Joe Biden inició este jueves 10 de junio su primera gira como presidente de Estados Unidos, en este primer día de su periplo internacional mantuvo un encuentro con el premier Boris Johnson. Parte de las palabras del mandatario británico fueron: «El mundo necesita esta reunión», «es hora de disipar cualquier sentimiento de tristeza».
Según los informes de Downing Street, la cita se centró en el cambio climático, la seguridad, el sistema de comercio mundial, la defensa de la democracia y los esfuerzos para coordinar la reanudación segura de los viajes transatlánticos. Asimismo, ambos gobernantes están dispuestos a acordar una nueva versión de la famosa Carta del Atlántico, firmada por Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill en 1942 para fijar los objetivos de la postguerra. El documento actualizado sentará las bases para un renovado entendimiento entre estos países, a pesar de que el Brexit y sus repercusiones en Irlanda del Norte ensombrecen la histórica amistad entre Washington y Londres.
Cabe mencionar que Biden tiene raíces familiares irlandesas, por lo cual resolver estos conflictos sería de su más profundo interés.
Las manifestaciones en Irlanda Norte
La reanudación de los disturbios en Irlanda del Norte han sacado a la luz los elementos de fuerte malestar que tienen, por un lado, a la población de confesión protestante, que empieza a sentirse perjudicada por el Brexit que de hecho había apoyado. Por otro, la población de fe católica que viendo el mayor acercamiento de la región a las empresas irlandesas y europeas, por la frontera marítima, mira esta unión como la lógica de un acto de creación de Irlanda del Norte como entidad política que nunca existió hasta 1921. De hecho, la historia vuelve a despertar la última frontera dormida de Europa Occidental; es decir, con la salida de Londres de la Unión Europea (UE), las dos partes de Irlanda se han convertido en la única frontera terrestre entre Gran Bretaña y la UE. El Brexit ha rebobinado el reloj de la historia reabriendo heridas que se creían cerradas para siempre.
Para comprender las repercusiones de la salida de la UE, es necesario saber que para poder llevar a cabo el Brexit Johnson tuvo que aceptar un memorándum de entendimiento que garantizara la permanencia de Irlanda del Norte en el mercado común europeo y en la unión aduanera, de lo contrario el Reino Unido habría tenido que crear una verdadera frontera estructurada entre las dos realidades irlandesas, acabando por despertar las viejas tensiones de forma aún más violenta. En opinión de algunos analistas, el acuerdo creó una barrera comercial con el Reino Unido que burocratizó mucho el comercio, lo que provocó escasez de alimentos. Así, Irlanda del Norte se encuentra aún más vinculada a las empresas irlandesas y, por tanto, a la UE, situación que no agrada a los unionistas, que temen una progresiva separación del Reino Unido.
La guerra comercial
La disputa con la UE por la aplicación del protocolo sobre controles aduaneros por parte del Gobierno británico ha provocado tensiones crecientes y el riesgo de una guerra comercial. El miércoles 9 de junio, el asesor de seguridad nacional de Biden, Jake Sullivan, dijo: «El presidente Biden cree y ha declarado que el Protocolo de Irlanda del Norte, como parte del acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea, es fundamental para garantizar la protección del espíritu, la promesa y el futuro del Acuerdo del Viernes Santo». Este último fue un documento firmado en 1998, que reconfiguró la relación entre Irlanda y el Reino Unido, con la aceptación por parte del Gobierno irlandés, por primera vez, de que Irlanda del Norte pertenece al Reino Unido, y a la inversa, la anulación de las reivindicaciones de soberanía sobre toda la isla y la creación de Irlanda del Norte.
Los controles portuarios sobre las entregas con destino a Irlanda del Norte desde la Gran Bretaña continental se acordaron como parte del acuerdo del Brexit, pero han causado descontento entre las comunidades unionistas. Tras las amenazas contra el personal del puerto, Londres suspendió los controles a principios de este año y la cuestión del comercio en la frontera interior entre el Ulster y el resto del Reino Unido corre el riesgo de desencadenar una peligrosa arremetida de violencia. Las últimas conversaciones para resolver el conflicto fronterizo se han roto sin llegar a un acuerdo y la UE ha amenazado a Londres con tomar represalias si se niega a aplicar los acuerdos comerciales posteriores al Brexit en Irlanda del Norte.
Posición del Gobierno norteamericano
Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que el Gobierno de Biden tratará de convencer a ambas partes de que “den prioridad a la estabilidad económica y política en Irlanda del Norte y de que negocien dentro de los mecanismos existentes cuando surjan esas diferencias”.
El presidente estadounidense quiere evitar que una disputa entre el Reino Unido y la UE ponga en peligro la delicada paz en Irlanda del Norte. Para ello, es necesario evitar que las acaloradas negociaciones del Brexit socaven el Acuerdo de Viernes Santo, que intentó poner fin a los enfrentamientos entre los nacionalistas, mayoritariamente católicos, que impulsaban una Irlanda unida, y los unionistas, o lealistas, mayoritariamente protestantes, que querían que el territorio norirlandés siguiera formando parte del Reino Unido. Más de tres mil 600 personas murieron en el conflicto, que estalló a finales de la década de 1960 y en el que participaron republicanos irlandeses, unionistas y militares británicos.
El consejero de Seguridad, Sullivan, declaró a los periodistas a bordo del Air Force One: “El Presidente Biden ha sido muy claro en su firme creencia en el Acuerdo de Viernes Santo como base para la coexistencia pacífica en Irlanda del Norte”, añadiendo que “cualquier paso que lo socave o amenace no será bienvenido por Estados Unidos”.
_________________________________________________________
Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia








