Al escuchar a esta expresentadora de Russia Today (RT), por cierto un canal hoy bloqueado y censurado en el “democrático” Occidente, cuyo video anexo, creo compartir a plenitud su enfoque.
Tal vez porque sentimos tan cercanos a esos muertos y campesinos golpeados. En ese egoísmo casi natural de la pertenencia que nos hace olvidar por un momento la guerra que por distintos motivos y alianzas se sufre en lugares como Yemen, Siria o Birmania.
Sin embargo, y aunque no fuese totalmente cierto, en Ucrania hoy se desarrollan combates de una guerra de nuevo tipo y de un nuevo alcance.
En esa guerra local, extendida a “guerra fría” en el plano económico, por ahora ambos sectores, tanto en el frente de batalla como entre bastidores, muestran la cara fea de sus apetitos: probar armas, hacer negocios, mercenarios, acumular poder, lavar el cerebro de sus pueblos, mentir e intentar engañar con medias verdades para buscar establecer la hegemonía de sus dirigentes y aristocracias, y ordenar el mundo en función de sus mezquinos intereses. La lista de oscuros objetivos es aún más larga.
Pero, para nosotros, parte de la inmensa mayoría de la Humanidad, la tarea central es impedir una guerra global que escalaría hasta la mutua destrucción, y la de “inocentes” espectadores. E igualmente imponer que la respuesta a la crisis climática logre morigerar sus terribles efectos para que no sean ineluctables.
Por ello, gracias Inna por tu valentía.
¿Solo paz y pan? Dirían algunos… y tal vez nos reclamarían que con ello no se vislumbra una salida para solucionar las causas de la crisis perfecta.
Sin embargo, la historia muestra que cuando se produce la decadencia de una hegemonía y hay su paso a otra, ese período es de guerras y conflictos, hasta llegar a los nuevos acuerdos del reparto del mundo que ellos intentan y expresan.
Eso hay que lograrlo al menor costo humano posible.
Lo complicado es que ahora se dispone de armas nucleares por las potencias, por lo cual es imprescindible empujarlas hacia la paz, aunque ello no convenga a sus élites.
Ellas no son los únicos factores, elementos y cuasi-sujetos del drama humano.
También se requiere comprometer a sectores del viejo Estado para enfrentar el desastre climático y evitar que el resto de la Humanidad se conforme con ser espectadores.
Desde luego, una situación de paz militar en medio de una inflación, lenta recesión y crisis climática, social y de género, hará entrar a otros actores y grupos humanos en la salidas culturales y de reorganización social, y ello es auspicioso.
Por ahora apoyemos abrir una puerta hacia el mañana.
Con sincero aprecio.
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Rafael Kries Chileno, economista
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