Este domingo 27 de febrero subió la tensión a nivel mundial luego de las declaraciones del presidente Vladímir Putin, en las que ordenó poner en alerta máxima las fuerzas de disuasión nuclear tras las “agresivas declaraciones” de los líderes de los principales países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Comencemos por decir que no existe tal botón nuclear ruso, sino una línea de mando que debe ser respetada mediante tres códigos que solo poseen el Presidente, el Ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor ruso. Si se anula uno de esos códigos el procedimiento se bloquea. Por otra parte, el sistema de lanzamiento de armamento nuclear ruso es un complejo entramado que no solo depende de la decisión humana, sino también de la verificación de información que utiliza en un alto porcentaje inteligencia artificial.
Pero aún sin la existencia del temido botón, no cabe duda que solo el hablar de bomba nuclear es, hasta para el más incauto, un sinónimo de muerte y destrucción. Por ello este intimidador anuncio lo utiliza el Kremlin en forma táctica, es decir, como amenaza, porque de lo que sí hay certeza es de las informaciones confirmadas que señalan el envío y transferencia de armamento desde países occidentales a las fuerzas regulares (Ejército) e irregulares (grupos neonazistas y paramilitares armados) en el territorio ucraniano.
Con estas afirmaciones Moscú lanza una advertencia a estos países que han venido desarrollando desde hace más de ocho años una proxy guerra; no olvidemos que este conflicto inició en 2014, y aún desde el inicio de la operación rusa, Kiev sigue teniendo las puertas abiertas para recibir armamento desde Occidente ya que Rusia no ha cerrado ni bloqueado las fronteras de Ucrania. Esto se comprueba porque después de 48 horas del inicio de la operación militar rusa los cielos de Ucrania continuaban abiertos. Recientemente el día 28 de febrero, de acuerdo a información emitida por el Ministerio de Defensa ruso, es que se procedió al cierre del espacio aéreo ucraniano.
En este sentido, esta es una forma del presidente Vladímir Putin para decirles a los países occidentales “no interfieran porque van a terminar muy mal”. Además nos indica que Rusia está preocupada por la transferencia de armamento, no porque piense que Ucrania puede neutralizar la operación rusa en campo abierto, esto es imposible, ni con los fusiles kalashnikov que han entregado irresponsablemente a la población civil, y mucho menos con las bombas molotov que sirven de elemento distractor para victimizar aún más a la ciudadanía y satanizar a los rusos. Pero este factor de dotación armamentística profesional, de alta tecnología y altamente letal, a Ucrania le sirve para desgastar al Ejército moscovita y hacer más larga y onerosa la operación a tal punto que deba ser repensada por el Kremlin.
Línea de acción rusa en el ámbito nuclear
De acuerdo a varios analistas, en el ámbito nuclear Rusia continúa manteniendo la misma línea soviética basada en el “segundo golpe”, esto se refiere a utilizar el armamento nuclear como represalia solo si el enemigo lo utiliza en “primer término”. Pero esta no es la única doctrina, también puede ser empleada la línea del «ataque simultáneo», desarrollada por el último de los comandantes en jefe de las fuerzas soviéticas, Nikolaj Ogarkov: “Lanzar solo cuando el lanzamiento del enemigo sea inminente”. Es decir, no estaría descartado del todo un bombardeo con armas atómicas.
Significado de la alerta máxima
Para quienes trabajan en el área nuclear, la alerta máxima es perenne. La tríada nuclear rusa está formada por misiles balísticos intercontinentales móviles y estacionarios (en silos), bombarderos estratégicos y submarinos lanzamisiles (SSBN). La alerta especial emitida por Putin significa una condición de preparación general ligeramente diferente de la situación operativa normal, digamos un punto más de atención.
1.Misiles balísticos intercontinentales: estos sistemas se mantienen constantemente “en alerta”, las 24 horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año, para que puedan ser activados y lanzados rápidamente en caso de un ataque atómico enemigo. El personal que opera los misiles ICBM móviles (tipo Yars o Topol-M) es alertado de forma tal que puedan abandonar rápidamente sus bases y dirigirse a los sitios de lanzamiento preestablecidos, dispersos en la inmensidad del territorio ruso.
2. Bombarderos estratégicos: en cuanto a estos, se hace algo parecido al personal que trabaja con misiles balísticos intercontinentales, llamándolos para que puedan despegar en muy poco tiempo.
3. Submarinos lanzamisiles (SSBN): se mantienen siempre en el mar en patrulla para ser llamados a la acción sin previo aviso.
¿Qué sucedería en caso de un ataque nuclear?
Por ejemplo, una bomba W-87 normalmente colocada en un misil Minuteman-II, de 300 kilotones, prevé una explosión a unos cientos de metros de altura. Las partículas dispersas en esta zona dañan el cuerpo humano a nivel celular produciendo intoxicación aguda por radiación, pero además evaporizando, desapareciendo cualquier persona o cosa dentro del radio de acción de la bomba en un instante, además incendia absolutamente todo en un radio de acción de 155 Km.
Simulador nuclear en línea
Si desea conocer cuál sería el impacto en su ciudad, incluso con diferentes tipos de bombas puede entrar en el simulador https://outrider.org/nuclear-weapons/interactive/bomb-blast
Pero recuerde que por desgracia el dramatismo apocalíptico de un ataque nuclear es cruelmente real.
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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia








