El 28 de octubre Cuba volverá a llevar a la Organización de las Naciones Unidas la propuesta para el levantamiento del bloqueo económico, financiero y comercial que ha tendido los Estados Unidos por más de seis décadas, que será sometida a votación por los Estados miembros.
Para hablar de este tema entrevistamos a Alidson Gómez, médica boliviana graduada en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y actual presidenta del Movimiento Boliviano de Solidaridad con Cuba en La Paz.
¿Cuál es la situación actual de Cuba?
Cuba atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. La situación actual es compleja y profundamente desafiante, el pueblo cubano atraviesa una crisis económica y energética que repercute en la vida cotidiana de las familias cubanas, con dificultades para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicamentos, combustible y electricidad. Los prolongados apagones afectan el funcionamiento de hospitales, el bombeo de agua potable, la conservación de alimentos y las actividades productivas.
Sin embargo, para comprender esta realidad es indispensable señalar que no se trata únicamente de una crisis económica interna: también debemos analizar el impacto acumulado de más de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra la isla.
Desde el Movimiento Boliviano de Solidaridad con Cuba consideramos que el bloqueo constituye una política de asfixia económica que busca debilitar las condiciones materiales de vida del pueblo cubano y generar presiones para forzar un cambio en el sistema político que soberanamente han elegido los cubanos. No es simplemente una diferencia entre dos gobiernos; es una cuestión de soberanía, autodeterminación y respeto al Derecho Internacional.
¿Qué se espera de la votación de este año? ¿Cuál debiera ser la posición del Gobierno de Bolivia?
Representa una oportunidad para que la comunidad internacional reafirme que ningún país tiene derecho a imponer unilateralmente condiciones económicas que castiguen colectivamente a otro pueblo. En la votación de octubre de 2025 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución que reclama el fin del bloqueo con 165 votos a favor, 7 en contra y 12 abstenciones. Bolivia estuvo entre los países que respaldaron la resolución.
«El bloqueo constituye una política de asfixia económica que busca debilitar las condiciones materiales de vida del pueblo cubano y generar presiones para forzar un cambio en el sistema político»
Este respaldo internacional demuestra el amplio rechazo al bloqueo. Sin embargo, debemos comprender que las resoluciones de la Asamblea General sobre esta cuestión tienen carácter no vinculante: expresan una posición política y diplomática de enorme importancia, pero no levantan automáticamente las restricciones estadounidenses. Sin embargo, posee una importante fuerza política y diplomática: expresa el criterio de la mayoría de los Estados miembros y mantiene vigente una exigencia internacional que los Estados Unidos no deberían ignorar.
Por eso, la próxima votación no debe ser considerada un solo trámite diplomático, es un escenario de disputa entre dos principios: por un lado, la pretensión de ejercer presión sobre un país mediante su aislamiento económico; por otro, la defensa de la igualdad soberana de los Estados, la autodeterminación de los pueblos y la cooperación internacional.
Bolivia debe estar del lado del Derecho Internacional, de la solución pacífica de las controversias y de la autodeterminación de los pueblos. Su voto debe ser coherente con esos principios y traducirse en una diplomacia activa, constructiva y solidaria.
Nuestra exigencia es clara: que cese el bloqueo, que quede claro que Cuba es un país que no representa amenaza alguna contra nadie. Solo pedimos que se respete la soberanía de Cuba y que América Latina y el Caribe sigan siendo una región de paz, diálogo y cooperación entre pueblos hermanos y libres
¿Qué labores tienen como Movimiento para solidarizar con Cuba y denunciar el levantamiento del bloqueo?
Desde Bolivia nuestra responsabilidad como Movimiento es convertir la solidaridad en una acción política, social y humanitaria concreta dentro de las acciones que tenemos planificadas son:
- Denunciar el bloqueo y sus consecuencias sobre la vida cotidiana del pueblo cubano, con información verificable y argumentos basados en el derecho internacional;
- Convocar a las organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, culturales y populares para que la defensa de Cuba sea una causa de los pueblos;
- Exigir a los Estados Unidos el levantamiento de las medidas coercitivas unilaterales fortalecer las relaciones entre Cuba y los demás países basadas en el respeto mutuo, sin amenazas ni imposiciones;
- Fortalecer la cooperación y la ayuda solidaria, especialmente en áreas sensibles como medicamentos, alimentos, insumos médicos y apoyo a las provincias afectadas por la crisis;
«Bolivia debe estar del lado del Derecho Internacional, de la solución pacífica de las controversias y de la autodeterminación de los pueblos»
¿Qué llamado haría en esta coyuntura a las y los cientos de bolivianos que estudiaron medicina y otras carreras en Cuba? ¿Cómo se puede solidarizar con la isla?
Como boliviana que tuvo el privilegio de estudiar Medicina en Cuba quiero dirigirme a mis compañeras y compañeros que también se formaron en esa hermana isla, así como a todas las personas que recibieron allí una oportunidad para construir su futuro profesional.
Hoy Cuba nos necesita y es momento de demostrar que la solidaridad que recibimos sigue viva en nuestros corazones y en nuestras acciones.
Quienes estudiamos en Cuba sabemos que no solo recibimos conocimientos científicos y una profesión, también aprendimos valores de compromiso social, solidaridad y servicio a los pueblos. Compartimos años de nuestras vidas con el pueblo cubano, conocimos su hospitalidad, su humanidad y el esfuerzo de tantas familias que, aun teniendo limitaciones, nos abrieron las puertas de sus hogares y nos hicieron sentir parte de su pueblo.
Hoy, ante la difícil situación económica, energética y social que atraviesa la isla, agravada por el recrudecimiento del bloqueo de los Estados Unidos, no podemos permanecer indiferentes. Las dificultades de acceso al combustible, los medicamentos y otros recursos esenciales repercuten en la vida cotidiana y en los servicios de salud.
Por eso mi llamado es a que nos organicemos, a que recuperemos los lazos de hermandad que construimos durante nuestros años de estudio y a que transformemos nuestro agradecimiento en solidaridad concreta.
A las y los médicos bolivianos formados en Cuba les propongo que pongamos nuestros conocimientos, nuestras redes profesionales y nuestra capacidad de organización al servicio de esta causa. A quienes estudiaron otras carreras, los convoco también a sumar sus talentos, sus iniciativas y su compromiso.
Cuba no es para nosotros un recuerdo de juventud ni solamente el lugar donde obtuvimos un título profesional. Es parte de nuestra historia, de nuestra formación humana y de los vínculos que construimos con un pueblo hermano.
Hoy tenemos la oportunidad de demostrar que la solidaridad es recíproca: así como Cuba abrió sus puertas a miles de jóvenes latinoamericanos, nosotros podemos abrir nuestros corazones y unir nuestras manos para acompañar a su pueblo en este momento difícil.
Que nuestro agradecimiento se convierta en compromiso, que nuestras palabras se conviertan en acciones y que ninguna distancia nos haga olvidar los lazos que nos unen.

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Correo del Alba








