Atentado contra CFK, ¿lo naturalizaremos?

130

La noche del jueves 1 de septiembre, mientras veíamos en las redes sociales una concentración impresionante en Chile en apoyo al Apruebo a la Nueva Constitución, cuyas personas coreaban al unísono: “El pueblo unido jamás será vencido”… apareció la noticia del magnicidio en grado de frustración contra la vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner. Sin creerlo, empezamos a buscar la información y a cada segundo se confirmaba el hecho mediante imágenes que conmocionaron al mundo, que mostraban a un hombre que percutaba una pistola sobre el rostro de CFK. 

Inevitablemente una se pregunta: ¿Qué hace que un ser humano llegue a tomar una decisión así? ¿Puede el odio mover esa fibra que gatilla la muerte sobre otra persona?  No sé cuál será la estadística, pero en esa ocasión –como en otras de la historia– el asesino no logró el objetivo. El milagro y la casualidad consiguieron salvar a la líder indiscutible de nuestra América, y aún con el impacto de esta noticia que dos días después nos sigue volcando el corazón, estamos felices de que haya salido sana y salva.

Es obligatorio que la sociedad reaccione, más allá de los colores políticos o preferencias de cualquier tipo. No se puede normalizar una situación de esta naturaleza, que viene dada por una corriente que promueve el odio en la política y que se transmite en medios de comunicación de manera igualmente “natural”. Hay un culpable, un autor material, de quien uno de sus amigos habría dicho que la pistola estaba bien y que solo le faltó práctica para que tuviera éxito la misión. Pero hay otros culpables, y a esos debe apuntar la mirada nuestra sociedad, la que cría los hijos del futuro, la que los forma, la que los gobierna. 

Hay que articular un frente internacional que rechace con contundencia, y que logre tener efecto sobre esa cadena de odio que sale diariamente desde los medios y el ensañamiento contra una persona. En este caso, la prensa argentina, los opinólogos y en general todos los medios de comunicación opositores, se dirigen a CFK con desprecio e irrespeto. Entre todas las cosas, ella ha debido luchar por años contra jueces y medios cuyo objetivo no es otro que el linchamiento social, hasta el exterminio del contrario, hoy por hoy: los liderazagos progresistas.

Impacta la forma en la que CFK es tratada por los medios argentinos, por periodistas y políticos de las élites, y la entereza y serenidad de la líder a la hora de enfrentarlos. La profunda polarización en la Argentina pone en jaque la democracia en el país. A CFK, para acallarla o detener su ímpetu, le han inventado causas judiciales de todo tipo sin lograr culparla de nada, mientras que con lo que lo único que podrían frenarla sería con un atentado movido desde esos cimientos abstractos desde donde se dictan órdenes a alienados, como el que intentó asesinarla, quienes gatillan sobre el rostro de la dignidad al juguete rabioso que se traba impotente, incapaz de cumplir la fechoría.

Ante la convocatoria del presidente Alberto Fernández, de reunir a todos los sectores de la política nacional, se abre la posibilidad que esta situación sea solo un episodio de la historia nacional o se vuelva una práctica normalizada por los medios controlados por las élites, mayoritariamente en propiedad de la derecha en nuestros países.

Cristina no está sola y así lo hemos sentido con el repudio al atentado a nivel mundial. Las llamadas de líderes de todo el planeta confirman su posición de poder, como hace mucho tiempo no tenía una mujer de izquierda a nivel global.

Mientras tanto, la mencionada canción, en boca de Inti-Illimani, sonaba acompañada de un coro de cientos de miles de personas que, bajo los cero grados y ajenos a lo que sucedía en Buenos Aires en ese mismo instante, repetían: “Será mejor la vida que vendrá”, parte de la letra de una canción que ha sido bandera de todas las luchas y victorias desde que se escuchó por primera vez en esa misma Alameda de las Delicias, al centro de Santiago de Chile.

Estos hechos nos deben llevar a un nuevo relacionamiento entre los seres humanos. No podemos permitir que esto pase y seguir tan tranquilos esperando un próximo ataque a la democracia y a la paz social por parte de una ultraderecha que desprecia la vida.

_________________________________________________

Cris González Directora

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí