No puede sino considerarse como acontecimiento histórico de dimensión estratégica y global, la decisión del gobierno venezolano del Presidente Nicolás Maduro Moros, de apoyar la firme, pero mesurada posición del gobierno del Presidente de la Federación Rusa, que encabeza el Presidente Vladimir Putin, en la actual tensión política y militar en las áreas fronterizas de este país con la República de Ucrania, por cuánto ello está en línea con la defensa del Derecho Internacional, el fortalecimiento de las relaciones estratégicas que se ha venido construyendo a partir del gobierno del Comandante Hugo Chávez Frías y los intereses geopolíticos de la República Bolivariana de Venezuela, frente a la Guerra Multiforme que vienen desarrollando los gobiernos imperialistas de Estados Unidos y sus satélites de Europa y América Latina, desde el mismo inicio de la pacífica y democrática Revolución Bolivariana.
Esta posición política está en perfecta correspondencia con la Diplomacia de Paz diseñada y personalmente desarrollada por el Comandante Chávez, para resistir con nuestros aliados de América Latina y el Caribe, la estrategia de Guerra de los gobiernos yankees de George W. Bush y Barack Obama y que, en general, sigue desarrollando el último Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de su gobierno, el hoy Presidente Nicolás Maduro.
De la misma manera; el referido apoyo diplomático del gobierno bolivariano al gobierno de la Federación Rusa, se corresponde con la necesidad de responder, en el plano global, a la tendencia acelerada del gobierno de Estados Unidos y sus gobiernos satélites de la Unión Europea, Canadá, Australia y Japón, de convertir, definitivamente, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN/NATO) en una organización militar agresiva, con escenario de operaciones globales, eliminando su espacio operacional original que se limitaba a la espera de los países ubicados o en la proximidad del Atlántico Norte, expresado en la incorporación de las exrepúblicas socialistas de Europa y, con ello, intentar cercar el inmenso territorio de la actual Federación Rusa, con el evidente propósito de neutralizar a esta potencia militar y avanzar hacia su principal objetivo estratégico: la República Popular China.
En ese contexto, resulta muy importante destacar que la República Bolivariana de Venezuela no solo se siente amenazada directamente por el gobierno de Estados Unidos, sino también, por la estrategia global de la OTAN, por cuanto la vecina República de Colombia suscribió durante el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, un acuerdo que le otorgó la condición de Estado Observador de la OTAN/NATO, no integrado a su estructura militar, lo cual le permite compartir información militar y de inteligencia con los mandos de la OTAN y, en caso de conflicto militar, seguramente utilizará, como en la actual tensión ruso-ucraniana, la amenaza militar en contra de Venezuela, lo que requerirá el apoyo político y militar de la Federación Rusa para disuadir y contener una agresión a su territorio. Esta nueva situación político-militar regional y global, en la cual está involucrada la República Bolivariana de Venezuela, no solo debe ser anunciada al país, sino debe ser hecha del conocimiento y firmada la conciencia del pueblo para prepararlo para cualquier situación militar que pueda poner en peligro la paz nacional y los intereses de la República.
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Yoel Pérez Marcano Exembajador de Venezuela en San Vicente y las Granadinas y Belice
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