El canciller ruso, Serguéi Lavrov, criticó la posible implementación del pasaporte digital de vacunación propuesto por las autoridades de Unión Europea (UE) por considerarlo contrario al principio de vacunación voluntaria. Este martes 2 de marzo Lavrov, en una rueda de prensa, señaló que “resulta que esta idea contradice las normas de la democracia, porque en los países de la UE se ha decidido que la vacunación es voluntaria. Si se introduce un pasaporte Covid, se contradice el principio de voluntariedad”.
Dos de los más férreos defensores del Pasaporte antiCovid son el canciller Sebastián Kurz y el premier búlgaro Boyko Borissov, quienes han solicitado reiteradamente que se emitan los llamados documentos verdes que permitirían el desplazamiento sin restricciones de los ciudadanos europeos. En este sentido, el ministro de Exteriores ruso indicó que en caso de querer realizar viajes los ciudadanos y ciudadanas que viven en el territorio de la UE se verían “obligados” a vacunarse aún en contra de su voluntad, y si por razones de salud están imposibilitados de hacerlo, entrarían en un grupo severamente discriminado sin posibilidad de poder desplazarse por el territorio de la UE. En España, por ejemplo, la vacunación, que normalmente no es obligatoria, dió un vuelco radical en Galicia, donde quien se niegue a vacunar puede ser multado con multas que van desde los mil euros.
Lentamente la idea del pasaporte antiCovid va ganando terreno, aunque para algunos analistas se trate de un apartheid sanitario solapado. Un mecanismo a través del cual algunos gobiernos se están planteando imponer una discriminación a determinadas personas en función de su estado de salud, su estado de vacunación o de su análisis de sangre. Además de ello, se debe conocer cuál será la normativa con respecto a los migrantes provenientes de países con severas dificultades para la vacunación, es inaudito que se promueva mayor discriminación entre los seres humanos que huyen de situaciones de guerra, hambre y persecución. Sin descartar países como Tanzania, cuyas autoridades gubernamentales rechazan abiertamente la vacuna contra el Covid-19.
Lenta vacunación en la UE y su fractura
Son muchas las interrogantes que surgen en torno a este pasaporte, sin olvidar los retardos en la vacunación que afrontan los países miembros de la UE. De acuerdo a Our world in data (https://ourworldindata.org/covid-vaccinations), para el 2 de marzo el bloque europeo ha administrado 7.83 dosis de vacunas por cada 100 personas. En cambio, para la misma fecha Israel ya ha administrado 96.07 dosis por cada 100 personas. Para la UE es una cantidad de inoculaciones bastante baja teniendo en cuenta la población de casi 450 millones de habitantes de los 27 países que la conforman. Así como tampoco tiene una explicación lógica la lentitud del proceso en un continente donde, a causa del Covid-19, han fallecido más de medio millón de personas. Al respecto, el primer ministro austriaco, Sebastián Kurz, conjuntamente con los gobernantes de Dinamarca y la República Checa, decidieron ocuparse directamente del tema de las vacunas en sus países, al margen de lo que consideran un desastre en la gestión de las vacunas por parte de la UE, atribuyendo la culpabilidad de la mala gestión a la presidenta de la comisión europea, Úrsula Von Der Leyen, generando con ello una fractura dentro de la Unión.
Han sido reiteradas las acusaciones que pesan sobre Von Der Leyen, las cuales la tildan de llevar a cabo una gestión personalista, aunado a su posible cercanía con poderosos grupos de presión de las grandes multinacionales. De lo que no cabe duda es que el programa de vacunación, centralizado en manos de la comisión presidida por ella, ha sido un total fracaso, caracterizado por la lentitud en su implementación, el abierto favoritismo con ciertas casas farmacéuticas y una reinante confusión. El primer ministro Kurz fue enfático y dijo que Austria y otros países se reservan el derecho de comprar vacunas donde no quieren las autoridades de Bruselas, como Rusia y China, así como a considerar la posibilidad de producirlas localmente con otros países, no sin dejar claro que las decisiones tomadas por Bruselas no se considerarán vinculantes para su país, y esto incluye el pasaporte antiCovid.








