Cada vida humana es un mundo (viejo proverbio judío)

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Nos encontramos en una fase de desestructuración del sistema global de mercados, no aún en la fase superior de lo que denomino, “crisis perfecta”. Trump expresa su carácter, pero no es quien genera esta crisis. Es una fase de desorganización y pugna de poderes así como de problemas en la reproducción.

En segundo lugar, los planos de crisis se hacen por ello expresión de un debilitamiento de la interconexión lograda por el proceso de globalización. No es aún un “sálvese quien pueda” sino un reajuste de fuerzas.

Tercero, el reordenamiento de fuerzas sociales no se realiza globalmente sino en escenarios y procesos específicos. Esos escenarios no son sólo los Estados naciones del capitalismo sino regiones enteras. Por ello es legítimo, para el análisis, dividirlas en regiones activas y otras pasivas a la coyuntura. En las regiones activas ubicamos al Atlántico Norte, a Medio Oriente, y a el extremo Oriente. No así a Africa ni a América Latina.

No existe aún un agente visible del cambio, no hay una fuerza consciente de su carácter, por lo cual la crisis significa tanto la descomposición como el reaglutinamiento de fuerzas ayer contrapuestas, pero que hoy se acercan motivadas por sus necesidades de confrontar problemas en niveles específicos.

Los dispositivos históricos —en manos de las diversas élites— se usan para juegos de control vaciándolos de contenido. Las relaciones sociales que expresan la pertenencia tales como; la religión, la familia, o la nacionalidad, se exasperan en sus esfuerzos por reproducir un mundo ya evanescente.

Por ejemplo, no es que el Islam carezca de objetivos a imponer y que no represente un problema para Europa, o que el uso del nacionalismo no juegue un rol fundamental en la movilización de masas en los frentes políticos y de guerras, sino que sus esfuerzos no tienen el poder que poseían a principios del siglo XX en que religión y nacionalismo jugaron un rol ideológico fundamental en la solución de coyunturas tales como las dos Guerras Mundiales. Con lo anterior, no desprecio su peligrosidad.

En este siglo, en la reestructuración inicial del sistema de intercambios  hemos distinguido cuatro fuerzas determinantes (USA, China, India y Europa). Sin embargo, en el plano político las fuerzas determinantes son distintas (USA, China, Rusia), lo cual hace que los escenarios geoestratégicos jueguen un rol menor en relación a los geopolíticos en la actual fase.

No obstante, no hablaré de las tensiones que esa diferencia construye, ni sus efectos en los distintos flujos financieros y comerciales, que he expuesto en otros escritos (véase el de Abril de 2025), como tampoco de la evolución de las hegemonías.

La división entre Trumpistas (nacionalistas-conservadores) y Wokes (liberal y social keynesianos), se fundamenta no en sus particulares ideologías sino en cómo enfrentar la caída de productividad al interior del centro sistémico y el avance de las multitudes de la periferia para ser su fuerza de trabajo directa en ese centro, así como para profitar de su nivel de acumulación y servicios sociales.

Dicho lo anterior, ¿qué novedades presenta la coyuntura?

Su orden jerárquico puede variar mañana, pero es evidente que la mayor confrontación y tensión se ha trasladado, para fines de  enero de 2026, al Medio Oriente con la rebelión de un segmento importante del pueblo iraní contra la dictadura del Alto Clero chiita. Aún no conocemos estudios de los sectores involucrados pero, aparentemente, se ha tratado de amplios sectores estudiantiles, de trabajadores y de capas medias. La motivación socioeconómica es clara, el desempleo y la inflación, y la pérdida de valor adquisitivo de la moneda y el salario.  Igualmente la represión cultural de los valores de la modernidad y contra la represión religiosa, política y social.

No ha habido sublevación de un segmento del ejército, por lo cual el Régimen ha podido descargar una represión brutal, que en solo cuatro días ha asesinado a casi cuatro mil personas y encarcelado a otras 200 mil. Han sido manifestaciones pacíficas y sin armas lo cual es de destacar. Carentes de otro punto de aglutinación las consignas han sido de su pasado glorioso y en contra de los Ayatollah. Aspecto notable a considerar  ha sido que el Régimen ha debido traer grupos armados de Irak y que han expresado su crueldad asesinando a heridos sacándolos de hospitales. Otro rasgo importante y singular ha sido el silencio atronador que han mantenido los grupos wokes y de izquierda respecto a la masacre que se realiza en Irán, lo cual ha sido destacado desde los grupos nacionalistas y de derecha.

Por otra parte, la situación puede agravarse pues Trump ha movilizado una Fuerza Militar de Tarea que le permitiría, con el apoyo de Israel, realizar todo tipo de ataques.

¿Cometerá Trump el error de Bush y los presidentes demócratas Obama y Biden e invadirá ese país?, el futuro cercano lo dirá.

El segundo espacio de tensión es la confrontación en ascenso entre wokes y trumpistas tanto en Europa como al propio interior de Estados Unidos.  En el terreno europeo, Ucrania continúa su retroceso en el frente, en tanto Zelensky lanza  exasperadas críticas a los líderes de la Unión Europea y Trump hace mofa de las gafas de Macron (obvia referencia al marido golpeado).

La prensa ya habla de un corredor entre la zona ocupada por Rusia y Odessa, ciudad fundamental para un posicionamiento estratégico de Rusia en esa Región del Globo. Lentamente Europa intenta rearmarse, organizando las bases de un ejército equiparable al ruso pero, aunque aplique el reclutamiento obligatorio de civiles, carece de los proyectiles para los dientes nucleares, dado que los que posee Inglaterra son en realidad de Estados Unidos.

Sin embargo, no todo es agua de rositas para Trump. Los Demócratas prometen detener la aprobación del financiamiento del Presupuesto Nacional y con la ayuda de varios grupos militantes islamistas y de izquierda han respondido fuertemente a las tareas del ICE (Organismo paraestatal) creada por Trump para cumplir su promesa de regularizar y controlar el flujo de inmigrantes ilegales.

La pasión con la que se descalifica y se miente por ambos sectores, desplaza la pugna hacia peligrosos terrenos de los que nada bueno puede esperarse. Es una prueba de fuerzas entre los dos sectores en los que se ha dividido Estados Unidos y su objetivo son las elecciones de Midterm y con un triunfo demócrata lograr el impeachment de Trump.

En el tercer área de tensiones mundiales –el Extremo Oriente– se ha rumoreado fuertemente la existencia de un intento de golpe de Estado en China. Xi Yin Ping ha defenestrado a los tres más altos generales de la Comisión de Defensa China, acusándolos de corrupción, cargo de los más graves en ese imperio e insinuando el de “traición a la patria” a uno de ellos, por la entrega de secretos atómicos y de Estado a los Estados Unidos.

La “crisis perfecta” sigue su curso. Europa y los BRICS presionan los mercados de deuda de Estados Unidos, al igual que los demócratas y el segmento financiero dispuesto a arriesgarse. El precio de la onza de oro ha sobrepasado los cinco mil dólares y se duda que, aun poniendo Trump a un representante del grupo de Inversión más grande del mundo, en la cabeza de la FED, con claras instrucciones de rebajar los tipos de interés, ello se logre. Nuestro pronóstico —de hace más de un par de años—  se cumpliría en este 2026 con avances en una recesión económica rampante y una inflación estimulada desde el propio centro sistémico.

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Rafael Kries Chileno, economista

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