La pantalla: La fiesta de la vida

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Por Sebastián López

¿Está atravesando Europa, o más específicamente Francia, una crisis cinematográfica? ¿Cuándo fue la última vez que escuchamos de un filme francés que llegue hasta nuestras salas de cine? ¿O que al menos sea tan renombrada que uno no pueda evitar verla presentada como “la mejor película” en las tiendas de películas piratas?

La última vez que supimos de un filme francés –y europeo en general– que haya sido un éxito total tanto en cines como en aquellas (benditas) tiendas de películas piratas, fue Intouchables (Amigos intocables, 2011, de Olivier Nakache y Éric Toledano). Sacando cuentas, ya han pasado siete años desde ese fenómeno. ¿Será que el cine galo se estancó?

En Europa también buscan producir cintas “taquilleras”, que se proyecten en cines de todo el mundo.

Obviamente no. En Francia se siguen produciendo obras de alto valor narrativo, estético y cinematográfico. Son varios los realizadores que continúan ejerciendo y creando este tipo de producciones que alimentan el mito del “cine francés”.

Sin embargo, en Europa también buscan producir cintas “taquilleras”, que se proyecten en cines de todo el mundo. Es de ahí que surge el fenómeno de querer ocupar las estrategias y la narrativa de Hollywood y aplicarla al séptimo arte europeo. ¿Cuál es el resultado de esto? La cursilería y las risas baratas.

Sinopsis

Max (Jean-Pierre Bacri), un planificador de fiestas, organiza una extraordinaria boda en un elegante castillo. Pero surgen problemas con los empleados, el novio y los personales del propio Max. Tras una serie de enredos y embarazos, consiguen llevar la fiesta adelante.

Todos vimos u oímos hablar de la mentada Intouchables. Podríamos decir que fue el fenómeno cinematográfico francés de 2011-2012.

Lo último que necesitamos es que los demás países e industrias comiencen a imitar a Hollywood en su narrativa.

Entonces, ¿qué podríamos esperar de un filme que fue dirigido por los mismos realizadores? Dicha obra tendría sobre sí una sombra gigantesca, la que los espectadores estarían esperando que pueda superar.

Pero Le sens de la fête! (La fiesta de la vida) no lo logra. Como señalábamos, intenta ocupar un diseño muy hollywoodense para su estructura. Su mayor estrategia de marketing fue anunciar que su dirección estuvo a cargo de los mismos que hicieron Intouchables. De hecho, yo caí en esa estrategia y no terminé satisfecho.

Y es que ya existe Hollywood para darnos fórmulas hollywoodenses. Lo último que necesitamos es que los demás países e industrias comiencen a imitar a Hollywood en su narrativa. Porque ni siquiera se trata de imitar las buenas películas de la industria norteamericana, sino que imitan a las que pretenden hacer un tratamiento de emociones de la forma menos creativa. Me refiero a películas navideñas, además de las que exhiben que la familia nuclear estadounidense –o la amistad– pueden contra todo.

No es una película mala. Uno logra reírse. Puede que al verla las anécdotas íntimas les den gracia a ciertas personas.

Supongo que me di a entender. En La fiesta de la vida hay bastantes cursilerías, junto con situaciones y chistes forzados (y un delicioso homenaje a Birdman de A. G. Iñárritu). Sin embargo, no es una película mala. Uno logra reírse. Puede que al verla las anécdotas íntimas les den gracia a ciertas personas. O que uno consiga carcajear de los personajes estereotipados que se encuentran en la fiesta organizada por Max.

Sin embargo, si vamos a hablar de películas europeas de lo más cursis, no pueden perderse la sueca Så som i himmelen de Kay Pollak (Tierra de ángeles, 2004), que compitió en los premios Oscar de 2005.

Viendo estas dos películas por Internet, observo que no recibieron tan malas críticas. Tal vez sea sólo yo a quien no le gustaron, especialmente Tierra de ángeles, que me hizo estremecer de la vergüenza ajena. Ser juez de estos films, lo dejo en sus manos.

Ficha técnica

  • Director: Olivier Nakache y Éric Toledano.
  • Guion: Olivier Nakachey& Éric Toledano.
  • Producción: Nicolas Duval Adassovsky, Laurent Zeitoun y Yann Zenou.
  • Fotografía: David Chizallet.
  • Música: Avishai Cohen.
  • Género: Comedia.
  • Duración: 115 minutos.
  • Año de estreno: 2017.
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