Se rompen las burbujas: vuelven los fanáticos a los deportes

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Por Correo del Alba

La opinión de organizaciones y expertos en salud sobre cuándo acabará la pandemia de coronavirus son de muy poca parecencia. Algunos dicen que durará mucho tiempo y que el humano deberá acostumbrase y adaptarse, otros que hasta desaparecerá de golpe; la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que, a través de distintos estudios, confirman que el Covid-19 perdurará hasta no más de dos años. Pero aun después de cualquier teoría o acción a tomar lo que más importa es saber cuán peligroso es y cómo debemos protegernos. Poco a poco en el deporte se han visto e implementado medidas que permiten la ejecución de sus eventos: desde la desinfección de todo implemento utilizado en el juego, hasta la pruebas y la prohibición del contacto entre personas. Pero la medida más infalible de todas –ya demostrada y reglamentada– viene siendo la medida de la burbuja.

Implementada entre el mes de marzo y mayo para la reanudación de campeonatos, ligas y demás, es la estrategia en dónde un partido se lleva acabo en el estadio u otro recinto deportivo sin espectadores, solo con la presencia del equipo técnico, de las televisoras y los jugadores. Una opción viable en que se promueve la seguridad y la comodidad para poder continuar estas actividades.

Dónde quedó lo ya advertido

 Ya es septiembre, y algunos piensan que en gran parte del mundo más que decir que nos hemos adaptado, mas bien nos hemos relajado. las competencias están comenzando a volver a abrir las puertas al público, y podríamos pensar al escuchar eso que: “las estadísticas del virus tienen bajas además, que ya no es como antes y no lo será”. Pues la verdad no es tan simple. Luego de la “ola” que surgió en China a principios del año, donde el virus tardó unos meses en llegar a cada rincón del mundo para acomodarse, la mayoría de los gobiernos tomaron medidas que al día de hoy perduran, sin embargo, vemos que hay rebrotes en países como Francia, China, Brasil, Estados Unidos, Japón y muchos otros, pero ¿por qué ocurre esto?

Analizando los precedentes causantes del aumento de casos en los últimos meses en estos países, todos concuerdan en algo, que el libre comercio volvía a funcionar de manera gradual y significativa y el distanciamiento social bajó considerablemente, poblando las calles de las grandes ciudades para tiempo después surgir el rebrote de forma que los gobiernos tuvieran que reivindicar las restricciones. El coronavirus, a diferencia de otras gripes o virus, no está influenciado por “olas estacionales”, así lo dice la doctora Margaret Harris, portavoz de la OMS: «Este virus es muy distinto. Le gustan todo tipo de climas. Lo que influye en la transmisión son las reuniones masivas, las personas juntándose y no respetando las medidas de prevención y distanciamiento social», en pocas palabras, las conglomeraciones atraen al virus volviéndolo más activo.

El no tener idea del tiempo estimado de existencia del virus, el comportamiento por el cual contagia a las personas y la segunda cara de la moneda que vienen siendo miles de atletas, directivos y entidades deportivas que están en contra de esta “normalización” no es razón suficiente para no permitir reabrir las gradas. Más que tratarse de decisiones deportivas y seguridad, es más un tema de política.

El sostenimiento de organizaciones, clubes deportivos, atletas e incluso ciudades y países que perciben recursos abultados de estas grandes organizaciones, dependen en gran parte de la asistencia de los espectadores, por ejemplo: un estadio de fútbol europeo de gran actividad, tendría anualmente unos 150 partidos por temporada, siendo el 20% o 40% de sus ingresos por la taquilla de todos los cientos de partidos; ahora, supongamos que uno de estos estadios tiene una capacidad de 40 mil personas y que cada una pague 60€ por asiento. Si multiplicamos la capacidad del estadio con el precio de la entrada y la cantidad de partidos que hay al año, sería aproximadamente una ganancia de 360 millones de €. Si ampliamos el panorama y nos fijamos en los otros cientos y cientos de estadios en distintos países que pertenecen a una liga de fútbol, podríamos calcular una cantidad exorbitante ¿no?

Cada club perteneciente a una liga o federación debe de contribuir para que la organización se mantenga a flote en casos de emergencia, donde se necesite de este capital para resolver percances o liquidar deudas, en la manutención de proyectos futuros para el crecimiento del organismo o para la inversión de una simple temporada de fútbol.

Sumado a otros factores, la falta de estos ingresos ha devenido en una gran recesión y desestabilidad que simplemente es infranqueable para las organizaciones deportivas a lo largo de la cuarentena. Por lo que comenzaremos a observar el incremento de competiciones que permitirán a los espectadores asistir a los estadios; con todo, es indispensable que los organizadores se limiten a llenar las gradas a menos de un tercio de su capacidad y con las mayores prevenciones posibles.

 Palmares actuales

El pasado torneo de exhibición Adria Tour, organizado por la primera raqueta mundial, Novak Djokovic, en las circunstancias presentes, más que decir que fue un ejemplo de porqué no se deben permitir espectadores, es muestra de cómo se debe realizar de forma segura. Varios espectadores y cuatro tenistas participantes, incluyendo a Djokovic, dieron positivo al coronavirus, debido a la falta de restricciones, protección y distanciamiento social del evento, lo que condujo a su cancelación repentina, poco antes de que terminara; al día de hoy varios aspectos del evento sirven como una clara referencia.

Con el reciente Tour de Francia (ciclismo), inaugurado hace unas semanas, siendo uno de los tours más grandes del mundo, podemos notar que no es muy diferente. Se implementaron reglas claras con respecto a los ciclistas y sus equipos (ejemplo: si dos miembros de un equipo presenta pruebas positivas por Covid-19 todo el equipo debe retirarse), pero lo preocupante son los subidones en los índices de casos por todo el país, y lo que es peor, es que las personas que asisten al evento, ubicándose junto a las vayas que marcan el camino por kilómetros y kilómetros de recorrido, no mantienen una distancia ni prevención. Un jefe de equipo participante declaró: «Existe el riesgo de que las carreras se cancelen, y los equipos y los organizadores son conscientes de que el deporte se verá diferente. Pero ya en el ciclismo, la gente está por encima de su higiene», comentario interesante ya que no apreciamos un nivel de audiencia similar sino en carreras de alto recorrido.

El abierto de Francia, Roland Garros, será el primer torneo del Grand Slam de tesis que permitirá espectadores de forma oficial este 27 de septiembre. En medio del ya mencionado subidón de casos por coronavirus en el país galo, los dirigentes del torneo deben apegarse a la normativa del Gobierno de no exceder un límite de cinco mil personas en los tres estadios (el Gobierno francés prohíbe las reuniones en masa de más de cinco mil personas), a excepción del Simonne Mathieu que solo permitirá a mil 500 personas por ser de menor capacidad que el Philippe Chatrier y Suzanne Lenglen. A pesar de los rigurosos protocolos de seguridad que rigen este evento, muchas raquetas han mostrado indecisión sobre participar; como un incentivo para aquellos que pierdan en las primeras rondas, los dirigentes han aumentado considerablemente los premios: “El premio en metálico para los perdedores de la primera ronda aumentará así en un 30% en comparación con el año pasado, a 60.000 euros [71.000 dólares]. También se ha hecho un gran esfuerzo en las calificaciones, con una asignación de hasta un 27% en comparación con 2019. Los perdedores de la primera ronda en las calificaciones recibirán un cheque de 10,000 euros [$ 11,800]”.

En la superliga china el fútbol tuvo un encuentro con los espectadores relativamente temprano. Fue el 22 de agosto, en la sexta jornada de la Liga (paralizada el 22 de julio y reanudada a puerta cerrada el 25 de julio), con el partido entre el Shanghái SIPG y el Beijing Gouan, donde dos mil espectadores fueron permitidos en las gradas del estadio neutral Suzhou Sports Centre. Los asistentes debían seguir un riguroso control de seguridad: los aficionados tuvieron que realizar una prueba de coronavirus una semana antes del encuentro; y el día del juego fueron transportados en autobuses, manteniendo un metro de distancia en todo momento y sin quitarse el tapaboca. Desde entonces, los partidos han estado manteniendo un alto nivel de cuidado para el pase de los hinchas.

La Bundesliga fue la primera gran liga europea en reiniciar sus actividades a puertas cerradas; en la nueva temporada (Bayern-Schalke), a finales de octubre, se planea una evaluación de seis semanas de partidos piloto dónde los espectadores regresen alojando un 20% de capacidad en los estadios. El plan es llenar los asientos manteniendo la distancia adecuada y seguridad preventiva para los espectadores, incluyendo ciertas medidas interesantes. Además de no permitir el ingreso a hinchas que vienen de las localidades de clubes visitantes; si en el transcurso de los siete días antes de un partido en una localidad, de 100 mil personas 35 se reportan contagiadas, los espectadores no serán admitidos en los recintos. La superliga alemana se verá positivamente afectada por este acontecimiento, siendo estos partidos los de mayor afluencia en Europa, sacando buenos ingresos de los mismos (muchos de los estadios tienen una capacidad superior a las 40 mil butacas).  

 Una última duda

Y la lista sigue y sigue, hay muchas más competencias que comienzan a proyectarse hacia los espectadores para que vuelvan a sus asientos, porque, claro, es por la estabilidad del deporte en sí, pero a costa de la seguridad de las personas. Solo hay que observar qué pasará de ahora en adelante.

El director ejecutivo de la Premier League, Richard Masters, ya ha dicho que no devolver rápidamente a los fanáticos a los estadios podría costarle a los 20 clubes de la liga 700 millones de libras durante la temporada 2020-21. En una reunión de los funcionarios del Departamento de Cultura, Medios y Deporte (DCMS), el Primer Ministro británico advirtió que con el aumento de casos de nivel cuatro que ha surgido en el Reino Unido, los espectadores no volverán a las gradas sino hasta el próximo año. Algunos exageran pensando que de mil personas que asisten a un evento así, 100 saldrían contagiadas y 10 morirían, otras son más razonables pero un tanto relajadas al pensar que el peligro ya pasó y que no sería tan malo intentarlo, esa es la duda que queda por descartar.

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