Por Correo del Alba
El Covid-19 irrumpió en América Latina y el Caribe, afectando a la totalidad de los países del subcontinente, aunque nadie imaginó que Ecuador encabezaría la lista de víctimas de pandemia. Este joven país, que tiene una superficie de 256 mil 700 km² y 17.5 millones de habitantes, según las últimas cifras oficiales, tiene 2 mil 748 infectados y 93 muertes por coronavirus, centrándose en Santiago de Guayaquil el mayor número de infectados y fallecidos.
En los últimos días, el mundo ha visto las imágenes dantescas que se despliegan en los medios de comunicación y redes sociales con los muertos en las calles de Guayaquil, la ciudad ecuatoriana de más densidad y diversidad demográfica, con casi 2.7 millones de habitantes. Destacada por su predominante uso de tránsito masivo, en que el Puerto de Guayaquil es uno de los más importantes de la costa del Pacífico oriental. Allí, el 70% de las exportaciones privadas se hace a través de sus instalaciones y el 83% de las importaciones ingresa por esta región. Su posición, como centro comercial, reconoce a la ciudad como la «capital económica» ecuatoriana, debido al número de empresas, fábricas y locales comerciales que alberga. Pero, los recursos desplegados para encarar la peor crisis sanitaria son mínimos, lo que provocó la renuncia de la Ministra de Salud, por falta de presupuesto.
«La dramática situación ha generado reacciones en la población, que ha realizado barricadas con la ropa y colchones de los muertos»
Ecuador, víctima de un mandatario que antes del brote se ufanaba de las condiciones económicas nacionales, atraviesa además por una crisis económica agravada por los bajos precios del petróleo y la paralización de las exportaciones de atún, uno de sus productos estrella en el mercado mundial.
Aunque no es un país bloqueado ni acechado, como Cuba, Venezuela o Irán, sin embargo, las imágenes que vemos parecería que los ecuatorianos y ecuatorianas no tienen cómo hacer frente a tanta desgracia. La catástrofe da cuenta de la ineptitud e incapacidad del Gobierno para tomar riendas en el asunto, como la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, que se ha declarado en cuarentena tras anunciar estar infectada con el Covid-19, sin dar la cara por la falta de atención en caso de los muertos en las calles y casas por más de cuatro días.
La dramática situación ha generado reacciones en la población, que ha realizado barricadas con la ropa y colchones de los muertos, mientras amenaza con incinerar los cuerpos en caso de no ser atendidos.
Cómo es posible llegar a esta situación en esa región, donde la clase dominante es la más rica del país y maneja la mayor parte de la economía nacional. No es posible dimensionar la falta de solidaridad que hemos visto Ecuador y en otros, donde ha salido a flote lo peor del ser humano.