El compostero con amor familiar: fundamento para un huerto productivo al 100%

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El entusiasmo y la idea fija de poder obtener productos vegetales frescos de manera inmediata, a la mano para todos los integrantes de la familia, son la motivación más enérgica que impulsa a establecer lo que se denomina compostero, que no es más que un elemento fundamental que servirá para garantizar la producción exitosa del huerto familiar, escolar, urbano o de cualquier otra modalidad de plantación preliminar. 

El compost es una mezcla oscura y blanda, rica en nutrientes útiles para las plantas, resultante de la degradación de la materia orgánica por los microorganismos presentes en la naturaleza. Incluso en un entorno urbano es muy fácil crear las condiciones necesarias para que estos seres vivos afecten a la materia orgánica y la descompongan. En efecto, bastará con proporcionarles la materia prima y el proceso se iniciará de forma totalmente espontánea.

Pero un compostero debe contar, más allá del aspecto técnico, con la disposición, el calor humano y el amor que debe caracterizar todo lo que se hace en procura de los resultados finales, además de poder incorporar a todos los miembros de la familia, especialmente a los niños y niñas, en quienes se despertará la curiosidad por conocer cómo actúan esos seres microscópicos que habitan en esta mezcla.

Continuando con la base fundamental para el establecimiento del  huerto familiar, en este caso particular para el compostero, se seleccionará un espacio adecuado con la mente siempre puesta en la ordenada aplicación de la técnica de transformación del material orgánico, producto de la actividad de los microorganismos que  viven en este material como fuente de energía y nutrientes siempre en presencia del oxígeno. Puedes encontrar el espacio en el jardín, en un rincón cerca del huerto o incluso en una terraza si es amplia –y en lugar de un agujero en la tierra lo realizas en un recipiente–.

 Se debe tener siempre presente tres principios elementales:

1) Ubicar un espacio soleado donde abrir un hoyo en la tierra con una profundidad aproximada de 30cm³, en el cual  se depositarán todos los restos orgánicos posibles provenientes de la actividad doméstica, tales como cáscaras de huevos, de frutas, restos y cáscaras  de verduras principalmente. Para empezar a compostar hay que proporcionar a los microorganismos lo que les gusta: hojas, flores, hierba, ramas, virutas de madera y restos de comida. Evita de agregar en el compostero desechos como revistas y  periódicos, cuero, tejidos sintéticos y la madera tratada o coloreada, que lo contaminarían y ralentizarían la descomposición de la mezcla.

Los residuos húmedos de la cocina o los recortes de hierba fresca son los que tienen un mayor contenido de nitrógeno y agua, mientras que las ramas y las hojas secas contienen principalmente carbono y son capaces de crear una estructura y, por tanto, mejorar la circulación del aire en la mezcla.

A la hora de armar el compostero hay que intentar alternar los dos tipos de materiales, para ser exactos, habría que mantener una proporción tal que por cada parte de “carbono” haya dos o tres de “nitrógeno”. Se puede obtener un buen resultado creando una mezcla homogénea de materiales húmedos y secos; nos podemos ayudar  haciendo capas alternas de material húmedo y seco que no sean demasiado gruesas.

Este hoyo abierto en el terreno también se puede sustituir, por razones de espacio, por recipientes como tobos de plástico o recipientes que ya no se usen y que puedan ser reciclados para que sean contenedores de todos los residuos sólidos orgánicos, es decir, del compostero. El hecho de abrir el hoyo representa una ventaja ideal por cuanto permitirá  que los residuos estén en contacto directo con la tierra.

2) Agregar agua de manera que se mantenga humedecido el compostero, pero no empapado, ya que mucha humedad pudrirá los desechos, atrayendo moscas y otros insectos, y generará un desagradable olor a podrido; por tanto, debe verificar que la humedad en el mismo sea la justa.

Si observas que el compostero tiene demasiada agua, basta con añadir algún material seco (ramas y hojas secas) para equilibrar la humedad. La velocidad de descomposición está muy influenciada por la disponibilidad de aire y el grado de humedad. Si, por el contrario, está demasiado seco, hay que  humedecerlo con agua limpia.

3) Remover ocasionalmente el material para asegurar el proceso de descomposición por parte de la actividad de los microorganismos incorporando a su vez la tierra del hoyo, que sirve de depósito del material orgánico. Esto es en el caso de que se depositen los desechos sólidos orgánicos directamente al suelo, lo que permitirá mezclar las capas con mayor facilidad. El compostero nunca debe ser demasiado compacto para evitar olores desagradables, por eso es útil moverlo y favorecer la aireación.

Para acelerar el proceso de la actividad microbiana y aumentar la temperatura en el área, se recomienda colocar encima del hoyo una bolsa plástica, preferiblemente de color negro, pero sin sellar, permitiendo así  la entrada de aire y que no se pudra lo que ya ahí está colocado.

Es imprescindible destacar que la idea es que se compacten todos los residuos  en el hoyo o recipiente, de manera de que al final del proceso ya no se pueda distinguir lo que se colocó en capas –ya  que se han ido desintegrando–, obteniendo de este modo una tierra abonada de alta calidad nutricional para nuestras plantas.

En cuanto a la duración del proceso de descomposición de la materia orgánica dependerá de la naturaleza de esta, pero en promedio podría ser de una semana a un mes en zonas cálidas, tropicales. En los países donde hay las estaciones climáticas se puede elaborar el compostero a finales de invierno. Para reconocer cuando está listo, los componentes del mismo se volverán una tierra suave y de color oscura, con un agradable aroma a campo, que se puede incorporar directamente al suelo donde se sembrarán las plantas del huerto, lo cual ellas agradecerán grandemente y se lucirán dándonos sus mejores frutos.

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Nieves Moyetón Ingeniera Agrónoma de Producción Vegetal

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