EXCLUSIVO │ Escritor venezolano Gustavo Pereira: «Todo poema se escribe para ser compartido»

-

spot_img

Todo escritor sueña con ver sus ideas, sus creaciones publicadas. Él no solo ha publicado muchos libros, también ha inventado un tipo de versos: los Somaris. Además, se ha convertido en la representación de su pueblo, en el libro más importante publicado en el país, al ser el autor del preámbulo de la Constitución de la República, Bolivariana de Venezuela.

Gustavo Pereira, nacido en Punta de Piedras, Isla de Margarita, Venezuela, el 7 de marzo de 1940. Poeta y crítico literario. Se encuentra entre un selecto grupo de los vates venezolanos más importantes de la historia literaria del país y  latinoamericana.


Doctorado en estudios literarios en la Universidad de París, Fundador del Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales y del Centro de Investigaciones Socio-Humanísticas de la Universidad de Oriente. Formó parte del grupo «Símbolo» (1958). Fue director y fundador de la revista “Trópico Uno” de Puerto La Cruz.

Cuenta con innumerables reconocimientos nacionales e internacionales. Desde su casa en Lechería, estado Anzoátegui, ciudad donde vive desde hace muchos años, conversamos con el Premio Nacional de Literatura, el maestro Gustavo Pereira.

Pregunta obligada, pero necesaria: ¿De dónde viene esa vena artística, el amor por la literatura? ¿Qué fue lo primero que escribió y a qué edad comenzó a escribir?

Comencé a escribir, lo que a mi edad entendí por poesía, a los doce años en Maracaibo, en donde tuve la dicha de estudiar buena parte del último año de primaria. Mis padres, y con ellos el resto de mi familia, siempre apoyaron y alentaron esas inclinaciones, no ajenas por lo demás a gran parte del núcleo familiar. Desde entonces, en su invulnerable amor, celebraron hasta los malos versos que escribiera el hijo. 

Usted es y ha sido referencia de varias generaciones de poetas. ¿Quiénes son sus  referentes en la literatura?

Fueron varios en cada etapa de la vida. Sucede a menudo, creo, en quienes asumen el arte o la literatura como razón de vida. Con la edad varían los gustos, o más bien, las predilecciones en materia de autores, aunque algunos nos acompañan y acompañarán mientras vivamos. Los autores clásicos no han resistido el paso del tiempo por voluntad divina o capricho académico y menos bajo la volubilidad de los gustos y modas de una época. Múltiples factores y razones lo determinan. ¿Quién puede dudar, por ejemplo, de la perennidad de Dante, cuya Comedia, ¿admirada por Bocaccio, a tal punto que la calificó de Divina y así se quedó? ¿De Cervantes, de Shakespeare, o de Goethe? son clásicos porque en letra y espíritu lograron interpretar y expresar con grandeza su tiempo y eso permitió que pervivieran en sucesivas generaciones. Podría mencionarle un buen número de autores, aún no clásicos, entre mis referentes poéticos, pero convertiría esta entrevista en catálogo. Solo me gustaría agregar que una de las grandes confusiones que existen con respecto a los gustos poéticos, dando por sentado que se sabe diferenciar la mala de la buena poesía, consiste en soslayar o ignorar que existen tres clases de poema: aquel de sencilla diafanidad que logra llegar a quien eventualmente lo lea u oiga; aquel capaz de conmover a los lectores habituales de poesía, y aquel que parece escrito para otros poetas, por lo común afines. No desdeño ningún buen poema, aunque no me conmueva, pues la poesía, como arte que es, constituye también una forma de conocimiento.

He leído sobre su invento, los Somaris, son poemas breves que no tienen las restricciones de un haiku en métrica ni buscan el contenido de un epigrama. ¿Cómo llegó a la creación de esta forma y cómo podemos reconocer un Somari?

Hace muchos años, entre los habituales pequeños poemas que siempre escribí, decidí nombrar con un neologismo, somari, que inesperadamente vino a mí, uno que recién concluía y me pareció, después de sobrevivir a las tachaduras, delicadamente transgresor y contundente en su brevedad. Cabe decir, pensándolo bien ahora, como adaptado a este tiempo hiperkinético. Así nacieron otros somaris, algunos de ellos rescatados de los implacables borrones que en ocasiones solo dejan, en pago de tanto esforzado amor, un solo verso. En suma, un somari es un poema breve sin preceptiva. Y cuando digo breve me refiero a no mayor de los catorce versos de un soneto.

¿Qué aporta la literatura a Venezuela?

Marx decía, refiriéndose a la sociedad francesa de aquel tiempo, que había aprendido en La comedia humana de Balzac más sobre la misma que en todos los tratados de historia, sociología o política publicados entonces. La buena -y hasta la mala- literatura sirve para eso, para desentrañar laberintos humanos, diseccionar la realidad oculta y mirar y sentir en ella, no de reojo ni con lentes bifocales, sus infinitos meandros. En toda sociedad, sin exceptuar la venezolana, el estudio de las sensibilidades importa tanto como el de los hechos, porque sin aquéllas éstos carecen de sostén, de certidumbre humana y de congruencia. En cuanto a la poesía –parafraseo a Gramsci- ella no está allí para servir, sirve porque es poesía. Por lo cual todo poeta o escritor, aun sin proponérselo, se convierte en servidor público.

¿Entre sus actividades tiene  la de formar nuevas y nuevos escritores?

Dediqué muchos años de mi vida a la enseñanza hasta mi jubilación en la universidad solo que sin presumir de ductor, ni de nada distinto al leal compañerismo. No creo que la poesía pueda enseñarse. Se vive y se comparte. Se puede enseñar la evolución, las transformaciones, los infinitos cauces por los que antes y ahora ha pasado la poesía., pero no sus esencias, que solo puede percibirlas la razón sensible. La asimilación de los portentos de todo buen poema se adquiere mediante la lectura constante de los grandes poetas y la lectura de poesía suele ser, como su escritura, un oficio secreto. Siempre estamos aprendiendo.

¿De qué manera influye la situación económica y política del país en la creación literaria?

Influye, por supuesto. A veces para bien, a veces para mal, aunque, en las circunstancias actuales, para bien mucho menos. No porque la influencia en la creación sea mayor o menor  -cuestión más bien de temperamentos y cifras- sino en el cómo. Y más allá de las evidencias esto no lo sabremos con precisión, en su trascendencia, sino más tarde, cuando los efectos de las agresiones imperiales y sus adeptos, unidos a los de la pandemia y a la parte de culpa que nos toca, asienten sus secuelas.

La pandemia ha cambiado nuestras vidas desde todo punto de vista. Sobre todo, los artistas han sido afectados por la cuarentena. Sumado a las dificultades que se presentan en el país para publicar libros en físico. ¿Los libros de Gustavo Pereira están disponibles en las nuevas tecnologías de internet, tiene planes de publicar vía online o con editoriales fuera del país?

La influencia de la pandemia, en efecto, ha trastocado el orden de las cosas y la vida cotidiana, incluyendo desde luego los planes culturales, que deben ser el mascarón de proa de toda revolución. Las estructuras físicas, tan necesarias, jamás podrán suplir el papel de las facultades mentales, y menos las de la conciencias sensible, cuya formación y consolidación es imprescindible en la conquista de un mundo mejor y una sociedad justa.  Lo que importa en todo caso es resistir y perseverar. En mi caso, y en respuesta a su pregunta, un solo bien entre tantos males reconozco a la pandemia y es el poder disponer del tiempo y el espacio para dedicarme plenamente a la escritura sin los constantes apremios de viajes y compromisos que el cumplimiento de mis deberes ciudadanos y mis convicciones me han impuesto siempre. Padezco el fetichismo del libro de papel y tengo al digital como un soporte.  Por internet pueden verse algunos de mis libros.  La editorial El perro y la rana ha colocado en la web algunos de prosa, pero no sé si también los de poesía. Ignoro si la Biblioteca Ayacucho colocó  en su portal mi antología Poesía y prosa, pero sí que Costado indio, sobre literaturas indígenas venezolanas, está allí. La editorial Momte Ávila, la Casa de las Américas, la editorial Smokestack Books de Inglaterra (e-mail: smokestack book-co.uk) y Edition Delta de Alemania (info@edition-delta,de) han publicado antologías que igualmente ignoro si están en la web. Pasa que no soy adicto a hurgar en las entrañas de ese otro monstruo, a sabiendas de colocarme en peligro de adicción. Y solo tengo la del libro-libro.

¿Cree que en la poesía está la política, la ideología?

Por supuesto, aunque algunos poetas intenten eludirlas. Ser poeta significa también tener una visión de la realidad. No existe poeta eunuco ni incontaminado, ni siquiera porque en su vida haya tenido la menor intención de comprometerse en otra causa que no sea su poesía, por lo cual se cree a salvo de lo que tiene por contaminación. Su existencia en sociedad y su cerebro, sin embargo, siguen allí. Piensa y razona y se expresa en palabras.  No conozco poeta que solo escriba soliloquios, aunque tal vez valga la pena intentarlo. Por mi parte, carezco de tal tipo de prejuicios puesto que estoy inmerso en mi tiempo y en mi país y tomo partido en todos y cada uno de los actos que me afectan o vulneran.

¿Para qué sirve la poesía y para quién se escriben los poemas?

En mi último libro, Diario de las revelaciones, publicado el año pasado por la Editorial Acirema y conformado, como indica su nombre, por un conjunto de anotaciones dispares sobre vivencias, revelaciones, lecturas y reflexiones, escribí en la nota inicial, y me excuso por el desenfundado yoísmo al que acudo como la manera más expedita de responder a su pregunta: “Pareciera que en medio de los desequilibrios inherentes al predominio del tener sobre el ser, convertido por el capitalismo en causa prima de la condición humana; más allá de la insaciable lobreguez que hora tras hora destruye, contamina e inficiona la vida en el planeta, la poesía,  desestimada y furtiva, si no tuviese otra tiene, por sobre todo,  una crucial misión: existir”.

Por lo demás, todo poema se escribe para ser compartido, a sabiendas de que acaso no sirva para nada.

Con el desarrollo de las redes sociales y la cantidad de personas conectadas a diario en comunicación con mensajes breves de pocas palabras. ¿Cree usted que es una oportunidad para la poesía? ¿Qué propone para lograr alcances de esta modalidad en el mundo virtual?

Ojalá sea una oportunidad para la poesía, pero no soy optimista en ese sentido. Al menos mientras el dominio sobre esos medios se mantenga en las mismas manos. El hecho de que parecieran democráticos, no quiere decir que lo sean, aunque aquí y allá puedan expresarse variaciones positivas. Las redes sociales deben ser un bien público en su sentido estricto, es decir, pertenecer y servir a los pueblos bajo las normativas que rigen la convivencia, la dignidad, el respeto y la vida en sociedad. Hasta ahora quiénes mueven los hilos detrás del escenario poseen su control, aparentemente no absoluto…hasta que sienten afectados sus intereses, que no son pocos. Por lo cual resulta fácil constatar, si sustraemos su utilidad y fines prácticos, que las fake news, la excrecencia espiritual expresada en metalenguajes coprolálicos y la frivolidad  que cunden en ellas, no son gratuitos. Esto me ha persuadido más aún de la indudable eficacia con la que los antivalores del capitalismo han sido inoculados en estas últimas generaciones, al parecer para quedarse (aunque no sabemos por cuánto tiempo). Por suerte existe un tenaz contrapeso: el de las virtudes arraigadas en tantos otros. Y en ellas el arte y la literatura cumplen y van a seguir cumpliendo su papel nutriente.

¿Cómo califica el nivel de la literatura en Venezuela en este momento? ¿Ha habido avances en cuanto a la calidad en estos últimos 20 años? 

Se me hace cuesta arriba calificar algo tan dúctil y permeable como la calidad de una literatura, siempre sujeta a gustos e imponderables. Cuando uno habla de buena o mala literatura se refiere a la mal escrita y a la banal, pero los calificativos suelen juzgar y juzgar en estos asuntos no pasa de ser vana conjetura.

¿Cuáles son los planes artísticos que prepara para los meses y años por venir?

No acostumbro a trazar planes poéticos, tan poco vinculados a los avatares del vivir. Un poema aparece cuando quiere y donde quiere. El constante ejercicio de la escritura ayuda a que aparezca, es cierto, pero no siempre es así. El confinamiento me ha permitido concluir los textos que conforman dos poemarios y un libro de anti-proverbios que esperaban, con paciencia horaciana, la última corrección para ser dejados en paz  para luego ser publicados. Lo primero, sé que jamás ocurrirá, pero los publicaré para librarme de ellos, o ellos de mí, y no tener que pasar lo que me resta de vida enmendándolos.  

¿Qué mensaje envía a las nuevas generaciones de escritoras y escritores, artistas de otras áreas, así como a todas y todos los venezolanos?

Aprendí, como longevo camarada de sentimientos y utopías posibles, a dudar de toda verdad inculcada y establecida, a procurar la esperanza fundada en carne y alma, y a tratar de ser feliz en medio de las contiendas contra toda injusticia. Pero la felicidad total no existe, por lo cual es preciso conformarse con los instantes felices. A fin de cuentas, es lo que nos queda en el recuerdo y la nostalgia para saber que valió la pena haber vivido.

_____________________________________________________

Tony González Artista venezolano y miembro de Correo del Alba en Venezuela

spot_img
spot_img

Bicentenario

Voces en Lucha

Últimas noticias

Nicolás Maduro: el prisionero de guerra

Una verdadera desilusión resultó la aparatosa invasión militar de Venezuela con portaviones, acorazados, submarinos nucleares, centenar y medio de cazabombarderos...

¿Cómo se extermina una civilización?

Las acciones del presidente Trump no son solo el síntoma de un imperio y un orden mundial en su...

La superioridad de las universidades chinas

En ocasiones no conseguimos comprender la magnitud de los cambios en curso. Un buen camino para observarlos puede ser...

La plaza

Una cuadrilla de hombres cavan zanjas que dibujan crucifijos a ras de suelo. Es Santiago de Chile, marzo de...
- Publicidad -spot_imgspot_img

Donald Trump, entre Calígula y Nerón

Ni el nazi-fascismo con su Führer o la Italia de Mussolini se atrevieron a tanto. Solo en la Roma...

Irán demuestra al mundo que Estados Unidos ya no es todopoderoso

El lunes 13, acorralado por el fracaso de las negociaciones con Irán, el presidente Donald Trump buscó salir del...

Recomendados

Irán demuestra al mundo que Estados Unidos ya no es todopoderoso

El lunes 13, acorralado por el fracaso de las...

La plaza

Una cuadrilla de hombres cavan zanjas que dibujan crucifijos...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí