La lucidez democrática

140

Por Félix Roque Rivero

En su laureada obra Ensayo sobre la lucidez, José Saramago nos cuenta un acontecimiento insólito. En un país determinado donde gobierna un régimen autoritario disfrazado de demócrata se produce un llamado a elecciones para renovar las autoridades regionales. El resultado es el quid de la historia. Apenas un 13% vota por los candidatos de los partidos y 87% vota en blanco. El gobierno, ante los resultados que se repiten por una segunda ocasión de manera idéntica, monta una operación para desmontar la conspiración blanca que amenaza con destruir a la democracia.

En América Latina se están produciendo en los últimos tiempos una serie de acontecimientos políticos que apuntan hacia un renacer del espíritu democrático de los pueblos. Espíritu que los interesados han pretendido mantener en sueño soporífero, ya que, enemigos como son del empoderamiento popular, prefieren mantenerlos aletargados con mensajes demagógicos y bajo las amenazas de las gorras mandonas y de las silbantes metralletas. Así, sus robustos bolsillos no enflaquecerán jamás.

Al norte del continente, en México, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se mantuvo por casi un siglo con el control total del poder. Vivió los tiempos del «gallo tapado» que lo ocultaba todo: corruptelas, masacres, narcotráfico, sumisión imperial. Bastó que apareciera una corriente política como Morena, con Manuel Andrés López Obrador al frente, para que aquella argamasa de triquiñuelas iniciara su desmembramiento. Hoy México vuelve a percibir los frescos olores de la decencia gubernamental y los mariachis retumban en los muros del Zócalo y los ángeles de Ayotzinapa empiezan a resucitar y la fe guadalupana retorna justiciera.

En Argentina, otrora granero del planeta, rincón de tangos y milongas, luego que las botas que calzaban los gorilas militares asesinos y torturadores dejaron de andar, llegó una ola neoliberal que lo cubrió todo con su manto de capitalismo salvaje que borró de manera jaquetona toda atención a los más vulnerables. Se apareció la pareja de Néstor y de Cristina Fernández de Kirchner y la democracia tomó su caminito y el canto del morocho del barrio se volvió a escuchar sabroso y sobrio. Se fundaron las bases, el peronismo continúa su brutal enfrentamiento con el neoliberalismo que no ha muerto y las esperanzas cantoras parten desde Tucumán.

En Bolivia, la nación que fundó Bolívar y que llegó a decir que por ella sentía un amor irrefragable, con el libro de los cuatro evangelios una jauría fascista dió al traste de manera felona con un proyecto de profundo contenido humano y de alcances democráticos maravillosos, liderizado por un compañero que bajó del Altiplano para juntarse y fundirse con sus hermanos, llamado Evo Morales Ayma. Les duró poco el sabor de la victoria pírrica a los fascistas y a la autoproclamada. Un llamado a elecciones, obstaculizado una y otra vez, vio la luz al fin y torrentes de masa humana desfilaron desde todos los rincones de la Bolivia profunda y como movimiento telúrico, hizo retornar convertido en millones al espíritu de Túpac Katari. El nuevo gobierno que encabezará Luis Arce, cuidándose de revisar y no repetir los errores y las ingenuidades del pasado, ha de conducir a Bolivia por el camino de la lucidez democrática.

En el Chile de Salvador Allende las grandes alamedas se llenaron de pueblo unido que venciendo los naturales miedos se enfrentó a la oligarquía rancia pinochetista, propinándoles un verdadero nocaut, donde la lucidez democrática de las masas no ha dejado lugar a ninguna dudas sobre el camino que desean transitar los chilenos. El plebiscito acordado por esa oligarquía y la élite gubernamental fue una victoria aplastante, la venganza en las urnas electorales que el pueblo le propinó a quienes aún desean continuar siendo gobernados por el espíritu fantasmal del sangriento dictador. El cóndor bajó de los Andes y en su mirada lúcida orientó el andar de miles por las alamedas de todos.

La Venezuela bolivariana, asediada, bloqueada, agredida por el águila imperial, irá a elecciones el venidero 6 de diciembre del año 2020. Será la 25 elección que en 20 años se produzca luego que, en 1998, el comandante Hugo Chávez Frías ganara el poder e iniciara un proceso constituyente que no ha concluido y que con algunos altibajos y sobresaltos amaga con profundizar en sus efectos transformadores, legítima aspiración del pueblo venezolano que busca verse retratado en el texto constitucional con sus comunas y el poder popular. Aunque las fuerzas revolucionarias no van totalmente unidas, todo presagia una victoria electoral de la izquierda que permitirá conformar una nueva Asamblea Nacional que la saqué del vaguido somnoliento en que la mantuvo la derecha durante los últimos cinco años.

El despertar de la lucidez democrática en toda Latinoamérica es la alborada del nuevo renacer que se había extraviado tras las victorias de Lula, Correa, Chávez, Tabaré Vásquez, Mujica, Ortega y los sistemas democráticos y progresistas del Caribe. Esa lucidez concreta, llena de mensajes esperanzadores es la antítesis de los votos en blanco saramaguianos. Es por tanto el mensaje de los pueblos latinoamericanos al mundo entero de que desde estas costas maravillosas y mágicas, los deseos por vivir en paz, libertad y en democracia verdadera son ciertos y firmes. En esa nueva lucidez, queremos retratarnos todos, ni más ni menos.

__________________________________________________________________

Félix Roque Rivero Abogado

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí