Por Félix Roque Rivero
Llegaron todos los constituyentes. Convocados por el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), fueron tomando sus respectivos asientos. Lucían sus mascarillas contra la pandemia, algunos portaban guantes, tal y como lo hacía Juan Vicente Gómez para no contagiarse. El presidente Diosdado Cabello Rondón dió un saludo, recordó las penurias que pasó y que, según él, lo colocó cerquita de la pelona. Sin mayores prolegómenos, precisó el motivo de la convocatoria y de la Plenaria Constituyentista: El proyecto de Ley Antibloqueo y en Defensa de los Derechos Humanos. «Secretario –preguntó en tono militar– ¿hay quórum?» «Sí, señor presidente». «Empecemos pues, yo mismo leeré el proyecto», y con el sonido distorsionado por el barbijo, empezó su lectura…
El catedrático Herman Escarrá Malavé, llamado del bullpen, vino a explicar desde la norma y sus intríngulis, porqué al proyecto debe dársele rango constitucional. Con acopio de normas de derecho comparado, señaló que el proyecto se apega a la normativa constitucional. Que acogiendo algunas críticas serias, la Disposición Transitoria se modificó y la parte donde se decía que «se suspenden aquellas normas…» se eliminó. Que la única forma de que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) sea privatizada, sería dándonos un golpe de Estado contra nosotros mismos. En cuanto a los contratos de interés nacional, ha de tenerse presente el Artículo 1 de la Constitución, redactado de puño y letra por el comandante Chávez, que en modo alguno está planteado que se desconozca y menos aún que se viole. Que las leyes constitucionales no son nada nuevo. Las tres constituciones creadas por la Revolución francesa se acompañaron de leyes constitucionales. Que estamos en guerra, en un serio conflicto con el poder imperial contra Venezuela y estamos también en pleno desarrollo de un poder Constituyente que le devolvió la paz a las y los venezolanos. Finalizó llamando a aprobar con las dos manos el proyecto de Ley Constitucional.
Regresó al micrófono el presidente Diosdado y, recordando una carta de Bolívar, dijo que cuando se está en Revolución, el curso de las cosas deben transitar por las vías no ordinarias. Sometió a votación las normas del Primer Capítulo y los constituyentes de pie y mano el alto lo aprobaron. «Que conste en Acta Secretario». Sigo leyendo, dijo forondo.
Esta vez llamaron al economista Jesús Faría para que se hiciera cargo de la lomita y empezó destripando el infernal bloqueo económico imperial contra la patria. El sistema financiero internacional está diseñado para que los países acudan a él para sanear sus economías y, como es sabido, el gobierno de los Estados Unidos nos prohíbe acceder a esas líneas de crédito. Lo mismo aplica para el comercio internacional que se ha globalizado. El comercio se ha restringido a su mínima expresión, sancionando a todo aquel que se atreva a negociar legítimamente con Venezuela. Que se trata de una persecución sistemática comercial contra nuestro país. Lo mismo ocurre con las empresas de transporte internacional. Más de seis mil millones en activos líquidos que son de Venezuela están secuestrados. Que el centro de todo este ataque es la industria petrolera de donde dependen los ingresos del Estado venezolano. Ese ingreso se ha extinguido. El bloqueo es la causa fundamental de todos los males del país. Ante todo esto, no podemos quedarnos sin hacer nada. Grandes cambios deben hacerse y eso no espera. Esta ley la vamos a probar con todos aquellos que sienten la patria en lo más profundo. Esto lo haremos por las buenas o por las malas.
El manager retomó el control del juego y sin dilación, sometió a votación el Capítulo II del proyecto el cual fue aprobado y se ordenó se dejará constancia en el Acta. Viendo que ya el juego se acercaba al noveno inning, empezó a leer el Capítulo III del proyecto y el Régimen Transitorio.
Entonces llamaron a la constituyente Rosa León quien empezó afirmando que se vivía un momento histórico y aprobando una norma que servirá de jurisprudencia a las presentes y futuras generaciones. Que el Capítulo III es un compendio normativo dirigido a todos los entes contratantes proveedores del Estado. Que Venezuela es un país solvente y buena paga, de allí la confidencialidad exigida. Que estando en guerra, el Régimen Transitorio es la respuesta a esas acciones injerencistas contra el país. Que es nuestro derecho soberano, darnos un instrumento normativo para defendernos ante el bloqueo, es una conveniencia nacional.
El manager Diosdado sometió a votación el Capítulo III el cual se aprobó y duro y curvero paso a dar lectura a las Disposiciones Transitorias y de inmediato las fue sometiendo a votación las cuales fueron aprobadas por unanimidad y respiró profundo cuando leyó la Disposición Final la cual se aprobó por unanimidad y con ello, el proyecto dejó de serlo y se convirtió en Ley Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. El librito que todo manager carga y que nadie ha visto jamás, funcionó una vez más. El juego había terminado.
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Félix Roque Rivero Abogado







