El pueblo azotado por las infames fauces del neoliberalismo y sus recurrentes políticas insensibles, injustas e inhumanas, fue reprimido por un régimen con prácticas filofascistas, que hizo trizas sus Derechos Humanos.
Hace 32 años tiene su registro de nacimiento la Revolución bolivariana de Venezuela, conducida por su líder histórico, que tuvo una visión geopolítica, geoestratégica, emancipadora, profundamente humanista y revolucionaria, comandante Hugo Chávez Frías, que el 5 de marzo conmemoramos ocho años de su siembra, de viajar a la eternidad e inmortalidad.
Un 27 de febrero de 1989 escrito con improntas libertarias y grabado en la memoria social del pueblo venezolano, heredero del morral de independencia, libertad y justicia del padre de la patria Simón Bolívar .
Las violaciones de Derechos Humanos, las balas fratricidas cegaron vidas, pero jamás pudieron callar millones de voces de un pueblo que tiene su génesis en las permanentes batallas independentistas, emancipadoras y lucha permanente por la libertad.
Por ahora, diría el comandante Chávez, un profundo compás de espera y el sueño de liberar a la patria pigmentada de colores, pueblos y culturas, seguiría abrazado al sueño, la utopía para liberar a Venezuela de las mortecinas garras oligárquicas del neoliberalismo.
El país estaba siendo saqueado por una perversa partidocracia y oligarquía que gobernaba desde el Palacio de Miraflores para una estructura y cofradía de poder que iba devastando los recursos naturales, mientras los multilaterales imponían sus recetas generadoras de injusticia, asimetrías e inequidad.
El vandalismo y saqueo de la patria, era la arepa ausente de cada día, de las familias venezolanas, terriblemente golpeadas por una crisis socioeconómica y política, que cada vez más concentraba la riqueza en castas de poder corporativas y familiares, mientras el pueblo veía como se iban empobreciendo sus economías familiares, sus derechos.
Sin arepa, sin casa, sin empleo.
El neoliberalismo se hacía con su febrero manchado de sangre e impunidad.
Por ahora el Comandante debió diseñar nuevas tácticas y estrategias .
Arribó al Palacio de Miraflores, mediante el sufragio popular en el que triunfó, para ir cambiando radicalmente la estructura constitucional, el marco normativo y legal de la República Bolivariana de Venezuela, con una profunda mirada socioeconómica, política e ideológica, centradas en los seres humanos, construida para el pueblo, con el pueblo y desde el pueblo venezolano, el legítimo constructor del poder popular.
Los recursos naturales empezaron a construir un presente y futuro con dignidad.
«Para el pueblo, lo que es del pueblo», como reza la canción; el ideario revolucionario empezó a roturar la inequidad e injusticia, mediante la justicia social, la equidad.
Nace una Venezuela para todas y todos, mientras el poder comunal se convierte en la columna vertebral, de transformación socioeconómica, política, las misiones transforman la patria con Poder Popular.
La Revolución bolivariana no solo que se baña de pueblo, sino que es el mismo pueblo, de la mano del comandante Chávez que decide caminar por las amplias alamedas de la libre autodeterminación de los pueblos, con una Constitución para los/as venezolanos/as, uno de los principios consagrados en la Carta fundacional de las Naciones Unidas.
Un permanente defensor del ideario de la Patria Grande, con soberanía integración, solidaridad, paz.
Se construyen nuevas formas de integración de Latinoamérica y el Caribe.
Más temprano que tarde el imperialismo internacional, con sus lógicas e ideologías de subversión política, empieza a aplicar su denominado golpe blando, a despotricar en contra del proyecto político revolucionario bolivariano, con sus patios traseros. Se acelera el asedio e injerencia, porque el petróleo empieza a generar una Venezuela del tamaño de los sueños de su pueblo.
“Váyanse al carajo yankees de mierda”. “Por aquí paso el diablo, todavía huele azufre”, las memorables expresiones en la Asamblea General de las Naciones Unidas atizaron y agitaron al gendarme de la humanidad, con sus gobiernos federales, republicanos o demócratas, ellos se deben a los intereses imperialistas de sus complejos militares e industriales.
A ocho años de la siembra del comandante Chávez, de la mano, del firme liderazgo de Nicolás y un pueblo digno, soberano, que defiende su libre determinación, no cesan los intentos de magnicidio, las amenazas permanentes de invasión, la Organización de Estados Americanos (OEA) de Almagro, convertida en el zoocriadero de transgresiones de la democracia en América Latina, la operadora política de injerencia, los regímenes de Colombia, Ecuador, así como la Unión Europea, el imperialismo norteamericano, con sus nueve bases militares en Colombia, son una amenaza a la paz de Venezuela, que sigue firme en la defensa y construcción de la Revolución bolivariana.
A pesar del asedio, bloqueo criminal, convertido en delito de lesa humanidad por el imperialismo internacional, pisoteo de los Derechos Humanos, Derecho Internacional. Miles de millones de dólares del pueblo venezolano bloqueados por Estados Unidos, la Unión Europea, que le han impedido comprar vacunas e insumos médicos, para atender las necesidades del pueblo venezolano, configura delito de lesa humanidad y, como expresó la relatora de las Naciones Unidas Derechos Humanos, deben cesar estas violaciones.
Rodilla en tierra Comandante Chávez.
La patria vive y tú eres el germen fecundo y vivo de Venezuela bolivariana, que ama la paz y la vida con su Revolución .
“Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos».
Por aquí pasó Chávez y su legado se mantiene vivo en el presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros.
No podrán las órdenes ejecutivas dejadas por Trump, el criminal, insensible e inhumano bloqueo apagar y estrangular la libre determinación de Venezuela, porque a ocho años de la siembra del comandante Chávez, a pesar de la mortífera pandemia que atenta a la vida, hay un pueblo gigante que ama la paz y la vida, el derecho de vivir en paz.
Comandante Hugo Chávez vive, la lucha por la paz y defensa de la libre autodeterminación de Venezuela con Revolución bolivariana sigue.
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Luis Ernesto Guerra Analista político y activista de Derechos Humanos








