Las grandes potencias continúan a afinar sus preparativos militares en torno a Ucrania; por una parte, Rusia, para los ejercicios militares con Bielorrusia, que se desarrollarán entre el 10 y el 20 de febrero y Estados Unidos sigue adelante con su plan para la posible evacuación de 30 mil ciudadanos estadounidenses en Kiev y sus alrededores, una operación que ha recibido la aprobación de la Casa Blanca. A estos movimientos se suma la diplomacia, la cual sigue avanzando, tratando de evitar un enfrentamiento en las fronteras de Ucrania, con la consabida búsqueda de protagonismo por tirios y troyanos desde Boris Johnson, hasta Enmanuel Macron, que ven en esta crisis una oportunidad para visibilizarse políticamente.
Regresando a las acciones tanto de Washington y Moscú, nos encontramos posiblemente frente a una estrategia de dramatización de ambos poderes. Moscú, necesita mantener las tensiones altas para empujar a los estadounidenses a hacer concesiones e inducir el terror en los europeos para que se distancien de Washington; para ello está utilizando su principal arma que es el suministro de gas. El objetivo de ello es ganar tiempo y seguir negociando. Por ello, el Kremlin ha negado que el presidente ruso Vladimir Putin, haya prometido a su homólogo francés Emmanuel Macron, que dejaría de realizar maniobras militares en torno a Ucrania. Por el contrario, llegan a sus fronteras buques de guerra, en el Mar Negro; estructuras logísticas y hospitales de campaña, en el oeste; además de baterías de misiles, en Bielorrusia.
Washington, también mantiene la tensión, o más bien la atención; ha anunciado el plan de evacuación, que tendría lugar en la frontera polaca y no en territorio ucraniano, al igual que en los últimos días ha agitado el fantasma de una invasión rusa. Utilizando a las grandes cadenas de la comunicación para divulgar que Moscú tiene listo el 70% de las fuerzas necesarias para una invasión, su ejército llegaría a Kiev en 72 horas y a partir de hoy todos los días podrían ser el día de la operación militar rusa. Fuera del lenguaje diplomático, se trata de compactar un bloque occidental que no está precisamente alineado.
Aparte de la propaganda, los estadounidenses al dejar claro que no pondrán un pie en Ucrania y aceptar la mediación francesa, están comunicando a los rusos una vaga voluntad de considerar a Kiev como un territorio neutral. Esta es la base de negociación que se necesita; los próximos días dirán si Moscú acepta.
La guerra continua en la frontera entre Ucrania y Rusia
Mientras las potencias implicadas en el conflicto entre Rusia y Ucrania aplican sus estrategias, los civiles que habitan en esta zona continúan a vivir en una situación de guerra que parece infinita. Entre estos, los más afectados son los niños y niñas, de ambos frentes, muchos han sufrido traumas psicológicos, estrés, ataques de terror y pánico, el miedo a los bombardeos, la pérdida de seres queridos, heridas profundas que probablemente jamás tendrán una cura.
Ciudades como Gorlovka o Gorlivka en ruso, están rodeadas por las posiciones del ejército ucraniano, que inclusive han violado los ceses al fuego bombardeando con drones edificios civiles, casas, escuelas, guarderías, hospitales y redes de calefacción. Son lugares donde la población no tiene a dónde escapar, la potencia de estas bombas modernas es capaz de destruir inclusive los sótanos.
En otras zonas del conflicto para los ciudadanos y ciudadanas, muchos aspectos de sus vidas dependen del éxito del cruce de las llamadas líneas de contacto. Desde 2015, los civiles solo han podido cruzar la línea de casi quinientos kilómetros en cinco puntos. Durante los últimos seis años, las restricciones de paso en las regiones de Donetsk y Luhansk han interrumpido las posibilidades de conexión entre las comunidades de ambos lados de la línea. Además, a partir de marzo de 2020 y con el inicio de la pandemia, las autoridades redujeron aún más la capacidad de cruce de los civiles. Esto les impide trabajar, visitar a familiares, y sobre todo afecta a los ancianos y ancianas que deben desplazarse para el cobro de sus pensiones. En declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, es un genocidio lo que está ocurriendo en el Dombás la región oriental de Ucrania donde se han formado las dos repúblicas prorrusas de Donetsk y Lugansk con un conflicto que se ha cobrado más de 13 mil vidas. Es un territorio destruido, sumido en la pobreza con todos los males y desgracias que produce la guerra; cuya tragedia puede ser mayor y sigue estando en las manos de quienes dirigen el futuro político mundial, en un mundo que cada vez parece ser menos humano.
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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia









