El pasado domingo 7 de noviembre de 2021, se llevaron a cabo las elecciones generales en la República de Nicaragua para elegir presidente, vicepresidente, 90 diputados de la unicameral Asamblea Nacional y 20 legisladores del Parlamento Centroamericano (PARLACEN). El Consejo Supremo Electoral (CSE) informó que más de 4 millones de nicaragüenses se encontraban habilitados para participar del sufragio, para el cual se dispuso más de 3.000 centros de votación a lo largo de todo el país.
Asimismo, el CSE acreditó a 232 acompañantes electorales de 27 países y más de 600 periodistas locales e internacionales. El desarrollo normal de estos comicios estuvo asegurado por 15.000 efectivos del Ejército de Nicaragua y más de 16.000 agentes de la Policía Nacional nicaragüense, así como por medidas de bioseguridad orientadas por el Ministerio de Salud de la nación centroamericana. Los centros de votación permanecieron abiertos desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, siempre que no hubiera personas pendientes de ejercer su derecho al voto.
Los candidatos a presidente para el mandato 2022-2027, eran: por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el Comandante Daniel Ortega, actual Jefe de Estado de Nicaragua y máximo líder sandinista; por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Walter Espinoza; por el Partido Liberal Independiente (PLI), Mauricio Orué; por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Marcelo Montiel; por Camino Cristiano Nicaragüense (CCN), Guillermo Osorno; y, por la Alianza por la República (APRE), Gerson Gutiérrez.
De igual modo, existen tres partidos inhabilitados para participar de estas elecciones y varios precandidatos presidenciales, que no pertenecían a partido alguno legalmente inscrito ante el Consejo supremo electoral , están presos, entre ellos: Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta y opositora, ungida por la embajada norteamericana de ese país centroamericano, con mayor popularidad supuesta, jamás una firma seria encuestadora lo respaldara al menos, así como Félix Maradiaga, Arturo Cruz, Medardo Mairena, Miguel Mora, Noel Vidaurre y Juan Sebastián Chamorro, todos encarcelados entre junio y julio de este año, bajo acusación de diseñar e implementar planes para derrocar al gobierno sandinista.
Todos los opositores -acusados por traición a la Patria- son sospechosos de haber violado la “Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo a la Independencia, la Soberanía, y la Autodeterminación para la Paz”, aprobada en diciembre de 2020. Por brindar declaraciones solicitando la intervención norteamericana en el detrimento de la soberanía nacional o solicitas sanciones contra el pueblo de Nicaragua y lavado de Dinero mediante la ONG Fundación Violeta Barrios.
Injerencia imperial
Estas elecciones han sido criticadas por los Estados Unidos y varios países de la Comunidad Europa, que mantienen un hostigamiento permanente contra la gestión como presidente del Comandante de Daniel Ortega. La Casa Blanca ha financiado a partidos políticos, asociaciones, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación de la oposición con el objetivo de provocar un golpe de Estado y derrocar al gobierno de Ortega. En ese sentido, la Agencia de Cooperación estadounidense (USAID) destinó decenas de millones de dólares para establecer un régimen de transición mediante la Fundación Violeta Barrios, como el que quieren imponer en Venezuela, con o sin Juan Guaidó.
Un ejemplo de ello lo encontramos en la Fundación de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, en la que su hija fungía como presidenta de la antes mencionada Fundación, señora Cristiana Chamorro Barrios, opositora financiada por los sectores más reaccionarios del gobierno de Estados Unidos. Solo desde 2008 a 2010, la Fundación Violeta Barrios ha recibido cerca de 20 millones de dólares para su proyecto mediático “Canal 12” con el cual asegura “luchar por la libertad de expresión”.
Otro ejemplo más directo de la intervención estadounidense sobre Nicaragua, lo tenemos en las amenazas de Estados Unidos de retirar a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio DR-CAFTA. Este es un acuerdo multilateral firmado entre los países centroamericanos, más República Dominicana y Estados Unidos, que no cuenta con un mecanismo de exclusión de ninguno de sus países miembros. Sin embargo, Estados Unidos está presionando unilateralmente para forzar la salida de Nicaragua, perjudicando al país centroamericano en un contexto económico muy poco favorable.
De modo que la escalada de conflictos financiada por la USAID, en especial desde 2018 a la fecha, ejecutada por las fuerzas políticas y líderes políticos opositores mediante marchas y protestas violentas, ha llevado al gobierno sandinista a tomar medidas, dentro de la Constitución y de las Leyes nicaragüenses, para evitar los intentos de golpes de Estado y la desestabilización total del país: que van desde la promulgación de leyes de cooperación internacional, que regulen y den cuenta de los fondos que reciben las ONG en Nicaragua y para qué son utilizados esos fondos. También se han iniciado procesos judiciales contra los responsables materiales e intelectuales de las protestas terrorista contra la población y en especial a los simpatizantes sandinista.
El intento de golpe de Estado de 2018, bajo fachada de manifestaciones de autoconvocados y cívicas, dejó decenas de muertos, a la vez que profundizó una crisis con consecuencias económicas, sociales, políticas, migratorias.
Protestas en el exterior
San José de Costa Rica, El Salvador, Madrid y Washington fueron escenario este domingo de algunas de las movilizaciones convocadas por la diáspora nicaragüense para manifestar su oposición a las elecciones en las que Daniel Ortega busca un nuevo mandato, cuestionadas por la inhabilitación de la principal alianza opositora y la detención de siete precandidatos presidenciales.
Al respecto, el canciller de Nicaragua, Denis Moncada, se refirió este domingo a la posibilidad de que la comunidad internacional no reconozca el resultado de las elecciones, una posición que promueven, entre otros, Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos: “No vamos a intimidarnos con sus amenazas, con sus medidas unilaterales, con sus sanciones, con sus amenazas de desconocimiento de elecciones.” Y puntualizó: “rechazamos, denunciamos y condenamos todas las medidas de injerencia, todas las medidas de intervención, todas las medidas agresivas”, contra el pueblo y el gobierno de Nicaragua, concluyó el canciller.
Primeras declaraciones
En horas de la tarde de este domingo 7 de noviembre, después de votar junto a su esposa y la vicepresidenta ejecutiva de Nicaragua, Rosario Murillo, el comandante Daniel Ortega, brindó una rueda de prensa, en la cual sostuvo:
“…el voto no mata a nadie, el voto no, causa herida alguna en ninguna persona, el voto no llama al terrorismo, jamás llamó el voto a los tanques de guerra, el voto no llama a hacer ataques contra la patria ni a que se paralice la economía, ni a que se destruyan las familias”.
“El voto no llama a torturar, no podemos olvidar después de tantos años de paz, no podemos olvidar quienes sembraron el terror en el país, quienes torturaron a jóvenes, a mujeres, a compañeros, a ciudadanos, nicaragüenses, y luego rociando de combustible, desnudos los azotaron, y, por último, prendiéndoles fuego, los quemaron a todos”.
“Lo vimos, todos lo vimos, y ahora todos logramos poner fin al terrorismo, restablecer la paz y estabilizar al país. Y no solamente estabilizar, sino avanzar en lo que el bienestar, en el progreso de las familias nicaragüenses. Esto es lo que quiere nuestro pueblo y lo que desea la humanidad. La humanidad no quiere guerra, no quiere sangre, quiere paz, quiere progreso, quiere y necesita bienestar.”
En ese orden de ideas, Ortega sostuvo que “estas elecciones que se han realizado el día de hoy son -gracias a dios- una señal un compromiso de la inmensa mayoría de los nicaragüenses de votar por la paz y no por la guerra y no por el terrorismo”. Además, agregó que “desde el año 1984 hasta esta fecha se han realizado en nuestro país un total de 49 elecciones”, afirmado así el espíritu democrático de la sociedad nicaragüense.
Por su parte, el Consejo Supremo Electoral (CSE) destacó que el proceso se realizó con completa normalidad, con buena participación ciudadana y llamó a estas elecciones un triunfo de Nicaragua y una fiesta democrática. El CSE publicó en su cuenta oficial de Twitter: “#EleccionesSoberanas2021 | Familias nicaragüenses acudieron a los Centros de Votación del país a ejercer su derecho al voto 🗳 Libre, Justo, Transparente y en Paz 🕊
Link: https://twitter.com/cse_nicaragua/status/1457489925281038343?s=20
Resultados preliminares: contundente victoria sandinista
La presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua, Brenda Rocha, dio a conocer los resultados preliminares que confirman una victoria contundente del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN): con el 74.99% de los votos a favor, se mantiene en la presidencia el comandante Daniel Ortega para el período 2022-2027. El resto de los votos de la ciudadanía nicaragüense fue para el Partido Liberal Constitucionalista (PLC: 14,40%); el partido Camino Cristiano Nicaragüense (CCN: 3,44%); la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN: 3, 27%); la Alianza por la República (APRE: 2.20%); y, el Partido Liberal Independiente (PLI: 1,70%).
La participación ciudadana fue altísima, a la par o superior a la presentada en otros procesos electorales en América Latina como consecuencia del contexto Covid19: 65,34% del padrón electoral nicaragüense manifestó su voluntad popular en las urnas. Cabe remarcar que la oposición al gobierno de Daniel Ortega, había llamado a boicotear estos comicios, sin embargo, el pueblo de Augusto Sandino y de Carlos Fonseca demostró que no responde a los intereses de los Estados Unidos y sus personeros en Nicaragua.
¿Que sigue ahora?
Mientras Nicaragua celebra una verdadera fiesta democrática. Esta victoria del Frente Sandinista significa mayores presiones por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea. En ese sentido, el presidente norteamericano, Joe Biden, amenaza con poner en acción un nuevo plan desestabilizador contra el gobierno de Daniel Ortega. Se trata del proyecto de ley conocido como “Renacer”, el cual ha sido respaldado por la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos.
La ley para Reforzar el Cumplimiento de Condiciones para la Reforma Electoral en Nicaragua (Renacer, por sus siglas en inglés) permite a la Casa Blanca redoblar sus sanciones contra el gobierno de Daniel Ortega, militantes y líderes del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Además, da continuidad al hostigamiento contra Managua para expulsar a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio con República Dominicana y Centroamérica (DR-CAFTA por sus siglas en inglés).
De materializarse el retiro de Nicaragua del DR-CAFTA esto implicaría un nuevo golpe económico contra el país centroamericano. Un bloqueo criminal, violatorio del Derecho Internacional y contrario hasta de la propia filosofía del “libre comercio”, que solo traería desgracia para el pueblo nicaragüense. Varios analistas económicos sostienen que el DR-CAFTA es la principal fuente de ingresos de Nicaragua, y por eso mismo Estados Unidos apunta a asfixiar al pueblo nicaragüense como lo ha hecho con el pueblo de Cuba y Venezuela, entre otros casos de puro imperialismo estadounidense.
Por su parte, el alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, declaró -en nombre de los 27 países que conforman este bloque europeo- que el proceso electoral en Nicaragua fue “un fake” y que estos comicios instauraban un régimen “autocrático”. Asimismo, Borrell ha sostenido que “la EU reafirma su compromiso de apoyar al pueblo nicaragüense, incluyendo el fortalecimiento del estado de derecho y el desarrollo económico y social de los más vulnerables”. Sin embargo, lo más probable es que Borrell y los lideres de las naciones europeas apoyen los nuevos embates contra el pueblo y el gobierno de Nicaragua, ayudando así a empeorar las condiciones de vida del país.
Sin embargo, así como Nicaragua tiene enemigos, también tiene gobiernos amigos, hermanos y aliados políticos en todo el mundo. En este sentido, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, destacó que el proceso se celebró de forma “organizada” y en línea con las normas locales: “Enviamos a observadores (…) y, de acuerdo con su testimonio, los comicios se celebraron de forma organizada y con el cumplimiento de la legislación nicaragüense, las reglas epidémicas impuestas por la covid-19 y una significativa participación ciudadana”, dijo Lavrov en una rueda de prensa conjunta con su homólogo de Venezuela, Félix Plasencia.
Lavrov agregó que las elecciones se celebraron en medio de “presiones sin precedentes” sobre las autoridades de Nicaragua y que EEUU comenzó una campaña para evitar el reconocimiento de sus resultados. “Solo el pueblo de Nicaragua tiene derecho a decidir sobre la legitimidad de los procesos electorales en su país”, dijo el canciller ruso.
Otras felicitaciones y otras amenazas se irán sucediendo a lo largo de los días, Nicaragua ha logrado su objetivo: transitar con paz otro paso democrático en busca del reconocimiento soberano de la determinación del pueblo de Andrés Castro, Sandino, de Carlos Fonseca, de Rubén Darío, y de tantos hombres y mujeres de paz, amor y poesía, pero sobre todo de dignidad dispuestos a defender su soberanía y autodeterminación. ¡Viva Nicaragua Libre y Soberana!
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Micaela Ovelar Analista política internacional y activista social feminista agertina-venezolana








