turísticos de Bolivia, uno de los más equilibrados es el Oriente, el Departamento de Santa Cruz,...
- Publicidad -spot_imgspot_img

Sinners

(Nota del autor: tres estrellas de cinco / esta crítica contiene spóilers)Sinners es la más reciente propuesta cinematográfica del...

Nicolás Maduro: el prisionero de guerra

Una verdadera desilusión resultó la aparatosa invasión militar de Venezuela con portaviones, acorazados, submarinos nucleares, centenar y medio de cazabombarderos...

Recomendados

El impuestazo

Han pasado 23 años desde que el entonces presidente...

││CORREO DEL ALBA No. 148 – Abril 2026 ││ *Descarga gratuita*

││CORREO DEL ALBA No. 148 – Abril 2026 ││...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí