Ecuador: Lawfare en acción y punta de lanza del imperialismo yanqui

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Una vez más se confirma que el neoliberalismo autoritario actúa con saña, odio y evidencia la persecución política selectiva, que tutela la Justicia ecuatoriana y que responde a los intereses más nefastos de un régimen que es recurrente en vulnerar y violar los Derechos Humanos.

El lawfare en acción encierra una agenda perversa, de tinte fascistoide, construida por los tanques de pensamiento del imperialismo norteamericano.

Una breve contextualización evidencia que aquella comenzó desde la primera década del siglo XXI, con el fallido golpe de Estado e intento de magnicidio al expresidente Rafael Correa, acontecido en septiembre de 2010, como resultado de la expulsión de la base militar norteamericana de Manta, desde donde se ejecutó el bombardeo a Angostura en 2008 en donde murió el subcomandante de las FARC, Raúl Reyes.

Allí están las lógicas y dialécticas de subversión política e ideológica del gobierno federal estadounidense para apagar todo vestigio de retorno de una corriente progresista al gobierno del Ecuador.

No son gratuitas las recurrentes fake news de la gran mediática comunicacional que traza la cancha de desinformación, al construir editoriales que sancionan a adversarios políticos antes que lo hagan la Fiscalía General del Estado y el Poder Judicial, significando vulneración de la presunción de inocencia que es un derecho constitucional, materializándose una flagrante violación al debido proceso y transgresión de los Derechos Humanos.

La pasada semana el exdirigente Jorge Glas Espinel, convertido en el trofeo de las derechas en el poder, desnuda el lawfare, así como las críticas condiciones de salud que enfrenta debido a un injusto encarcelamiento que ha sido observado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero incumplido por el régimen  de Guillermo Lasso, quien da continuidad a rajatabla al libreto y manual «made in USA» y el lobby sionista, conductor del asedio, injerencia y defensa de los intereses particulares del capitalismo salvaje enquistados en el Palacio de Carondelet, iniciados por Lenín Moreno.

Los levantamientos o revueltas sociales y populares de 2019 (con Lenín Moreno) y 2022 (con Lasso) desenmascaran terribles violaciones a los Derechos Humanos, con víctimas mortales, personas heridas, pérdida de glóbulos oculares, persecución política selectiva, con profundos visos de impunidad de un Estado de tinte policial.

La presencia de Lasso en la posesión de mando del presidente Gustavo Petro Urrego, en la emblemática Plaza de Bolívar en Bogotá, matizada por la simbólica espada del Libertador Simón Bolívar, fue testigo del abucheo que expresara un auditorio popular, tejido con colores e identidades de poder popular al neoliberal banquero presidente, que sigue con su neoliberalismo autoritario y que le vale un cuerno la resolución y fallo de un juez en proceder a la excarcelación y libertad inmediata de Glas.

Ergo, el Ecuador, lamentablemente y con profunda indignación, debemos manifestar que se convierte en el nuevo laboratorio y punta de lanza de los Estados Unidos en la región latinoamericana, porque perdió a Colombia, la que fuera denominada «la Israel suramericana», que es uno de los 10 países más injustos y asimétricos del mundo,  segundo en la región después de Brasil, que lidera el primer puesto.

Empero, hay que puntualizar que el Ecuador, a pesar de ser un país pequeño, cuenta con una posición geográfica estratégica. No olvidemos que es fronterizo con Colombia y Perú, dos países atravesados por la producción de cultivos ilícitos de gran importancia geopolítica para los Estados Unidos, que asegura su presencia en la Región a fin de dar continuidad a la injerencia en contra de gobiernos progresistas a los que se suma Colombia.

China y Rusia están presentes en la Región con importantes inversiones, lo que preocupa a Washington, que no reconoce su pérdida de hegemonía y persiste en mantener su orden unipolar.

Debemos enfatizar que el sueño e ideario bolivariano, bañado de libertad, de paz y justicia social, ha vuelto a reactivarse, sustentado en la unidad latinoamericana e integración, lo que incomoda al gobierno estadounidense presidido por el senil Joe Biden. Concomitante en Brasil la efervescencia de campaña electoral presidencial mantiene de acuerdo con los sondeos de opinión pública como favorito al expresidente Lula da Silva para ganar las elecciones el 2 de octubre en primera vuelta, al momento con el 42% de aceptación frente a un 32% del candidato Jair Bolsonaro, que cuestiona el sistema informático y software del organismo electoral brasileño, muy similar o copy paste al procedimiento que adoptó Donald Trump.

Por ahora continúa encarcelado Glas y se hace caso omiso a la acción de protección interpuesta de Habeas Corpus y fallo favorable del juez al conceder boleta constitucional de excarcelación.

Sin embargo, el manual injerencista norteamericano tiene que cumplirse, y el presidente Lasso evidencia tozudez, sumisión y obediencia incondicional a los Estados Unidos.

Mientras tanto, el régimen impugnará fallo del juez que concedió el Habeas Corpus a través del Sistema Nacional Integral de Atención a Personas Privadas de la Libertad (SNAI), mismo que acaba de ser detenido y que será sometido a indagación e investigación de Fiscalía por presunción de usurpación y simulación de funciones.

Esto confirma y desnuda que el lawfare no para. La persecución política es selectiva, con celeridad procesal judicial y la agenda de la Embajada norteamericana sigue.

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Luis Ernesto Guerra Analista político y activista de Derechos Humanos

Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor/a

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