Uno de los temas relevantes a nivel geopolítico de este año 2021, ha sido el fortalecimiento de las relaciones China-Rusia. Una asociación estratégica que es el resultado de las políticas rusas en materia internacional las cuales van encaminadas hacia la construcción de un mundo multipolar, además de ser evidentemente un contrapeso a la estrategia estadounidense de contención en una abierta política en contra de Rusia y China. A la vez, no se puede obviar el papel del gigante asiático el cual ha dado muestras, más que concretas, de su asertividad en la geopolítica mundial.
Por su parte, Estados Unidos está tratando de presionar a estos aliados euroasiáticos en dos frentes en extremo delicados: Taiwán en lo que respecta a China, Ucrania en cuanto a la Federación Rusa. Para muchos expertos esta doble presión norteamericana lo que ha hecho es conducir a un mayor acercamiento estratégico entre China y Rusia, no solo en el plano político sino en un ámbito aún más peligroso para Washington que es el militar y en el cual hasta ahora no son aliados formales.
Por ello se comienza a hablar de la “alianza militar chino-rusa”, mientras las respectivas flotas realizan ejercicios conjuntos, por ejemplo, en el Mar de Japón. Estados Unidos está tratando de manejar estas situaciones manteniendo el papel imperial que siempre ha desempeñado pero el cual en el mundo actual está caduco, y lo único que ha hecho es empujarlo a desempeñar una gestión pésima. De lo que no cabe duda es que el as Euroasiático cada vez cobra más fuerza y sigue siendo, ahora más que nunca, un eje geopolítico alternativo a Washington.
Alianza diplomática concertada
China y Rusia no sólo tienden, a profundizar en su cooperación estratégica, sino que han empezado a trabajar de manera conjunta en el plano de la diplomacia. El 6 de diciembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, realizó un viaje oficial hasta la India; un evento que sorprendió por realizarse en medio de la pandemia con la llegada de la variante Ómicron del Covid-19. Se puede aseverar que esta gira a Delhi era de suma importancia para Putin dadas sus continuas ausencias durante este año en cumbres internacionales y suspensiones de visitas oficiales, utilizando reiteradamente la conexión virtual. Los resultados de la misión diplomática rusa en la India fueron, sobre todo, en materia militar. La confirmación por parte de Putin y Modi de los acuerdos sobre los sistemas avanzados de misiles rusos. Delhi reiteró la compra a Moscú, a pesar de los vetos y las amenazas de sanciones de Estados Unidos, con lo cual la India se estaría alineando de manera solapada con Rusia y China.
Para algunos especialistas el objetivo estaba claro, además de las negociaciones armamentísticas, Putin habría llevado un mensaje de Xi Jinping a Modi, el cual estaría centrado en fomentar la reanudación de las negociaciones fronterizas entre China e India, con ello se trataría de alejar a Delhi de la influencia de Washington. Para la India las relaciones con China son de suma importancia, casi vitales desde el punto de vista económico y geopolítico regional. Por su parte Rusia quiere acercar a la India y para ello cuenta con el apoyo de China en este planteamiento, con el cual se bloquean parcialmente las políticas internacionales antirusa y antichina de los Estados Unidos.
Gas ruso para China menos para Europa
Nos desplazamos desde la India al frío invierno del viejo continente, mientras los suministros de gas ruso a la Unión Europea disminuyen, la empresa energética estatal de la Federación rusa, Gazprom, anunció el lunes 27 de diciembre que había establecido un nuevo récord histórico de entregas de gas a China a través del oleoducto “Power of Siberia”. Esta fuerte y creciente alianza a nivel energético no es una novedad, en noviembre de este año ambos países firmaron veinte acuerdos durante el III Foro de Negocios Energéticos Ruso-Chino. En este campo Moscú- Pekín han construido numerosos oleoductos y gasoductos transfronterizos, además de haber dado inicio a las obras de dos reactores de fabricación rusa, que se instalarán en centrales nucleares de China. Esto muestra el papel crucial que desempeña Moscú como fuente de recursos energéticos a bajo costo, reduciendo la dependencia de Pekín de las importaciones de África y Oriente Medio a través de las rutas del océano Índico.
Por ahora el gigante asiático parece haber olvidado los años en que Rusia privó al imperio chino, entonces al borde del colapso, de una parte, considerable del territorio al norte de Manchuria y favoreció la independencia de Mongolia. Por ahora China está regresando a un equilibrio de poder, que, sin ser igual, tiene muchos trazos de la dinámica geopolítica que se desarrolló a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el dualismo entre Estados Unidos y la Unión Soviética tomó forma y Mao fundó la República Popular. En ese momento, Pekín se alineó con el Kremlin, no sólo por afinidad ideológica, sino por la necesidad común de contener la influencia estadounidense. Pero en este momento las condiciones son casi totalmente distintas, la historia y el andar en el tablero geopolítico mundial está todavía por escribirse.
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Yoselina Guevara López Corresponsal en Italia









