Por Sebastián López
China es un país fascinante. Con una historia que data de miles y miles de años, una multitud de culturas, paisajes extraordinarios, un desarrollo de las artes que cultivan por milenios y una percepción de la vida que es característica y acompaña a sus dos grandes religiones, el budismo y el taoísmo.
Muchos pensarían que con eso tienen la fórmula para hacer un cine único, producciones que reflejen tanto el punto de vista distinto al del occidental, como una estética y narrativa que hagan le hagan sobresalir entre los demás. Sin embargo, la realidad es otra. En la época de los 80 y 90 estaba en su cúspide, pero ahora no es así, aunque este es un tema del que bien vale hablar en otro momento.
Respecto a la animación, en verdad ha tenido una curiosa historia, e igualmente el país asiático supo destacar en ese ámbito. Pese a que desde hace varios años –décadas incluso– que la animación china se concentraba en imitar la animación japonesa y la estadounidense. Lo que suena duro, pero es real.
Obras meritorias hay pocas. Aparte de sus intentos de hacer animé y cartoon o animaciones al estilo de Disney, se realizaron varias series infantiles de muy baja calidad (muchas veces narrativa, otras tantas de técnica; y en gran parte de las ocasiones en ambos aspectos).
Con los intentos de China por ser un Hollywood, renunciando a su cultura, filosofía y una narrativa forjada en milenios, y que habla de la tradición teatral y operística china, el país, tanto en cine convencional como en animación, llegaron a tocar fondo. Con todo, llegó el 2019.
El pasado año nos hizo mirar con gran alegría y optimismo a la industria de animación de este país, ya que puede significar una nueva época del resurgimiento de este cine allí.
Todo empezó con el estreno de la película White Snake (2019 – Dir. Amp Wong y Zhao Ji). Obra de animación por computadora que nos habla de la leyenda de la serpiente blanca.
Y luego, con el estreno de Ne Zha (2019 – Dir. Jiaozi), igualmente hecha con técnica de animación 3D, que relata la leyenda del dios demonio del mismo nombre, y que se convertiría en el mayor éxito comercial en China y una de las películas más taquilleras del mundo en cine de animación.
La primera es una historia romántica que cuenta la historia de amor entre una mujer que es el espíritu de una serpiente y un cazador de serpientes.
La segunda es una comedia de acción enfocada al público más joven. Narra el origen del demonio Ne Zha, y nos brinda la moraleja de que el destino no debe ser el que rija nuestras vidas.
Ambos filmes tienen la grata particularidad de ser inconfundiblemente chinos. Los paisajes, el diseño de personajes, el arte (en White Snake, por ejemplo, cada nuevo escenario contiene una paleta de colores diferentes, y en ambas películas los colores y texturas resaltan enormemente), la historia, la música, en la que predominan los instrumentos chinos, generando durante las cintas las emociones y la expectativa perfecta, y solo usando mayoritariamente instrumentos tradicionales. Todo junto a un gran trabajo de animación, que siendo honesto, es de lo mejor que he visto.
Es emocionante y satisfactorio ver animación que se aleja de los conceptos de Disney. Y es que estos dos exponentes dan propuestas a las que Disney no se atreve a llegar. Por ejemplo, tocar temas más profundos, mostrar violencia, y sobre todo, finales sugerentes.
No es spoiler, porque no revelaré información exacta, pero en ambas cintas se atreven a mostrar finales irónicos. Típico de ciertas ramas filosóficas chinas. Ya no hay un final feliz, pero tampoco uno triste. Deben verlas, para constatar a qué me refiero.
Esto nos deja con ganas de más, y ya se aproxima el de la secuela de Ne Zha, Legend of Deification (2020 – Dir. Cheng Teng y Li Wei), basada, al igual que Ne Zha, en la novela de la dinastía Ming, Investidura de los dioses, de Xu Zhonglin, y que nos hablará del personaje tanto histórico como legendario de Jiang Ziya.
Es un momento en el que podemos emocionarnos y estar expectantes de qué nuevas películas de animación nos traerá China, y lo mejor, es que este es recién el comienzo de lo que podría ser una época dorada para el cine de animación de su país.
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Sebastián López Cineasta
VIDEO Ne Zha – Película completa (en inglés)