Marruecos se convierte formalmente en una ficha de Estados Unidos y el sionismo

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Por Yoselina Guevara López

El Estado de Israel y la monarquía de Marruecos acordaron el jueves 10 de diciembre normalizar las relaciones mutuas mediante la firma de un acuerdo mediado por gobierno de los Estados Unidos. Además de ello, en un acto de injerencia, como consuetudinariamente realiza Washington, el presidente Donald Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre sobre el Sáhara Occidental, territorio que le pertenece históricamente a los saharauis.

Con este nuevo acuerdo, Marruecos se convierte en el cuarto país árabe que ha normalizado, en los últimos meses, las relaciones con Israel, después de los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Sudán. A su vez se convierte automáticamente en el cuarto país satélite al servicio de los intereses imperiales.

Este nuevo acuerdo se alcanzó durante una llamada telefónica entre Trump y el Rey Mohammed VI de Marruecos, revelado por un alto funcionario estadounidense. En virtud de ello, la nación africana establecerá relaciones diplomáticas plenas y reanudará los contactos oficiales con Tel Aviv, concederá sobrevuelos aéreos y viajes directos desde y hacia Israel.

El asesor principal de la Casa Blanca, Jared Kushner, en conferencia de prensa señaló: «Reabrirán inmediatamente sus oficinas de enlace en Rabat y Tel Aviv con la intención de abrir embajadas y promover la cooperación económica entre empresas israelíes y marroquíes. En este momento, es inevitable que Arabia Saudita también reconozca a Israel».

La Casa Blanca ha estado tratando de convencer a Riad de que firme un acuerdo de normalización con Tel Aviv, creyendo que si estos dos países se ponen de acuerdo, aún más naciones árabes se acercarán a Israel. Arabia Saudita, sin embargo, ha dicho que aún no está lista. El ministro de Relaciones Exteriores saudí, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, ha sostenido lo que ha declarado anteriormente cónsono con la iniciativa de Paz Árabe que la monarquía saudí promovió en 2002. En este sentido, los países de la Liga Árabe se mostrarían dispuestos a reconocer a Israel tras un acuerdo definitivo de paz con los palestinos, que permita la creación de una Palestina independiente dentro de las fronteras anteriores a 1967, con capital en Jerusalén Este, y que ofrezca una solución justa al retorno de los más de cinco millones de refugiados de la diáspora palestina.

Pero los esfuerzos del Estado de Israel por revertir esta iniciativa de Paz Árabe no han cesado, son ampliamente conocidos los viajes y visitas del propio primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, como de emisarios de los Estados Unidos a Arabia Saudita. Por otra parte, se debe analizar en profundidad esa llamada “iniciativa de paz saudí” y cuáles son los verdaderos intereses que esconde.   

Estados Unidos e Israel, aliados incondicionales

La mediación de Estados Unidos con Marruecos e Israel responde a la fuerte vinculación que existe entre el imperialismo norteamericano y el sionismo, una relación estrecha que los hace fusionarse en un bloque pero que además refleja una compleja interdependencia entre ambos.

Sin duda, en los últimos 45 años Israel nunca se ha encontrado en una situación tan peligrosa con sus enemigos potenciales, los cuales están unidos en varios frentes. El fracaso de la guerra en Siria ha agravado el problema para Israel. Una derrota de los planes sionistas-americanos para balcanizar los países árabes que le son hostiles (Irak y Siria) y neutralizarlos como parte del proyecto «Gran Israel».

El peligro existe y no puede ser subestimado por Israel, a pesar de que Estados Unidos está allí para protegerlos, cualquiera que sea el presidente y la administración que esté en el poder en la Casa Blanca. Esto ha sido demostrado a lo largo de los años con presidentes demócratas o republicanos, Estados Unidos no cambia su política según los caprichos de sus presidentes, especialmente cuando se trata de «Israel». Todos los jefes de Estado norteamericanos compiten para servir a Israel y darle validez a nivel internacional así como también proporcionarle los sistemas de armas, el apoyo militar para defenderlo y protegerlo, incluyendo la capacidad de atacar preventivamente a sus enemigos.

Con Trump a punto de dejar su cargo, el 20 de enero, el acuerdo con Marruecos podría ser uno de los últimos que su equipo, dirigido por Kushner y el enviado estadounidense Avi Berkowitz, pueda negociar antes de dar paso a la administración entrante del recién elegido presidente Joe Biden. Es muy probable que tanto Estados Unidos como Israel estén dirigiendo todas sus baterías a fin de de de formar un frente unido contra el Irán para reducir su influencia regional. En este sentido, este acuerdo entre Israel y Marruecos suma fuerzas para tratar de debilitar la cada vez más creciente fuerza persa.

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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia

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