Por Correo del Alba
Una ola de protestas que derivaron en disturbios y saqueos se difundió en la noche del lunes 26 de octubre de norte a sur por toda la península itálica. Desde el viernes habían iniciado las primeras manifestaciones en Roma y Nápoles en contra del cierre de las ciudades en un nuevo lockdown parcial por la segunda oleada del Covid-19 que amenaza con colocar en una situación de saturación y descontrol a los hospitales que reciben a los pacientes contagiados por el virus.
A partir del lunes entraron en vigor las nuevas medidas emitidas por el primer ministro Giuseppe Conte, que abarcan cierre de teatros, cines y gimnasios; los restaurantes y pub solo podrán trabajar hasta las 18:00 hrs. y la didáctica deberá realizarse a nivel de escuelas secundarias en un 75% online. Además de un toque de queda, a partir de las 23:00 hrs. hasta las 05:00 hrs., que prohíbe la circulación de personas en todo el territorio nacional sin una autocertificación (circulación por trabajo o necesidades de salud, por ejemplo), con una penalidad de jugosas multas que por reincidencia pueden llevar hasta la cárcel.
Estas medidas fueron tomadas, de acuerdo a declaraciones de Conte, por el aumento de las cifras en Italia, dado el crecimiento exponencial de los contagios, así como el número de pacientes ingresados en terapia intensiva. Para el martes 27 de octubre el país presenta 542 mil 789 contagiados, con un aumento en 24 horas de 17 mil 012 nuevos contagios.
Saqueos y disturbios en Turín
En la capital piemontese se habían organizado para el lunes 26 de octubre dos manifestaciones, una en la Plaza Castello y otra en la Plaza Vittorio. Ambas en contra del decreto emitido por el Premier italiano. Pero la manifestación en Plaza Castello pronto se convirtió en una batalla campal con botellazos, bombas molotov lanzadas contra la Policía, que a su vez respondió con gases lacrimógenos. De allí se desencadenó la furia contra los negocios circundantes, saqueo total de la Tienda Gucci así como de otras reconocidas firmas, vidrieras rotas, incendio de pipotes de basura, quema de motocicletas y monopatines, con un saldo de tres heridos graves (un periodista y dos policías), más de 20 heridos leves y 10 personas detenidas. Cinco de los detenidos tienen ya antecedentes penales por haber sido protagonistas de manifestaciones extremas y violentas de los equipos de fútbol de la Juventus” y Torino”. Otros de los detenidos visten de negro, en alusión a la extrema derecha. Ninguno de los encarcelados en Plaza Castello posee una actividad comercial o empreditorial. Los daños a la propiedad pública y privada aún están siendo cuantificados, aunque lograron sembrar el terror por unas horas en la noche torinesa.
Por otra parte, el ambiente en la Plaza Vittorio Veneto, a pocas cuadras de la Plaza Castello, fue diferente, son cientos de comerciantes desesperados pero pacíficos. Son en definitiva los verdaderos representantes de un sector de trabajadores honestos que están a punto de quebrar, de perder una vida y años dedicados a pequeñas empresas, muchas de ellas familiares. Una pancarta de los manifestantes tenía escrito: «El 26 de octubre, los restaurantes mueren». A pesar de la rabia e impotencia ante la tragedia que están viviendo los comerciantes logran protestar sin desencadenar la violencia en la ciudad, dan muestra con ello de ciudadanía y civilidad.
Tensiones en Milán
La lluvia no detuvo la protesta de los dueños de restaurantes, pub y bares de la movida milanesa, quienes se reunieron a pocos pasos de la Prefectura de la capital lombarda para manifestarse en contra del nuevo decreto gubernamental. Los manifestantes tenían banderas tricolores y pancartas con las palabras: «Necesitamos hechos, no decretos» y «No más impuestos, sí más ayuda concreta».
Una delegación fue recibida por el prefecto de Milán, Renato Saccone, a quien le presentaron un documento en el cual solicitan el que la categoría pide «revisar el Decreto del presidente del Consejo de Ministro (DPCM) y la ordenanza regional, la reducción proporcional del pago de los impuestos”, entre otros requerimientos. En la capital lombarda también ha habido violentos enfrentamientos, daños en la propiedad pública, incluso las barreras utilizadas para el Gran Giro de Italia fueron lanzadas a las escaleras del Metro, basureros volcados, ataques a la Policía y bombas molotov.
Nápoles y Roma en las protestas actúan las bandas criminales
Las manifestaciones en Nápoles se llevan a cabo en la Piazza Plebiscito, donde confluyen representantes de todas las categorías que se han visto perjudicadas, como dueños y trabajadores de restaurantes, propietarios de bares y pub, trabajadores de la industria del turismo, pero también estudiantes y ciudadanos que están perdiendo sus empleos. Pero, cuando avanzan las horas, entran en campo miembros de las bandas criminales que proceden a crear confusión y a enfrentarse violentamente contra las fuerzas del orden. Lo mismo sucede en Roma, donde los clanes mafiosos han tratado de organizar las manifestaciones de forma violenta, procurando daños a la propiedad pública y privada.








