De los destinos turísticos de Bolivia, uno de los más equilibrados es el Oriente, el Departamento de Santa Cruz, ahí hay montañas, serranías, pampas, pantanos, ofrece paisajes diversos y un clima cálido casi todo el año, por lo que viajar en cualquier época se puede disfrutar de diversas formas entre la diversidad patrimonial que ofrece, la naturaleza, la gente y la gastronomía que son esenciales para vivir unas vacaciones inolvidables.
Uno de esos sitios que esconde Santa Cruz es Roboré, al cual se puede llegar desde la capital por carretera. La vía está bien pavimentada y a pesar de ser un viaje de aproximadamente cinco horas no tiene ningún desperdicio el trayecto verde que irá envolviendo la mirada y llenando de frescura. También existe una vía férrea que conecta Santa Cruz con Puerto Quijarro y hace escala en Roboré, se está restituyendo y permitirá una mayor conectividad, comodidad para los traslados y conocer más poblaciones aledañas.
Una vez en Roboré entrarás al espacio de conservación de bosques secos de la Chiquitanía, uno de los ecosistemas más antiguos de América del Sur, donde resalta el Valle de Tucabaca, un corredor de formaciones rocosas rojizas precámbrico que arma una serranía en variadas tonalidades. Cerca del pueblo de Santiago se puede hacer una larga caminata para llegar al Arco Grande y después continuar a la cueva de Miserendino, donde hay evidencia de arte rupestre.
Hay muchos senderos para realizar caminatas en medio de la vegetación, miradores y escenarios con bastante agua, como la Laguna de Sucuará, un refugio de aves y de fauna con poca intervención que mantiene su carácter sereno e invita a contemplar dicho espectáculo y a tomar buenas fotografías.
Las aguas termales, los Hervores o Aguas Calientes de Roboré: el Municipal, San Manuel y el Chorro, son sitios para la sanación, el descanso, una alternativa para relajarse en medio del verdor que emerge con los vapores y con la propia tierra que te absorbe y expulsa mientras te cura. En esta red de balnearios, que no tiene estructuras invasivas, sino que está acondicionada de forma sencilla, se puede acampar y es un paseo único para el disfrute de turistas locales, nacionales e internacionales.
En Chochís puedes visitar la Torre de David, una formación rocosa que sobresale y que es posible escalar hasta la cima; el Santuario Mariano, construido en piedra y madera local, que es una de las más fuertes de Bolivia; disfrutar de la espectacular caída de cascada del Velo de la Novia, con su misticismo romántico que dice que las parejas que se bañan allí se casan antes del año.
En cuanto a la gastronomía, se puede desgustar pescados de río, carnes, así como platos a base de yuca, maíz, arroz, frutas frescas, todo de producción local.
El turismo en esta zona no se puede adjudicar únicamente a los senderos, pues hay una diversidad amplia y una cultura o memoria histórica que recorre la llanura y se imprime en las piedras, en un todo que hacen de Roboré un destino con historia, ecológico, distinto, alejado del ruido y de la masificación que ha quebrantado la paz de la naturaleza.
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Correo del Alba








