Reseña del prólogo del libro “México y Colombia: alianza para un secuestro”

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México y Colombia: Alianza para un secuestro. Volumen I Secuestro cárcel y juicio. Persecución al pensamiento crítico. El caso del sociólogo y profesor universitario Miguel Ángel Beltrán (2009-2025), publicado el 22 de mayo de 2025, cuyos autores son Luisa Natalia Caruso, Rosembert Ariza Santamaría y Miguel Ángel Beltrán Villegas, docentes de las Universidades Pedagógica y de la Nacional de Colombia, es excelente, y a fin de apoyar en su difusión elaboré la presente reseña destacando que su contenido es preciso, contundente, serio, análisis certero y profundo, de denuncia –como debe ser–, muy bien fundamentado y citando con mucha precisión sus fuentes, motiva su lectura pronta y de lenguaje sencillo, claro y verdadero: dice la verdad sobre el injusto y absurdo montaje contra el profesor Miguel Ángel y su  pensamiento crítico y diferente, sin que haya cometido ningún crimen o delito propiamente dicho, que esté contenido en los códigos penales de América Latina y del mundo en sí (porque además el Derecho Humano de la Libertad de Expresión y Pensamiento está consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo19).

Aporta enseñanzas a encarar y enfrentar tal estigmatización y persecución futuras con más elementos y en mejores condiciones, ya que el caso de Miguel demuestra que en el actual capitalismo latinoamericano y mundial aún dominante: pensar diferente y críticamente es todavía objeto de persecución, encierro, cárcel, secuestro y represión; y por ello esa experiencia debe ser conocida y difundida ya mismo; y dice la verdad: cómo desde inicios de 1994  los pensamientos críticos y cuestionadores a partir del insurgente Comandante Marcos están vivos y presentes, dinámicos y activos, contextualiza objetiva, clara y directamente el «combate feroz» de las clases dominantes de los países capitalistas y «progresistas» de América Latina, y concretamente las realidades  de Colombia y México aliados al narcotráfico y con violencia paramilitar desmedida, en medio de una aguda represión generalizada, el primero; y México que con todos sus partidos políticos reprime a todos los movimientos sociales anticapitalistas de todo México. 

Debo destacar además que la calidad de la edición e impresión y empaste son los mejores que conozco. 

Retomo el sabio, claro, preciso y fluido recuento y radiografía del prólogo del doctor Carlos Antonio Aguirre Rojas, investigador y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien señala: “(…) para entender mejor el sentido profundo del injusto secuestro que sufrió el profesor Miguel Ángel Beltrán el 22 de mayo de 2009, hecho que fue concertado y realizado de manera coordinada entre el gobierno colombiano de Álvaro Uribe y el gobierno mexicano de Felipe Calderón, vale la pena recordar los distintos contextos en que este infeliz acontecimiento tiene lugar. Reconstruyendo algunos de los trazos principales del contexto mexicano, luego del contexto colombiano, y finalmente del contexto latinoamericano más global que entonces se vivía en el conjunto de América Latina”.

Carlos Aguirre explica al lector en su prólogo, citando con rigor sus fuentes de información y conocimiento, en cuanto al contexto mexicano, que el injusto secuestro del profesor Miguel Ángel Beltrán aconteció en el espurio y el más ilegítimo gobierno de toda la historia de México (después de la dictadura militar del general Victoriano Huerta, de inicios del siglo XX), es decir, el gobierno de Felipe Calderón, que llegó al poder el 2006 mediante un escandaloso fraude electoral montado por el gobierno de Vicente Fox, por lo que Calderón fue un presidente con bajísima legitimidad, y por ende un presidente muy débil, que para poder gobernar se apoyó de manera importante en todo su período, desde 2006 hasta 2012, en las fuerzas represivas del Ejército y de la Policía –que destaca Aguirre Rojas, como sucede en todos los gobiernos de escaso o nulo consenso social y muy poca legitimidad social, que necesitan a las fuerzas armadas y policiacas para poder mantenerse, reproducirse y realizar sus distintas políticas–, declaró lo que él mismo llamó la “guerra al narcotráfico”, que produjo más de 120 mil muertes inútiles, pues como se supo después el gobierno de Calderón tenía una alianza estratégica con el cartel de Sinaloa a través de su Secretario de Seguridad , Genaro García Luna, que estaba en juicio por esa alianza en los Estados Unidos (en abril de 2024 en que Aguirre Rojas firmó el mencionado prólogo).

Asimismo, añade que junto a esas muertes absurdas e inútiles, de la supuesta guerra al narcotráfico, también la cifra de desaparecidos en ese gobierno calderonista pasó de unos cuantos centenares en el gobierno de Fox a más de 17 mil personas, problema que continuó creciendo y aumentando, ya que ni el gobierno de Peña Nieto ni el de López Obrador no quisieron ni pudieron enfrentarlo seriamente y resolverlo, constituyéndose en un problema acuciante de la sociedad mexicana, que mantiene a miles de familias mexicanas en una angustia extrema.

También anota que otro elemento del contexto mexicano es que Felipe Calderón fue el segundo presidente panista de México, pues después de que el PRI gobernó desde 1929 hasta el año 2000, llegó al poder Vicente Fox como el primer presidente panista, en un gobierno errático e ineficiente con un giro de 180º en la política exterior mexicana –que quizá fue el único elemento, señala Aguirre, medianamente rescatable de los 70 años de gobiernos priistas, que fueron gobiernos muy represivos dentro del propio México, apoyando esa represión en el amplio control corporativo que tenían de los movimientos obreros, de los movimientos campesinos y de los movimientos urbanos-populares, los que a través de la Central de Trabajadores de México (CTM), la Central Nacional Campesina (CNC) o la Central Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) fueron obligados a someterse totalmente a los diversos designios del Gobierno–, giro en la política exterior que reprodujo Calderón hacia posturas más conservadoras y de derecha, cometiendo además esos dos gobiernos panistas una serie de errores diplomáticos elementales, demostrando su enorme inexperiencia en esa política internacional y en la política interna. En ese sentido, Fox por ejemplo, incurrió en vergonzosa situación, en marzo de 2002, cuando habiendo invitado a Fidel Castro a la Conferencia Internacional sobre la Financiación al Desarrollo, en la ciudad de Monterrey, le pidió que no se quede mucho tiempo, para evitar que pueda encontrarse con George Bush hijo, mostrando así una actitud totalmente servil al gobierno de los Estados Unidos. Por su parte, Felipe Calderón ejerció un torpe manejo de su gobierno en la terrible crisis del ataque del Ejército colombiano en la ciudad ecuatoriana de Sucumbíos, donde estuvieron involucrados cinco estudiantes mexicanos y cuatro de ellos murieron, logrando sobrevivir solamente una estudiante. Manejo que muestra nuevamente la gran inexperiencia e incapacidad  de esos gobiernos panistas en política exterior, y por estas grandes torpezas y errores de ambos gobiernos panistas desde el año 2000 México perdió un cierto protagonismo positivo en las arenas internacionales y su papel diplomático y geopolítico en Latinoamérica comenzó a declinar para cederle esas funciones al gobierno de Lula en Brasil, que fue muy activo a nivel latinoamericano desplegando una política exterior que más allá de sus evidentes claro oscuros apareció, comparada con la de México, como una política exterior mucho más relevante y hasta moderadamente progresista.

Aguirre Rojas como tercer elemento de este contexto mexicano del año 2009 expresa: “(..) que Felipe Calderón es en sí mismo, un hombre muy torpe. Como lo era también Vicente Fox. Calderón estaba aliado con las fuerzas más oscuras, puesto que además de la mencionada alianza de su secretario Genaro García Luna con el Cartel de Sinaloa, tenía nexos con los sectores más conservadores de la Iglesia, lo mismo que con ciertos personajes de la derecha y la ultraderecha europea y latinoamericana. Y uno de sus vínculos fue con el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez. Por eso, Calderón aceptó de manera sumisa y complaciente el desarrollo del burdo montaje que le propuso el mismo Uribe, montaje en donde el profesor Miguel Ángel Beltrán es tan sólo la víctima y el chivo expiatorio, cien por ciento inocente, de la confabulación uribista y de sus vanos y ridículos esfuerzos por recuperar su limitada legitimidad perdida”.

Y con lo dicho anteriormente, pasando a la revisión del contexto colombiano –indica– en esos años previos al año 2009: “(…) Álvaro Uribe ya había gobernado Colombia en un primer periodo de cuatro años, y se había reelegido, pero su gobierno está ya muy desgastado por haber sido un muy mal gobierno. Así que, en 2009, Uribe también ya se apoyaba sobre todo en el Ejército y en la Policía colombiana, porque era también un gobierno débil y deslegitimado, como el de Felipe Calderón. Además, era un gobierno que estaba en una gran crisis, debido al inmenso error del ataque a Sucumbíos, en el que se invadió, sin justificación legal alguna y sin razones válidas, el territorio de Ecuador. Esto provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno de Rafael Correa, presidente de Ecuador, entonces Álvaro Uribe vuelve a apoyarse sobre todo en la fuerza, en el Ejército. Ya desde esos años se decía abiertamente que Uribe había financiado grupos paramilitares, era un escándalo que estaba creciendo y que cobraría más fuerza al terminar su segundo período. Sumado a todo esto, se estaban descubriendo los casos inventados de los llamados ‘falsos positivos’, los que fueron promovidos e impulsados en escala masiva por el gobierno uribista, junto a su constante y descarada política brutal de represión hacia todos los movimientos sociales de protesta y de oposición.

Es dentro de este contexto colombiano de gran debilidad del propio Álvaro Uribe, que él se inventa ese montaje ridículo en contra del Dr. Beltrán Villegas, en un intento desesperado por tratar de relegitimarse dentro de la misma Colombia. Por eso su visita a México antes del secuestro del profesor Miguel Ángel, en la que seguramente convenció a Felipe Calderón de ser cómplice de dicho montaje, y ajustó los detalles logísticos y prácticos para el mismo. Uribe agradece con todo cinismo esta colaboración activa y cómplice del gobierno de Calderón, luego del secuestro y deportación ilegal del Doctor Beltrán. Descarado agradecimiento que desnuda la explícita alianza que estuvo detrás de este burdo montaje. Alianza de la más rancia y atrasada ultraderecha mexicana representada por el Partido Acción Nacional y por Felipe Calderón, y la más rancia y atrasada ultraderecha colombiana, representada por Ávaro Uribe, el que paradójicamente, ganó la Presidencia apoyado en el movimiento ‘Primero Colombia’, cuyas raíces principales eran más bien del viejo Partido Liberal.”

Con relación al contexto de América Latina de aquellas épocas el doctor Carlos Aguirre indica que: “(…) en el año de 2009, todavía una parte importante de la izquierda vivía bajo la ilusión del supuesto carácter radical y avanzado del llamado ‘progresismo latinoamericano’, ilusión que se fue disolviendo quebrando progresivamente en los años posteriores, y que ahora ya muy pocos sostienen”.

Citando el inicio de los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela en 1999, Lula en Brasil en 2002, Néstor Kirchner en Argentina en 2003, Rafael Correa en Ecuador en 2005, el gobierno boliviano de Evo Morales en 2006, un sector de la izquierda de América Latina aún mantenía la ilusión de que estos gobiernos iban a llevar a cabo cambios sustantivos, que podrían realmente hacer una diferencia frente a los gobiernos neoliberales de derecha anteriores, sin embargo, estos gobiernos demostraron ser totalmente procapitalistas y no representaron nunca los intereses ni de sus respectivas clases populares, ni de sus movimientos sociales realmente anticapitalistas y antisistémicos, aunque luego trataron y muchas veces lograron cooptar a los líderes de esos movimientos. Siempre representaron a sus respectivas burguesías nacionales, y ahora es muy claro que esas burguesías fueron las que impulsaron, sostuvieron y defendieron a esos gobiernos “progresistas” beneficiándose ampliamente de dicho apoyo.

Así fue como lo declaró el propio Lula: la burguesía nacional brasileña nunca ganó tanto dinero como lo hizo bajo sus dos gobiernos; y lo mismo puede decirse de la burguesía boliviana bajo el gobierno de Evo Morales; o de las burguesías nacionales ecuatoriana, venezolana o argentina durante los mencionados gobiernos.

Aguirre Rojas considera que ya muy poca gente que sea realmente de izquierda podría defender a los gobiernos “progresistas” actuales de Gabriel Boric en Chile, de Gustavo Petro en Colombia o del entonces Manuel López Obrador de México, que a su entender son gobiernos tan moderados, tan pálidos y tan descoloridos , incluso en su supuesto lenguaje de izquierda, que solo combinan una retórica vacía y supuestamente crítica con una clara práctica totalmente capitalista y represiva, muy poco diferente de los gobiernos de derecha latinoamericanos actuales.

Este hoy decadente progresismo latinoamericano, en 2009 –remarca Aguirre Rojas– estaba aún en su fase ascendente lo que influyó para que tanto la ultraderecha colombiana aliada con Uribe, como la ultraderecha mexicana representada por Calderón, se sintieran acosadas y comenzaran a sentirse derrotadas y cercadas, como asumidas en una etapa de declive: “(…) y quizá eso es lo que explica que el propio Uribe, montó esta especie de golpe de timón desesperado, usando como chivo expiatorio, totalmente inventado al profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas, el que, hay que decirlo muy claramente, no era más que un académico brillante, que al mismo tiempo defendía de manera clara, firme y explícita la necesidad y la urgencia del cultivo del pensamiento crítico en todas sus formas y en todos los espacios sociales posibles. Dado que entre los varios temas que el Dr. Beltrán había estudiado, estaba también incluido el tema de la historia de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Entonces la rancia y atrasada derecha colombiana de Uribe pensó que podía llevar a cabo el montaje absurdo y el ridículo golpe publicitario de su supuesta “aprehensión”, montaje e informaciones que en los años siguientes fueron siendo demostrados como totalmente falsos e inventados, además de ilegales y delirantes, aunque naturalmente sí le cambiaron la vida entera al profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas”.

Aguirre prosigue relatando al lector que conoció personalmente al doctor Miguel Ángel Beltrán en 1992, cuando él cursaba en México sus estudios de Maestría. “Él asistió primero a un Coloquio Internacional celebrado en la UNAM, sobre la historia de la corriente francesa de los Annales, y luego a otro Coloquio Latinoamericano sobre la influencia de esos mismos Annales en la historiografía de América Latina”. Añade: “recuerdo que en este segundo coloquio hubo ponentes que analizaron la influencia de esa tendencia historiográfica francesa en Perú, en Brasil, en Guatemala, en Argentina, y naturalmente también en México. Así que, al concluir el coloquio, el profesor Miguel Ángel se me acercó y preguntó: ‘¿y por qué en este coloquio no fue incluida la influencia de Annales en Colombia? Porque esa influencia existe y es importante’”. Pregunta a la que Aguirre le respondió: “porque yo no conozco a ningún investigador serio que haya trabajado esa influencia. No dudo que exista ese investigador, pero yo no lo conozco”. Luego, indica, “él me facilitó algunos materiales sobre este tema, y fue así que inició una larga amistad que perdura hasta el día de hoy”.

Continúa relatando Aguirre Rojas: “En aquel año de 1993 no había ido nunca a Colombia, y cuando estuve viviendo un año en Francia, entre 1988 y 1989, para hacer un postdoctorado en Historia, nunca encontré algún profesor colombiano o de otra nacionalidad que hubiese estudiado el impacto de los Annales en Colombia. Comenzó así una rica relación académica y también una valiosa relación personal, lo que hizo entre 1992 y 1997, cuando el profesor Miguel Ángel retornó a Colombia, luego de concluir sus estudios de Doctorado, hayamos participado juntos en varios coloquios, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de Acatlán, o en la Universidad Iberoamericana entre otros varios foros.

Después de 1997, cuando el profesor Beltrán regresó a Colombia, mantuvimos nuestros vínculos académicos, y así yo fui invitado por él a Colombia, por primera vez para dar conferencias en varias universidades de ese país, invitación que se repitió más adelante en varias ocasiones. También cuando el año de 2003 participé en la fundación de una revista de Historia y de pensamiento críticos de la cual aún soy miembro, la revista Contrahistorias, propuse a los miembros del comité de redacción que incorporáramos al doctor Beltrán dentro del Comité Científico Internacional de Contrahistorias, propuesta que felizmente prosperó, lo que entonces enriqueció y potenció una vez más nuestros diversos vínculos académicos.

Así, el profesor Miguel Ángel colaboró activamente en el trabajo de la revista, publicando primero en 2004 una entrevista que él me realizó, y luego un artículo escrito en coautoría con Natalia Caruso, en el número 5 de Contrahistorias, editado en 2005. En 2008 decidió realizar en México un posdoctorado, el que concluyó exitosamente entre 2008 y 2009. Y precisamente cuando intentaba renovar los trámites para extender esa investigación postdoctoral durante un año más fue ilegalmente secuestrado y deportado a Colombia. Nosotros habíamos estado cenando juntos la noche anterior a su ridícula supuesta ‘captura’, la que no fue tal, porque el profesor se presentó voluntaria y pacíficamente en las oficinas del Instituto Nacional de Migración, pensando que le entregarían la nueva visa para poder permanecer un año más en México, y se encontró en cambio con el violento e irracional montaje mediante el cual se intentó justificar su secuestro y su inmediata deportación a Colombia.

Es importante subrayar que para todas las personas que conocimos de cerca al Dr. Beltrán Villegas, las acusaciones que se le hacían aparecían como completamente inverosímiles e increíbles, además de absurdas y delirantes. Lo que no impidió que la noticia apareciera en México el lunes 25 de mayo, en la noche, en el principal noticiero de televisión de México, la cadena Televisa. Y también fueron transmitidas las declaraciones de Álvaro Uribe, proclamando que había sido una ‘gran captura’ y un gran éxito de su gobierno. Lo cual demuestra nuevamente, tanto la vergonzosa complicidad del gobierno calderonista en este burdo montaje, como también el triste papel de los medios de comunicación masiva, que en lugar de investigar mínimamente la verdad y tratar de informarla se limitan a repetir y difundir los boletines de noticias que les hacen llegar sus gobiernos.

Ahora –16 años después– y partiendo de considerar los contextos colombiano, mexicano y latinoamericano de esas épocas, es más fácil comprender el limitado sentido de esta irracional acción de las autoridades mexicanas y colombianas, pero en esos momentos sí fue un hecho que nos impactó y nos sorprendió profundamente, en virtud de sus carácter artero e inesperado. Entonces, frente a lo inverosímil de las acusaciones dirigidas al profesor Miguel Ángel, nosotros protestamos en la revista Contrahistorias en contra de esta absurda captura, en contra de todas esas increíbles acusaciones que se le hacían, y también tratamos de seguir de cerca las noticias de sus juicios.

Vale la pena recordar que, en el primer juicio él fue declarado inocente, pero la Fiscalía colombiana apeló dicho fallo y el proceso se fue a una segunda instancia, y en ella él fue absurdamente declarado culpable. A partir de ello, sus abogados llevaron el proceso a un tercer nivel de la justicia colombiana, el más elevado posible que equivale a lo que en México se llama la Suprema Corte de Justicia, la que es el Tribunal Superior de la justicia mexicana y cuyos fallos son definitivos e irrevocables. Entonces, en esa tercera instancia, el doctor Miguel Ángel Beltrán fue absuelto y declarado definitivamente inocente.

Durante el complicado proceso de estos tres juicios, cuyo desarrollo se llevó varios años, el profesor tuvo que exiliarse un tiempo en Argentina, y estuvo dos veces viviendo la experiencia del encierro carcelario, experiencia que ha sido agudamente estudiada y diagnosticada por Michel Foucault, y sobre la cual afirma que la cárcel es el único lugar en el que el poder se muestra de manera desnuda, sin tapujos, sin cortapisas, sin encubrimientos. Porque ahí el poder se siente a sus anchas, y siente que puede desplegar toda su potencia y su capacidad de castigo, toda su fuerza represiva en contra de las víctimas que están encarceladas, sin tener que ‘guardar las formas’, y sin necesidad de legitimarse con discursos, porque ahí el poder simplemente actúa.”[i]

Retomando la parte final del prólogo de Carlos Aguirre, que es la que nos falta, cabe anotar lo siguiente: “el comportamiento del profesor Miguel Ángel Beltrán en la cárcel fue muy ejemplar, ya que pese a que la cárcel quiebra y destruye a mucha gente, anulándola o aniquilándola y ya no es capaz de recuperar su vida anterior; el Dr. Beltrán trató de hacer al mal tiempo buena cara, y buscar algunos elementos positivos de esta difícil experiencia, a la que fue llevado de manera forzada, y a la vez con fundamentos absolutamente injustificados, absurdos e irracionales. Y en su convivencia con los presos recogió y ensambló elementos para construir un libro muy interesante, en el que recoge los testimonios de muchos de los protagonistas fundamentales de la vida social colombiana de los años más recientes. Se trata de gente que está reunida y que convive cotidianamente en la cárcel, aunque haya llegado ahí por razones completamente diferentes como fueron los propios guerrilleros, tanto de las FARC como los del Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero también los paramilitares o los militares mismos, además de los distintos tipos de presos políticos y de presos sociales. Es muy interesante este libro: La Vorágine del conflicto colombiano. Una mirada desde las cárceles, libro que transmite los testimonios directos de esos protagonistas centrales, incorporado, como decían los microhistoriadores italianos, la dimensión de lo vivido de la Historia, lo que los franceses llaman le vècu, Y lo que hace el Dr. Beltrán en ese libro es recuperar esa experiencia de ‘lo vivido’ mismo, tal y como es concebida, sentida, vivida y procesada emocional e intelectualmente por sus propios protagonistas”.

Junto a ello, y dado que Aguirre sabía que muchos años antes de estar encarcelado el profesor Miguel Ángel Beltrán estaba interesado, entre otros temas de investigación, también en la historia de las FARC. Así como muchos otros investigadores de su país él había estudiado esa historia de las FARC porque le preocupaba entenderla más a fondo, y está un hecho que el profesor Beltrán Villegas refirió a Carlos Aguirre recientemente, que sucedió que cuando estuvo en la cárcel se encontró directamente con varios guerrilleros que eran militantes activos de las FARC y que en ese momento estaban allí como presos políticos, y él pudo entrevistarlos con mucho tiempo, ampliamente y sin prisas, de modo que parecía que le habían preparado ese escenario, en donde en lugar de tener que ir a buscar a cada posible testigo, y solo poder hacer una entrevista hoy, y la siguiente tres meses después, y la tercera en un año, él podía en cambio realizar esas entrevistas en muy poco tiempo y con la amplitud que deseara. Entrevistó a 17 miembros de las FARC que vivieron buena parte de los procesos históricos y políticos de la evolución global de esa organización de manera directa y personal, y que le cuentan tanto su historia como sus propias evaluaciones y experiencias personales. Con lo cual escribió una historia de las FARC que en este sentido es totalmente excepcional y original, y que hace de este libro una fuente imprescindible para cualquiera que quiera estudiar o comprender este complejo tema. Este libro titula: Las FARC-EP (1950-2015): luchas de ira y esperanza.

Aguirre apunta que otro tema importante del libro Alianza para un secuestro es el de las posturas que la academia dominante y la universidad tuvieron frente al burdo montaje de Uribe. Pues muchas de las autoridades universitarias, junto a muchos colegas y compañeros del profesor Beltrán que lo conocían hace muchos lustros y décadas, que sabían perfectamente que era un profesor honorable y un académico e investigador brillante, que dedicaba el 100% de su tiempo a las actividades de la docencia, de la investigación y de la difusión académica, tuvieron actitudes y posturas a veces sumisas y omisas, pero en ambos casos de clara complicidad con el montaje del gobierno colombiano. Cuando no posturas abiertas de promover activamente la criminalización del pensamiento crítico, promoviendo diversos esfuerzos e iniciativas para que él fuera declarado culpable.

En ese sentido, con pocas excepciones valientes y notables, la Universidad Nacional de Colombia se mostró como una institución poco solidaria y poco responsable frente a una clara injusticia e ilegalidad cometida en contra de uno de sus profesores, y exhibía una naturaleza predominantemente conservadora, en cuanto a sus autoridades y académicos, aunque no, felizmente, respecto a sus estudiantes, quienes mantuvieron por mucho tiempo sus protestas y sus exigencias de liberación al profesor Beltrán Villegas.

En el Dr. Miguel Ángel Beltrán Villegas fue destituido de su cargo como docente, aunque después tuvo que ser restituido en el mismo, cuando la Corte Suprema de Colombia lo declaró final y definitivamente inocente.

Prosigue el doctor Aguirre Rojas indicando que la Historia es muchas veces paradójica y avanza por caminos extraños e insospechados, por eso 16 años después del artero y cobarde montaje de la supuesta “captura” y “aprehensión” del profesor Miguel Ángel Beltrán, los personajes principales de ese infeliz acontecimiento han comenzado a ubicarse en el verdadero lugar histórico que les corresponde.

Así Álvaro Uribe es hoy un personaje totalmente deslegitimado, que en la opinión pública colombiana es concebido como un claro promotor del paramilitarismo, de los llamados falsos positivos y otros crímenes que cometió a lo largo de su vida. En ese sentido: el 28 de julio de 2025 Sandra Liliana Heredia Miranda, del Juzgado 44 Penal del circuito de Bogotá, emitió fallo condenatorio para Álvaro Uribe por presunta manipulación de testigos, lo que constituye fraude procesal y soborno en actuación penal, sancionándolo a 12 años de prisión domiciliaria y una multa de más de 34 mil 444 millones de pesos, aparte de inhabilitarlo para ejercer cargos públicos durante más de ocho años.

Y en apelación de aquel fallo, Manuel Antonio Merchán Gutiérrez, ponente de la Sentencia que absolvió de todos los cargos a Álvaro Uribe, entre otras razones, porque declaró ilegales algunas de las interceptaciones al celular de Uribe, las que habían sido consideradas lícitas en dos Salas de la Corte Suprema compuestas por juristas de mayor rango que Merchán  Gutiérrez, quien es concuñado de Alcibíades Vargas Bautista, uno de los tres miembros corruptos de la Sala Penal del Tribunal de Villavicencio, quienes junto a cuatro jueces y varios abogados litigantes que manipulaban procesos, recursos, juicios y sentencias, en los rincones de sus despachos, favoreciendo con dolo, a cambio del pago de cuantiosas sumas de dinero, a algunos criminales que esperaban ser juzgados o que cumplían sus penas en las cárceles del Meta. La modalidad que empleaban consistía en que, una vez que los apoderados de los delincuentes iniciaban la cadena ilícita “comprando” a los jueces; cuando los casos llegaban a la segunda instancia, es decir, a dicha Sala Penal, conformada por Alcibíades Vargas Bautista, Fausto Rubén Díaz Rodríguez, José Darío Trejos Londoño, este trío corrupto no actuaba –y los enjuiciados permanecían libres– o profería decisiones contrarias a las evidencias. Este escándalo de corrupción judicial se descubrió a mediados de 2017, mientras se desarrollaban las revelaciones sobre el “cartel de la toga” en la Corte Suprema. En marzo de este año 2025 fueron penados a 10 años en prisión, por Sentencia expedida por la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema.

Sin embargo, Manuel Antonio Merchán Gutiérrez, ya con el proceso en Bogotá, como magistrado de control de garantías que presidió la audiencia de legalización, entre otros hechos, declaró ilícitas las pruebas de las interceptaciones al teléfono de su concuñado –sin aclarar por supuesto que tenía ese parentesco familiar– Alcibíades Vargas Bautista, condenado por los delitos de cohecho propio y prevaricato en el mencionado trío de magistrados corruptos, interceptaciones que demostraban su culpabilidad, y así eliminó buena parte de los fundamentos del expediente que había sido construido con rigor.

Manuel Antonio Merchán Gutiérrez estampó el nombre y casualmente el alias de Hernán Darío Giraldo Gaviria en su sentencia absolvedora. Giraldo, exsicario conocido en el mundo del hampa con el alias Cesarín, quien es testigo de la defensa de Uribe desde hace varios años. Según volvió a aceptar Merchán Gutiérrez en audiencia pública reciente, Giraldo le pidió a su abogada que consiguiera a alguien cercano al exmandatario debido a que tres presos de su patio de reclusión querían transmitirle una información. La abogada llevó al hoy condenado Diego Cadena a la prisión y en esa cita se produjo (y escribió con ayuda de la apoderada de Cesarín) la versión de que el senador Iván Cepeda andaba comprando testigos en las cárceles, versión que fue desvirtuada por la Corte Suprema desde 2018 cuando absolvió al precandidato. No obstante, el magistrado Merchán le dio credibilidad a Giraldo Gaviria y a los otros convictos que declararon a favor de Uribe.

El togado famoso por su sentencia contraria a los hallazgos y análisis de seis magistrados de la Suprema, tres juezas y una fiscal, es también pariente de otro Vargas Bautista procesado por corrupción: su cuñado, el exmagistrado del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Carlos Alberto Vargas Bautista, hermano de Alcibíades. Carlos Vargas se casó con Claudia Merchán, hermana del absolvedor. Hoy es juzgado en la Sala de Primera Instancia de la Corte, en dos procesos que están a punto de ser fallados. Se le imputaron los mismos delitos de su hermano Alcibíades: cohecho y prevaricato, ilícitos que habría cometido junto con un primo hermano y una novia secreta que ejercía como litigante con el fin de llevarle los casos en los que se jugaban cuantiosos dineros públicos. Además, infiel con la hermana del magistrado Merchán. (Fuente: Elespectador.com, Cecilia Orozco Tascón, 29 de octubre de 2025, “El absolvedor de Uribe”)

Lo que destaca aquí es el entorno plagado de corrupción y mafia en que el absolvedor de Uribe se mueve, que denota inexistencia de transparencia y sin duda corrupción, alevosía, dolo y saña filtrados en la Sentencia de absolución de Álvaro Uribe. Además, gran parte de la población de Colombia y de otros países y regiones, sabemos y conocemos el historial de mentiras de Uribe, de promover el paramilitarismo y ser culpable de los falsos positivos, como de muchos delitos oscuros y abusos de Álvaro Uribe en toda su vida.

Por su parte, Felipe Calderón es también un presidente completamente desprestigiado en México y en el mundo al ser considerado como el responsable del ciclo todavía abierto del aumento desmesurado de los desaparecidos mexicanos, el que no se ha detenido ni disminuido en el gobierno de López Obrador. Además, Calderón está exiliado en Estados Unidos, temeroso de que su secretario de seguridad; Genaro García Luna, hoy acusado de colusión con el Cartel de Sinaloa, pueda delatarlo como obvio cómplice y también como beneficiario directo de esa misma colusión.

Enfatiza Carlos Aguirre: “mientras tanto, el profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas se ha convertido en toda Colombia, y también en buena parte de toda América Latina, en un claro ejemplo de los reales riesgos que corren hoy todos aquellos que se atreven a cultivar el pensamiento crítico, a ejercer la docencia realmente libre y autónoma, a difundir las múltiples injusticias que cotidianamente padecemos dentro de las universidades y también dentro de nuestras sociedades, y a investigar guiados solamente por la búsqueda de la verdad y por el afán de comprender la compleja realidad actual”.

Y finaliza destacando que el profesor Miguel Ángel Beltrán “(…) también se ha convertido en un ejemplo paradigmático de ese mismo pensamiento crítico latinoamericano, y en un referente práctico que en contra de todos los poderes hoy dominantes en Colombia, en México, en América Latina, y en el mundo entero, nos demuestra una vez más que siempre es posible resistir con dignidad, y que siempre se puede continuar defendiendo con orgullo y con valentía nuestras propias ideas, y que aún en las condiciones más adversas, se pueden mantener vigentes nuestras posiciones. Que siempre seremos capaces de afirmar nuestras verdades, y de proseguir reivindicando, al precio que sea necesario la inmensa e invencible fuerza de la razón, en contra de las bajas y terribles razones de la fuerza”.

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Evelyn Fátima Rejas Heredia Boliviana, abogada y magíster en Sociología y miembra de la Fundación Ernesto Che Guevara de Chuquisaca


[i] Y aquí, valga nuestro comentario  en un paréntesis y pausa con las disculpas de los autores y del PhD Carlos Aguirre; y a la vez denuncia sobre este poder desnudo, crudo, hostil e implacable y que no admite mínima crítica certera, mencionado por Foucault con relación a las cárceles, resulta aplicable -en este periodo de octubre de 2025- al terrible e imparable Metagenocidio de Palestina, donde el poder capitalista de Israel presidido por Benjamín Netanyahu y su principal aliado Donald Trump presidente muy polémico de Estados Unidos (EEUU), quien negocia con las armas y las guerras, y por tanto resulta proveedor principal de Netanyahu, donde el 7 de octubre pasado -recordando la intensificación de ese Genocidio que se inició hace 77 años, como ninguno en toda la historia de la humanidad, por el que han muerto más de 68000 personas, con innumerables heridas/os, niñas/os, adolescentes, adultos, ancianas/os a quienes se les amputaron brazos, manos, pies, piernas, se inhabilitaron sus sentidos de la vista, del oído, del tacto, del gusto, del habla, donde la población muere no sólo por los bombardeos israelíes, sino por la hambruna, y la falta de asistencia médica y hospitalaria a las cuales Netanyahu e Israel  los obligan también, a decir del Ministerio de Salud palestino y de todos los medios de comunicación y redes sociales que transmiten y que vemos a diario gran parte de los ciudadanos y ciudadanas esos horrores de este terrible e imperdonable Genocidio- millones de ciudadanas/os en el mundo entero nos movilizamos de una u otra manera rechazando ese abrupto Genocidio y clamando por la vida, la justicia y la dignidad humana; desde el 8 de octubre y hoy 11, en todas partes del planeta y por todos los medios de los que disponen los millonarios capitalistas y ultraderechistas aliados de Israel, Netanyahu y Trump, por las redes sociales por ejemplo, circularon y circulan mensajes de odio y amenazas de una y otra manera a todas/os las/os que estamos en esta oposición permanente, desgarrando nuestro dolor frente a este Metagenocidio y expresando nuestra firme solidaridad con Palestina y la Franja de Gaza, y lo denuncio ante todas las personas y medios que puedan leer estas líneas de clamor por detener tamaño Metagenocidio!!!!! Porque pese a que se ha hablado de acuerdos de cese a esta matanza en masa y que inclusive toda una flotilla de varias partes del mundo con ciudadanas/os voluntarios, partió y trató de llevar alimentos y material hospitalario a Palestina, ha sido también en parte bombardeada y frenada por Israel y Netanyahu sin permitir su ingreso a Palestina, el Estado Sionista no cumple ningún acuerdo de paz y hace un par de días bombardeó sin piedad Gaza y asesinó a un centenar de civiles, como está en las redes sociales y les consta a Palestina Israel y EEUU, y continúa suspendiendo el alto al fuego, retomando bombardeos contra ciudadanas/os palestinas/os torturándolos además como figura en todas las redes sociales actuales. Y finalmente Palestina está y continuará en una guerra integral de exterminio como consta en las mismas redes sociales y publicaciones mundiales a la fecha (30.01.2026)

Por otra parte, en esta coyuntura, EEUU en su desmedida ambición avanzó buen tramo (…) hacia las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, de 300 mil millones de barriles, las reservas de Venezuela, y ya se las robará y le llamarán y se llamará a sí mismo “libertador” y “demócrata”, antes hará correr mucha sangre, y a la derecha se le hincharán las manos de tanto aplauso (…) La academia sueca contradiciendo su esencia, lanza serpentinas y acomoda la alfombra roja al imperio ratero, sangriento, depredador.”( Alejandro Paez Varela, X.com, 10/10/2025)

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