Por Judith Hoffmann
En la edición anterior comencé mi relato acerca de las experiencias vividas en mi último viaje a Caracas.
Ahora continúo con la visita a la tradicional Feria del Libro de Caracas 2018, en el Parque Los Caobos, boulevard de Bellas Artes. Soy testigo de conversatorios, teatro, danzas, presentaciones de libros y miles de personas disfrutando un hermoso domingo. Me acerqué a un grupo que reía y conversaba alrededor de una mesita campestre. Alejandrina –una mujer extraordinaria y exministra de Culturas– cantaba “La Caraqueña”, de Nilo Soruco, y resultó emocionante sentir el amor que tienen por el pueblo boliviano y el presidente Evo.
Integrada al grupo, hablamos del horrible bloqueo y comprendí que, a pesar de la crisis, sabían que Venezuela saldrá de este momento amargo creado por los imperios y sus incondicionales locales. Me hablaron del inhumano cerco que prohíbe la compra de alimentos, medicinas, de los 39 millones de dólares para la compra de insumos devueltos; es la vieja estrategia golpista busca ahuyentar la inversión extranjera.
Para quienes no lo saben, la gasolina y el metro son subvencionados, además el Gobierno reparte mensualmente la caja CLAP, que contienen 19 productos, como una forma de enfrentar la crisis. Ah, para tener la tarjeta CLAP sólo debes mostrar tu cédula de identidad, sin que tengas que gritar: ¡Viva la Revolución bolivariana!
Siendo justa, también encontré a señoras que hacen política en elegantes salones de belleza y tiendas de delicatesen, las que quieren que se mueran todos –el presidente Maduro, sus ministros, sus defensores, los que no opinan como ellas–, bajo el argumento de que en el país se mueren de hambre. Sin embargo, en los barrios populares saben que el Gobierno da nuevos pasos creando industrias productivas, diversificando la economía.
¡Adiós Caracas, debo volver a verte! Confieso que al despegar el avión no pude evitar derramar algunas lágrimas al escuchar a lo lejos la voz de Chávez cantando: “Yo nací en esta ribera, del Arauco vibrador. Soy hermano de la espuma, de las garzas, de las rosas… Y del sol, y del sol. Amo, sueño, canto, río, con claveles de pasión, con claveles de pasión”.
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Judith Hoffmann │Operadora turística.








