La pandemia nos obliga a atender las necesidades humanas

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Por Rafael Mata Meza

Antes del Covid-19 probablemente la cotidianidad de la mayoría de los latinoamericanos y particularmente de nosotros, los venezolanos, era vivir cada día concentrados en la tecnología, las novedades, afanados en estar siempre al día y actualizados con lo que el mundo nos pautaba de diferentes maneras, por lo cual se hizo normal pensar y creer que lo viejo era obsoleto y carente de importancia, ante lo que considerábamos vigente o innovador.

Ahora bien, frente a la cruda realidad y contundencia de los hechos que nos evidencian que el  Covid-19 debe ser abordado con respuestas precisas, no improvisadas, respetando y siguiendo los protocolos establecidos por las autoridades de salud del mundo; se hace obligatorio la respuesta de los planificadores, arquitectos, urbanistas, ingenieros, paisajistas, sociólogos, ambientalistas, docentes, comunicadores sociales, entre otros importantes profesionales que conformamos y tenemos vida activa en nuestras ciudades latinoamericanas, en cuanto a atender las necesidades humanas presentes en las mismas.

Estos primeros cinco meses ya transcurridos durante el 2020, de acuerdo a lo que nos comunican las autoridades de salud en todo el planeta, claramente nos indican que la tendencia de la pandemia es permanecer entre nosotros, no por poco tiempo; por lo cual debemos atender de manera integral y objetiva, lo que el Covid-19 obliga a llevar a cabo; como las medidas y acciones que los gobiernos realizan en los distintos países de la región, algunos con mayor efectividad que otros, tal es el caso de la República Bolivariana de Venezuela, en donde de manera responsable y ejemplar, el Gobierno, dirigido por el presidente Nicolás Maduro, apoyado en su equipo y la unidad cívico-militar conjuntamente, han demostrado que es posible controlar la pandemia, mientras se realizan las investigaciones a nivel mundial, que en su debido tiempo arrojarán la cura para el coronavirus.

En este momento, además de lo referido, se hace necesario elaborar y aplicar acciones efectivas, las cuales ya eran requeridas mucho tiempo antes de que surgiera esta pandemia, y que ante esta circunstancia se hace impostergable su realización, para que podamos restablecer a corto y mediano plazo, la salud urbana en las ciudades y centros poblados en todos los países latinoamericanos; porque luego de la pandemia, logrando edificar ciudades saludables, los ciudadanos disfrutarán de la protección y calidad de vida requerida.

Desde el punto de vista cualitativo del espacio tanto urbano y público, como el familiar, laboral, recreacional, asistencial, deportivo, cultural; y su equilibrada relación con el medio ambiente natural, en cada país latinoamericano, todos los involucrados, en mayor o menor medida, debemos responder a las exigencias sanitarias impuestas por el virus, considerando aspectos relevantes, como los que se proponen a continuación, entre otros:

«Luego de la pandemia, logrando edificar ciudades saludables, los ciudadanos disfrutarán de la protección y calidad de vida requerida»

  1. Establecer las ciudades y los centros poblados con alta y baja densidad poblacional.
  2. Precisar las potencialidades existentes en las regiones de cada país.
  3. Ubicar las universidades, centros para la educación y capacitación activos en las diferentes regiones de los países en Latinoamérica.
  4. Descentralizar y regionalizar las actividades económicas y productivas, construyendo la infraestructura y equipamiento tecnológico requerido.
  5. Construir viviendas, centros de salud, escuelas, talleres de trabajo que respondan a las características climáticas, topográficas, materiales y tecnologías existentes en las diferentes regiones de cada país.
  6. Invertir en la revitalización y reactivación de cada centro poblado y ciudad, y en nuestro caso intervenir y reciclar los centros históricos existentes y cascos centrales urbanos, para construir nuevos edificios destinados a la cultura, deporte, salud, bibliotecas, viviendas, comercios comunales, espacios de uso público para ciclovías, plazas y paseos peatonales, arborizados e iluminados con energía solar, y estacionamientos públicos.
  7. Desarrollar un sistema de transporte público seguro, efectivo, funcional y saludable.
  8. Propiciar el escenario adecuado para construir nuevas ciudades y centros poblados de baja densidad poblacional, lo cual será conveniente ante la severidad de la pandemia, para que la actividad laboral y las fuentes de producción económica que existen en cada país se encuentren ubicados a corta distancia de las viviendas, de manera que los ciudadanos consideren oportuno el trasladarse a vivir y trabajar en estas nuevas ciudades, en armonía con el medio ambiente (aire puro, sol, lluvia, luz, mar, ríos, lagos, montanas); para que las ciudades altamente pobladas de Latinoamérica y de Venezuela disminuyan su densidad poblacional, lleven a cabo actividades económicas y productivas equilibradas. Asimismo,  puedan disponer de menor contaminación, paseos peatonales, ciclovías, mejores espacios públicos y estacionamientos para vehículos, edificios espaciosos para la salud, la cultura y el deporte, entre otros beneficios.

En las ciudades latinoamericanas debemos atender las necesidades humanas presentes antes del Covid-19, con todas las medidas sanitarias y espaciales que ahora nos obliga esta pandemia, por lo cual, debemos visualizar el futuro que deseamos construir y marchemos hacia él, trabajando arduamente, edificando nuevas ciudades y revitalizando las existentes incorporando sus centros históricos, considerando las potencialidades propias de cada región; generando nueva vida, dinamizándoles con actividades culturales, educativas, junto a novedosas propuestas de arquitectura y tecnologías constructivas, respetando la esencia cultural en cada país e igualmente al medio ambiente natural existente.

Nuestra República Bolivariana de Venezuela, al igual que todas las naciones latinoamericanas hermanas, han sido bendecidas por Dios en sus territorios; por lo cual, nuestro futuro inmediato ante la pandemia nos demanda atender las necesidades humanas con sabiduría y construir con esfuerzo compartido y valentía, ciudades saludables para el disfrute de un pueblo sano y así heredar patrimonio a nuestras próximas generaciones.

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Rafael Mata Meza Arquitecto

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