Este 1 de Mayo reciban un saludo fraterno y solidario, es un domingo para descansar y pensar el rol que tenemos quienes hacemos vida en diferentes áreas. Sin nuestra energía el mundo no podría seguir funcionando. por muchos robots que pretendan reemplazar algunos puestos de trabajo. También mi homenaje a quienes lucharon y murieron para que el trabajo sea reconocido y tenga la dignidad que se merece.
Haré en esta oportunidad mención al libro ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no? Breve manual de las ideas de izquierda para pensar el futuro de Alejandro Galliano, en que se sostiene que analistas sobre el tema del trabajo dicen que estamos en la etapa del capitalismo 4.0, donde el trabajo se automatiza, es decir, la fuerza de trabajo es reemplazada por robots.
¿Qué pasará con los trabajadores en esta etapa? Según investigadores de la Universidad de Oxford, el resultado será la destrucción de empleos. En el área del transporte, el 13% de la Población Económicamente Activa (PEA) mundial puede perder su trabajo, además de otros como el textil, el aeroespacial, el químico, el automotriz, el agrícola y la electrónica.
En los Estados Unidos, el 47% de los actuales puestos de trabajo son reemplazables con la tecnología que está disponible. Para los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ese porcentaje es del 57% y 77% en China. En América Latina, la Argentina y Uruguay encabezan la lista con un 60% de puestos de trabajo automatizables. En ambos países surgen como los grupos sociales más amenazados los hombres de 15 a 30 años con educación secundaria incompleta.
Otra forma de medir el mismo fenómeno es el porcentaje de tiempo laboral invertido en tareas automatizables: a la cabeza se encuentra Colombia, Perú y México, con un 53% de horas de trabajo redundante, plantea Galliano.
Contra ese catastrofismo, otros especialistas señalan que menos del 5% de los trabajos son reemplazables por completo, y que más de la mitad son automatizables en un promedio del 30%. Los humanos aún tenemos tres ventajas comparativas respecto de las máquinas. La primera es la creatividad. La segunda es la comunicación emocional: cuidar, criar, motivar a otra persona, descifrar su lenguaje corporal (si bien el reconocimiento facial artificial puede avanzar en ese sentido). Por último, la motricidad fina. Es la paradoja observada por el experto en robótica Hans Moravec: es más fácil replicar por computación el razonamiento de un jugador de ajedrez de alto nivel que los movimientos de un camarero. La detección y manipulación físicas todavía son destrezas humanas. Por eso el economista estadounidense David Autor apunta que la tecnología actual no afecta ni a los trabajos mayormente creativos o afectivos, ni a los trabajos físicos de muy baja calificación, de tan bajo costo que no vale la pena robotizarlos. El riesgo se concentra en los puestos de calificación intermedia. La tecnología no hará desaparecer el trabajo, solo lo polarizará.
Buena reflexión para este día y. como bien dice Galliano, la humanidad no es reemplazable, sobre todo en los afectos.
Ahora me encuentro en La Habana, en la víspera de la histórica marcha de las trabajadoras y los trabajadores, y esto parece que fuera un carnaval con las llamadas congas, comparsas musicales que sobre camiones van animando la fiesta/marcha de un pueblo alegre que en medio de las dificultades se levanta cada dia a construir un país/vida que es referencia revolucionaria para el mundo. Viva la clase trabajadora.
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Cris González Directora de Correo del Alba







