Asesinato del general Soleimani entre la fallida obsesión y disuasión imperialista

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Hace dos años, el 3 de enero de 2020, en Bagdad, los estadounidenses perpetraron el asesinato del legendario general de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, Qassem Soleimani, perdiendo la vida además Abu Mahdi Al-Muhandis, antiguo jefe adjunto del Hashd Shaabi iraquí.

Pueden ser muchas e injustificadas las razones que llevaron a Washington a cometer este crimen con una total desfachatez. En este aspecto cobra importancia, no solo el comportamiento disuasivo del Pentágono, si no las características del ex mandatario Donald Trump, obsesivo, mediático e impulsivo. Los argumentos dados por los norteamericanos fueron totalmente deplorables, con la repetición de un guión infinito que  hemos visto en otros casos. Para ese momento el secretario de Estado, Mike Pompeo, dijo que la  “eliminación” del general era necesaria para evitar un ataque inminente, para “salvar vidas”, pero no aportó ninguna prueba que apoyará esa afirmación, el tiempo ha dado la razón de que no existían motivos reales ni infundados.

Obsesión anti iraní

Los asesores de ex jefe de la Casa Blanca Donald Trump, para la fecha del infame hecho, estaban alineados estrechamente con el Gobierno sionista, inspirando la obsesión anti iraní del exmandatario. Un leit motiv que no correspondía, ni antes ni ahora, con el interés nacional estadounidense, pero que reflejaba los comprensibles temores de Israel. Para el también ex primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el general representaba una pieza clave en su contra.  El carismático general Soleimani había contribuido notablemente al aumento de las capacidades militares de Hezbolá, añadiendo que la contribución del mártir se produjo en todos los ámbitos desde el suministro de armamento, así como en todos los requisitos necesarios para el entrenamiento de los combatientes en muy poco tiempo. Además el General ayudó a las fuerzas de Hamás en Gaza, e instaló unidades militares iraníes en Siria, cerca de los Altos del Golán, territorio que estaba controlado en gran parte por Israel.

Por lo cual, el asesinato del mártir Soleimani, entraba perfectamente dentro de la mentalidad y la práctica de la dirección política y militar israelí. Pero, es de resaltar, que a la vez, entraba en el consuetudinario accionar estadounidense caracterizado por pensar que la eliminación (física, moral, política) de un líder, de un mandatario puede significar la derrota del enemigo. Lo que el imperialismo norteamericano aún no digiere y se aferra en desconocer es que esta estrategia es válida solo en el juego de ajedrez. En la actualidad, hemos visto cómo estas acciones criminales pueden ser un poderoso factor de cohesión nacional en contra de las pretensiones imperiales, y más temprano que tarde, las fuerzas se alinean en la continuidad del legado de quien ha procurado hacer el bien.

Disuasión norteamericana-israelí

Un factor pseudo racional que utiliza constantemente los Estados Unidos, ante quienes considera enemigos es, la “disuasión”. Es decir infligir represalias desproporcionadas, amenazando con otras aún peores, en la creencia de que el adversario, al ser considerado más débil, abandonará el juego.

También aquí los norteamericanos comparten con los israelíes una ilusión teñida de un cierto  “orientalismo”, por no hablar de un espíritu colonial. En este sentido los impulsa la creencia de que el adversario sólo entiende el lenguaje de la fuerza, que está destinado a doblegarse mientras el nivel de violencia empleado sea intolerable. Es una práctica preestablecida que en el caso de Irán, va desde las sanciones económicas hasta el asesinato del general Soleimani, acciones también llevadas a cabo en otros territorios con la imposición de bloqueos criminales a pueblos enteros como lo que sucede por ejemplo con Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Aunque no esté presente físicamente, Soleimani, sigue siendo un símbolo de lucha, con su ejemplo demostró que se puede construir la unidad en la diversidad, cuando los objetivos y los ideales son los mismos es posible superar las diferencias, privilegiando lo que une más allá de lo que separa.

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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia

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